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El exalcalde de Fresnedillas tiene que devolver 15.000 euros

Antonio Reguilón, vecino de ese municipio de Madrid, ha recurrido la sentencia del Tribunal de Cuentas

DVD-423 (24-02-10)2 Fresnedillas de la Oliva (Madrid). Mercadillo ambulante frente al Ayuntamiento. Furgoneta con TDT.  © Uly Martín
DVD-423 (24-02-10)/2 Fresnedillas de la Oliva (Madrid). Mercadillo ambulante frente al Ayuntamiento. Furgoneta con TDT. © Uly Martín © Uly Martín

Antonio Reguilón fue alcalde de Fresnedillas de la Oliva (Madrid) entre 2007 y 2015 y durante esa etapa realizó gastos en comidas, cenas y festejos sin justificar. El Tribunal de Cuentas, una vez realizadas todas las investigaciones, le insta a que devuelva al Ayuntamiento parte de lo que se gastó sin justificar, 15.000 euros. Reguilón ha apelado la decisión del tribunal y está dispuesto a recurrir ante el Supremo o Estrasburgo. “Todo lo que gasté está justificado”.

La representación tiene un precio o eso es lo que debió pensar Antonio Reguilón Botellón cuando estuvo al frente del Ayuntamiento de su pueblo desde 2007 a 2015. A tenor de lo que invirtió durante sus años de gestión, 36.349,37 euros, en representar a la localidad parece que pretendía situar a Fresnedillas de la Oliva en el olimpo de los municipios. El dinero que gastó en comidas, cenas, fiestas y vinos salió de los fondos públicos. Al menos eso es lo que figura en la reciente sentencia del Tribunal de Cuentas que le condena a devolver al Consistorio 15.000 euros, el resto del dinero gastado no se le puede reclamar por haber pasado más de cinco años entre la denuncia y la fecha en la que se produjeron los hechos. En 2008, en la víspera del día de Reyes invirtió 653 euros entre la comida y la cena. Lo que no se sabe, ni se puede saber porque en la anotación tan solo apuntó gastos de representación, es con quién y dónde celebró los festejos. 

Antonio Reguilón deberá devolver diez euros a cada uno de los 1.500 vecinos del municipio, los 15.000 euros irán a las arcas municipales. Es amante del vino y la política, lo primero porque es presidente del Consejo de Denominación de Origen Vinos Madrid y lo segundo porque ejercicio de alcalde de ese pequeño municipio madrileño de 2007 a 2012 por el Partido Popular. Antonio Regulón asegura que justificó y que aprobaron todos sus gastos por parte de los cuatro secretarios que estuvieron durante su mandato. Al finalizar su presidencia y tras la revisión de cuentas, el pleno del Ayuntamiento de Fresnedilla decidió en 2015 denunciar las presuntas irregularidades de Antonio Reguilón en la gestión económica y financiera. El abogado del exalcalde presentó un escrito en el que consideraba que algunos hechos estaban prescritos, los que corresponden a los ejercicios de 2008, 2009 y 2010, petición a la que se sumó la Fiscalía.

Sucintas anotaciones


El Tribunal de Cuentas considera que está probado que las justificaciones de gastos eran “sucintas anotaciones en la contabilidad municipal, sin referencia al motivo de gasto o al proveedor del servicio contrato”. Reguilón, según la sentencia, no ha aportado ningún documento que pudiese justificar los gastos realizados de representación y que estos tuviesen una finalidad pública. En 2012 gastó 1.604, 43 euros, en 2013 un total de 6.473,88, en el ejercicio de 2014 fueron 4.700, 14 euros y en 2015 la cantidad fue de 2.677, 74 euros. El argumento del exalcalde para realizar estos gastos es que su gobierno “había establecido como prioridad el enriquecimiento del pueblo habiéndose alcanzado inversiones y subvenciones por más de 15 millones de euros”.
La relación de Reguilón con sus vecinos de Fresnedillas de la Oliva estuvo teñida de algún que otro rifirrafe a lo largo de su mandato. En una ocasión, Reguilón fue condenado a cuatro días de localización permanente y 15 días de multa con cuota diaria de seis euros (90 euros) por golpear y amenazar a un vecino. El exalcalde cuenta que vecinos fueron a increparle. “Uno de ellos me estaba hablando a un milímetro de la cara. Lo único que hice fue desembarazarme de un brazo y la juez tomó lo que dije como una amenaza”. Se le condenó como autor de una falta de maltrato y otra de amenazas por empujar a un vecino y decirle: “Te rompo la cabeza”.
Y con el colegio San Bartolomé, el único público de la localidad, las cosas no fueron mucho mejor. Hubo buzoneo de cartas del regidor hablando de la calidad de la enseñanza y destrozo de orden del regidor de un huerto que había montado los escolares.

 

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