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Los felices años veinte llegan al Coliseum

El musical Sugar estrena cuarta temporada en Barcelona con el teatro convertido en un club clandestino de Chicago

Un momento del musical Sugar.
Un momento del musical Sugar.

Si quieren ver como se liaba parda cuando la policía entraba de repente en una sala de fiestas clandestina de Chicago en los años veinte, en plena ley seca, reserven una mesa en el club que el Coliseum de Barcelona abre este viernes, para el estreno del musical Sugar. Los felices años veinte llegan a este teatro para sumergir en el clima de la época a los espectadores, que podrán disfrutar de la comedia sentados en una mesa y con un coctel en la mano, un formato que permitirá más cercanía con los intérpretes. Además, los viernes, una vez acabada la función, los espectadores podrán seguir en la sala bailando swing y codeándose con los actores en un ambiente glamuroso.

Es una obra para “mearse de risa”, asegura Xavi Duch, que interpreta el papel de Jenny y Daphne, los mismos que hacía Jack Lemmon en la película ‘Con faldas y a lo loco’, la exitosa comedia de Billy Wilder en qué se basa este musical. “El salto ha sido muy bestia”, reconoce Duch, que está en la obra desde el principio, cuando despegó en el pequeño Teatro Gaudí en 2015, y el Premio de la Crítica lo empujó hasta el Eixample Teatre, donde hizo una segunda temporada.

Nunca antes se había llevado esta obra de Broadway, estrenada en 1972 en el Majestic Theatre de Nueva York, a Barcelona, y quién lo vio claro fue Pau Doz, el director, que consiguió los derechos pero al principio las productoras no le siguieron. A pesar de ser un espectáculo que daba para más, se estrenó en la pequeña sala Gaudí, y su capacidad de recorrido se confirmó con el éxito de público. Eso le permitió apostar por un formato mayor y pasar de la sala más pequeña a la más grande, el Tívoli, donde estrenó en junio de 2017, año en qué ganó el Premio del Público BroadwayWorld Spain 2017.

El musical Sugar. ampliar foto
El musical Sugar.

Para Doz, trabajar con un texto de Billy Wilder suponía una “responsabilidad y cierta presión porque la expectativa del público era alta”, pero el director reconoce que el “el texto está tan bien parido que lo pone fácil”. “El material es muy bueno, el guion está muy medido y bien pensado”, enfatiza Doz, que no entiende como esta comedia no había recalado aquí antes.

Tanto para Xavi Duch como para Rubén Yuste, el dueto protagonista, estos papeles han sido “un regalo”. Ambos decidieron no revisar la película de Billy Wilder antes de abordar su personaje, por no viciarse de la interpretación de los grandes cómicos Jack Lemmon y Tony Curtis. Ellos son los músicos que se verán obligados a huir de Chicago después de ser testigos de un enfrentamiento entre dos bandas de gánsteres.

Además de un elenco de 18 actores, donde destaca Bealia Guerra, que interpreta el papel de Sugar (en la película Marilyn Monroe), la obra cuenta con cinco músicos de jazz que tocan en directo. Un aliciente más para los que no ven claro el género, cuenta Duch, que no entiende esa afirmación que oye a menudo de personas que dicen que no les gustan los musicales. “Sugar tiene esta fórmula que gusta incluso a los que no les gustan los musicales”, asegura.