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Vecinos de Barcelona denuncian el acoso diario de ‘ultras’ a una mezquita

Entidades de Nou Barris exigen protección policial para el centro de culto inaugurado el año pasado

Las asociaciones de vecinos y los responsables de las comunidades religiosas hablan del acoso de la mezquita.

Asociaciones y entidades vecinales del distrito barcelonés de Nou Barris lanzaron este martes un grito de ayuda para denunciar la situación de desprotección que viven los usuarios de la mezquita de la calle Japó que diariamente se ven “acosados e intimidados” por una docena de vecinos a los que se unen grupos ultras. “El símil es muy gráfico. Estamos en el mismo punto que una mujer maltratada que ha denunciado a su agresor, no ha sido suficientemente atendida y fallece en manos del criminal. Hace falta que las administraciones tomen medidas como órdenes de alejamiento de los fascistas respecto a la calle Japó, que se lleven a cabo acciones punitivas contra los acosadores y que las fuerzas policiales custodien las puertas del centro de culto hasta que el conflicto cese”, exigía ayer el vicepresidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB), Albert Recio.

La representante de la Xarxa 9 Barris Acull, Lourdes Ponce, hizo un resumen pormenorizado de la situación que ha llevado hasta este punto de no retorno. Hace cuatro años que la comunidad islámica comenzó a buscar un local de culto. En enero de 2017 alquilaron un espacio en la calle Japó y los vecinos se opusieron y comenzaron a hacer caceroladas. “Han celebrado las 100, 200 y 300 caceroladas”, denunciaba Ponce. “La situación es inaguantable. Los vecinos soportan cada noche los ruidos, hay niños que están sufriendo ataques de ansiedad. El viernes, sábado y domingo se unen a esta docena de vecinos miembros de partidos de la ultraderecha que no viven en el barrio y que insultan y acosan a las personas que salen de rezar”.

Uno de los miembros de la comunidad islámica, Mohammed Ahchach, hizo ayer un llamamiento a las autoridades: “Pedimos a los organismos que se encargan de la seguridad que marquen las líneas rojas y las normas para garantizar nuestra integridad y la de los vecinos”. El centro comenzó a funcionar el pasado enero. Desde entonces ha sufrido decenas de sabotajes como destrozos en cerraduras y pintadas.

Una representante del Casal de Jóvenes del Barrio, Raquel Satorre, lamentó que el pasado sábado una “bicicletada okupa” compuesta por activistas de fuera del barrio pasó por la calle Japón e insultaron a algunos de los vecinos contrarios a la mezquita. A partir de estos actos Satorre asegura que se “ha creado una red de mentiras culpabilizando a los jóvenes del barrio”. La acción del sábado ha sido también denunciada por todas las entidades que buscan que el conflicto pare en la calle Japón. “No ayudan encendiendo más el fuego”, añade Ponce.

Incluso el párroco de la iglesia de Santa Engracia, Pere Carulla, apoyó este martes la necesidad de defender a los miembros de la comunidad islámica. “El mismo derecho que tenemos nosotros también deben tenerlo ellos”, ha argumentado. También ha denunciado que los grupos de ultraderecha que se manifestaban frente a la mezquita “utilizan en ocasiones símbolos religiosos pero no expresan el mensaje cristiano”.

En todas estas semanas de conflicto, los Mossos d’Esquadra han identificado  a más de 40 miembros de la ultraderecha. Una presencia que aumentó tras los atentados de agosto en Barcelona. Las entidades de Nou Barris han lanzado una última alerta antes de que el problema pase a mayores.