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De Hollande a Le Pen, la candidatura de Manuel Valls causa reacciones encontradas

El expresidente "respeta" la decisión de presentarse en Barcelona, y la líder de la extrema derecha le insta a dimitir en Francia

Manuel Valls, en un mitin de Societat Civil Catalana.
Manuel Valls, en un mitin de Societat Civil Catalana. AFP

Manuel Valls, el exprimer ministro y exministro del Interior francés nacido en Barcelona, ha sacudido la política catalana con su inminente candidatura a la alcaldía de Barcelona. Las réplicas se escuchan en París.

Pesos pesados de la política francesa han intervenido en las últimas horas y días para opinar sobre el movimiento, y sobre sus derivadas en Francia. Del expresidente François Hollande a la líder de la extrema derecha Marine Le Pen, pasando por el jefe de la izquierda populista Jean-Luc Mélenchon, la nueva carrera política del exprimer ministro provoca una mezcla de extrañeza, curiosidad y franca hostilidad.

El domingo, en unas declaraciones a la prensa en su viejo feudo de Tulle, el departamento de Corrèze, Hollande valoró por primera vez en público el salto a Barcelona de quien fue su primer ministro entre 2014 y 2016. El tono era sobrio, descriptivo: más un gesto de aprobación que un apoyo entusiasta. “Fue un hombre político que tuvo un papel en nuestro país. Ministro del interior, primer ministro… también tuvo responsabilidades locales. Sé cuáles son sus raíces en España y en Barcelona. Ha hecho una elección de vida, la respeto”.

El exprimer ministro apreció la declaración de su antiguo ‘jefe’, con quien las relaciones no siempre fueron sencillas. Ambos se cuentan entre los damnificados de las elecciones presidenciales de 2017; ambos fueron víctimas de la ola que llevó al palacio del Elíseo a Emmanuel Macron, el joven exministro de Economía de Hollande y Valls. Valls, como diputado raso sin partido, aunque adscrito a La República en marcha (LREM) de Macron. Hollande, como presidente de un solo mandato y hoy prejubilado con nostalgia de la refriega política.

“Gracias, querido François por tus palabras cálidas y justas respecto a mí”, escribió Valls en la red social Twitter.

Otras reacciones han sido menos amables. Este argumento, venga de la izquierda o la derecha, es similar: Valls debería abandonar su escaño en la Asamblea Nacional francesa si se presenta a Barcelona.

Nada le obliga. La ley que prohíbe la acumulación de mandatos —desde 2017, en Francia, ya no se puede ser alcalde y diputado a la vez— no se aplica a mandatos en el extranjero. Incluso en Francia, solo se aplicaría en el caso de que Valls saliese elegido. El reproche es que siga figurando, y cobrando, como diputado francés mientras hace campaña en otro país. Pero el diputado todavía no ha lanzado oficialmente su campaña a Barcelona, aunque lleva meses preparando el terreno. Y ha dado indicios de que su candidatura supondrá un cambio de vida —laboral también, puesto que dará clases en la escuela de negocios barcelonesa Esade— que implicará la renuncia al escaño.

“Candidato a las municipales en una ciudad extranjera, ¿el diputado adscrito a LREM @manuelvalls tendrá la decencia de dimitir de la Asamblea NACIONAL?”, escribió Le Pen en Twitter, subrayando con mayúsculas la palabra nacional.

“Gran chanchullo de la macronía para evitar una elección legislativa parcial tras la dimisión de #Valls. El miedo al pueblo provoca pánico en el Elíseo”, escribió Mélenchon. El líder de La Francia Insumisa —lo más parecido en este país a Podemos en España— parece insinuar que el equipo de Macron conspira para evitar unas elecciones legislativas anticipadas en el distrito de Valls en el caso de que este abandone su escaño.

La realidad es que Macron no se ha prodigado en elogios a Valls. Sus relaciones en el Gobierno fueron difíciles y nunca se repararon una vez que Macron se impuso y acabó siendo presidente.

Las reacciones del Elíseo a la candidatura barcelonesa han sido, hasta ahora, muy contenidas. “Si finalmente va, por lo menos esto demuestra que Europa es una realidad”, dijo hace unos días el portavoz del Gobierno, Benjamin Griveaux, según palabras recogidas por el diario suizo Le Temps (sí, los ecos también llegan a Suiza, país natal de la madre del candidato in péctore; su padre era catalán).

En una entrevista radiofónica, el ministro de Transición Ecológica, François de Rugy, consideró que era “inédito” que un diputado francés se presentase en el extranjero. Y se declaró “orgulloso” de que Francia haya tenido un primer ministro francés nacido en el extranjero. Ahora, podría haber añadido, regresa a su ciudad natal. Roda món, i torna al Born.

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