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El diseño sí importa

Una muestra repasa productos ideados por los ganadores de 25 ediciones de los premios nacionales de la disciplina

Rincón de la exposición que se celebra en Matadero.
Rincón de la exposición que se celebra en Matadero.

Cuando uno manipula un paquete de compresas Evax sabe que tiene entre manos un producto de higiene íntima femenina, pero no es común que sea consciente de que se trata de un objeto de diseño. Resulta que lo es, y de autor premiado, como se ve en la exposición España diseña: 25 ediciones de los Premios Nacionales de Diseño. Allí se exponen los coloridos paquetes de productos de Evax, cuya identidad y packagingson obra del diseñador Mario Eskenazi, reconocido con uno de los citados galardones en 2000.

No solo el diseño está en las compresas: también en los frascos de agua de colonia Puig, diseñados por André Ricard (premiado en 1988), que también ideó la antorcha olímpica para los Juegos Olímpicos de 1992. O en los lavabos de la marca Roca (premiada en 2002). O en la sartén Infinity y la olla a presión Tekna, diseñadas por Josep Lluscá (premiado en 1990) para Bra. También en el tren Talgo T350, entre La Meca y Medina, o en la imagen gráfica de Canal + (ambas, premiadas en 2003). Por supuesto, hay sillas y lámparas y carteles y hasta una caja de Gelocatil (obra de Enric Huguet, premiado en 2013). Lo que se ve en esta exposición, en la Central de Diseño de Matadero hasta el 2 de mayo, es que el diseño está por todas partes.

Los Premios Nacionales de Diseño se empezaron a dar en 1987 y desde entonces han conocido 25 ediciones, distinguiendo a diseñadores de reconocida trayectoria y a empresas que hayan tenido en cuenta esta faceta del producto. “Era una época, después de la Transición, en la que el diseño puso la imagen al gran cambio que se produjo en España, la llegada de la democracia y la modernidad”, explica Marcelo Leslabay, el comisario de la exposición.

De hecho, muchos de los premiados están vinculados en el imaginario popular a aquella época de color y cambio: Óscar Mariné, Javier Mariscal, Óscar Tusquets Blanca, Pepe Cruz Novillo o Juan Gatti, creador, entre otras cosas, de los carteles de las películas de Almodóvar (que también se muestran en la exposición: Tacones lejanos o Mujeres al borde de un ataque de nervios). Se habían acabado la rectitud de la larga travesía franquista. “Hoy nos hemos equiparado a Europa en este sentido, viajas a otro país y notas cierta continuidad”, dice el comisario. En la última edición de los premios fueron elegidos la empresa Actiu Berbegal y Formas y el diseñador Manuel Estrada, autor, entre otros muchos trabajos, de la poesía visual (heredada de Daniel Gil) con la que ha remozado la colección El libro de bolsillo, de Alianza Editorial.

Para dar forma a la exposición, Leslabay ha elegido alguno de los objetos más icónicos de cada diseñador (o empresa) premiados, “incluso eligiendo piezas posteriores a la concesión del premio a cada autor, así que no ha quedado una exposición historicista”. Un audio del propio diseñador acompaña a cada objeto: ahí se explica su filosofía. “En la muestra se ve que el diseño no es algo para las élites, sino muy cotidiano”, dice Leslabay. “Es como una fotografía de nuestras casas, un collage de cosas que utilizamos normalmente”.

¿Qué nos deparan los próximos 30 años de diseño? La tecnología influirá, como en los demás ámbitos. “Sobre todo el Internet de las cosas”, augura el comisario. “Se estima que en 2020 habrá 50.000 millones de objetos conectados: el móvil con la lavadora, la lavadora con el detergente, y así”. No solo eso: el diseño puede colaborar a transformar la sociedad y a crear un mundo más sostenible. “No puede ser que creemos botellas de agua que nos duran media hora y esa botella de plástico dure cientos de años. Esto puede explotar en cualquier momento, y el diseño tendrá mucho que decir en su solución”, dice Leslabay.

¿Viviremos en un mundo cada vez más diseñado? “Al menos en un mundo cada vez más pensado”, opina el comisario. “Hoy en día cualquier iniciativa tiene que venir pensada desde el punto de vista del diseño, para competir con el resto”. Y recuerda al diseñador Alan Fletcher: “El diseño no es necesario, es inevitable”.