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La CUP frustra la investidura de Turull

Solo los 64 diputados de Junts per Catalunya y ERC han apoyado el candidato a 'president'

Los diputados Vidal Aragonés (i), Natalia Sánchez (c) y Maria Sirvent (c) salen de la sede de CUP.

La CUP ha frustrado este jueves en el Parlament de Catalunya la investidura de Jordi Turull como candidato a la presidencia de la Generalitat al sostener que no pueden condicionar su acción política a la "acción represiva del Estado" ni a las decisiones que tome el juez Pablo Llarena. Los anticapitalistas se han ratificado así en la decisión que tomaron hace casi tres semanas cuando decidieron que se abstendrían ante cualquier candidato —salvo si no es Carles Puigdemont si la propuesta no iba acompañada de un programa republicano. La decisión deja en una situación sumamente incómoda a Jordi Turull, que pretendía declarar este viernes ante el juez Pablo Llarena como presidente investido en primera votación por mayoría absoluta.

La CUP da por acabado el ciclo del procés y se va a la oposición

Carles Riera, portavoz de la CUP, ha anunciado que dan por acabado el “ciclo del procés y las alianzas” que han construido con Junts per Catalunya y Esquerra para empezar ahora en solitario “el ciclo de la república”. “Vamos a pasar humildemente a la oposición con nuestros diputados. Pero no nos pidan ser cómplices de una política autonomista”, ha afirmado Riera que ha calificado al juez Llarena de "pequeño Bonaparte de la ley". El diputado ha advertido a sus ya exsocios que no les pidan la “unidad por la unidad en abstracto. Ya hemos hecho demasiadas hojas de ruta; y estructuras de estado sobre el papel”, ha puntualizado. Riera ha revelado que sus ya exsocios les plantean alcanzar a la república desde la autonomía pero que esa idea “no la podemos comprar”. “La gente del 1 de Octubre no se merece tanta marcha atrás”, ha dicho instando de nuevo al “independentismo hegemónico” a investir a Puigdemont o a aceptar su voto delegado.

Después de más de cinco horas de debate de investidura, convocado de urgencia ayer por el presidente del Parlament, Roger Torrent, el pleno ha votado la candidatura de Turull, que sólo ha contado con los 64 votos a favor de JxCat y ERC -Carles Puigdemont y Antoni Comín, en Bélgica, no han podido votar-, los cuatro diputados de la CUP se han abstenido y los 65 diputados de Ciudadanos, el PSC, Catalunya en Comú-Podem y el PPC han votado 'no'.

JxCat pretendía investir hoy a Turull, antes de que mañana vaya a la vistilla del Tribunal Supremo, que podría dictar prisión preventiva, por lo que está en el aire la segunda votación de la investidura, que debería celebrarse 48 horas después de la primera votación, es decir, el sábado, a las diez de la mañana, según ha anunciado el presidente del Parlament, Roger Torrent.

Los cuatro diputados de la CUP se han abstenido refrendando el criterio fijado en su consejo político del pasado 3 de marzo. Y el que anunciaron el martes: que se abstendrían si la Mesa no hacía un gesto en favor de la desobediencia aceptando, por ejemplo, el voto delegado de Puigdemont y Comin. La sesión fallida comportará que se active el reloj de la investidura: si en un espacio de dos meses no se inviste a un presidente, habrá de nuevo elecciones. Esa es la única ventaja que ha visto el PSC al Pleno de este jueves. Ciudadanos ha planteado, sin éxito, su suspensión.

El interrogante que se abre es por qué Junts per Catalunya y Esquerra pactaron de forma veloz la celebración del Pleno sin tener garantizados los votos a favor de la CUP, que ha vuelto a decir hoy que nunca participó del plan. Miembros de los dos primeros partidos creían que podrían seducir a los anticapitalistas ante el riesgo de que Turull y el resto de diputados fueran este viernes a prisión. Su argumento es que estaba en juego la dignidad del Parlament ante las decisiones de la justicia. "Es democracia o represión", ha deslizado un diputado de ERC por la mañana. Su llamamiento no prosperó. En una reunión de esta mañana, la CUP ha rechazado una última oferta de sus socios potenciales: que Turull se sometiera dentro de un mes a una moción de confianza.

En un comunicado, los anticapitalistas han afirmado que desde el primer momento apuntaron que era necesario seguir con el "embate" en esta legislatura con un programa que fuera valiente y entroncara con el referéndum del 1 de octubre. Por ello, recuerdan que en su consejo político ya advirtieron de que el programa de gobierno que firmaron sus socios potenciales no avanzaba en la construcción de medidas republicanas ni sociales "que respondan a las necesidades de la clase trabajadora y del resto de las clases populares". El texto avisa de que el Estado español quiere condicionar la acción política a través de la justicia y que no lo piensan permitir. "Hay que coordinar la política antirepresiva para que nos haga más fuertes pero eso no significa hacer política a golpe de citación del juez Llarena”, señalan.

El Pleno ha empezado por tanto a las 17.00 horas ya sin suspense y con caras de circunstancias en la bancada soberanista. La CUP ha recordado que la convocatoria del Pleno se hizo de forma unilateral sin previo consenso. Los anticapitalistas han acusado desde hace días a sus socios potenciales de querer optar por una senda autonómica traicionado así el espíritu del referéndum de 1 de octubre y de las elecciones del 21 de diciembre. "Parece que el independentismo a veces se pega disparos al pie", ha afirmado esta mañana Carles Riera, diputado portavoz de la CUP en alusión a la convocatoria de un pleno que, en principio, solo servirá para activar, ahora sí, el reloj de unas eventuales elecciones.