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Esquerra sondea a Ernest Maragall para presidir el Parlament

La futura Mesa de la Cámara deberá decidir si acepta o no la investidura telemática

Ernest Maragall, en uno de los mítines de ERC para el 21-D
Ernest Maragall, en uno de los mítines de ERC para el 21-D

La decisión de la actual presidenta del Parlament Carme Forcadell de no repetir en el cargo pese a los ofrecimientos de Esquerra Republicana ha abierto el baile de posibles candidatos para ocupar su puesto. El exeurodiputado republicano y exconsejero socialista Ernest Maragall parte como favorito en una carrera en la que también suenan nombres como el del exconsejero Raül Romeva o el líder de los democristianos independentistas, Antoni Castellà. ERC no confirma oficialmente que el hermano del expresident Pasqual Maragall sea el elegido, pero varias fuentes lo dan por hecho.

Maragall, que hace una semana cumplió 75 años, será el diputado más veterano de la XII legislatura de la Cámara catalana. De hecho, presidirá la mesa de edad, el órgano que se encarga de organizar la votación de la Mesa durante la sesión de constitución prevista para el próximo miércoles. Su trayectoria es amplia: economista de formación, fue concejal en el Ayuntamiento de Barcelona por el PSC y encargado del área de Hacienda del Consistorio de la capital catalana a finales de los noventa. En la Generalitat desempeñó el cargo de secretario del Govern y en el último tripartito dirigió el departamento de Educación. Tete, como se le conoce popularmente, rompió el carné del PSC en 2012 al no compartir la línea oficial sobre el llamado derecho a decidir.

Forcadell deriva a su sucesor el informe sobre la investidura

Carme Forcadell ha decidido que sea la futura Mesa del Parlament, que se constituirá el próximo miércoles, la que decida si da luz verde o no a la eventual investidura de Puigdemont a través de la vía telemática. El PSC y Ciudadanos presentaron ayer en el registro del Parlament sendos escritos para que los letrados se pronuncien sobre esa hipótesis que rechazan de manera frontal. No solo han pedido dictamen sobre ese punto: también han reclamado la posición de los letrados sobre, entre otras cosas, si debe existir o no quorum en el hemiciclo —hay ocho diputados encausados— o sobre la posibilidad que tienen de delegar el voto.

La presidenta decidió ayer trasladar al secretario general de la institución que tramite el informe de los letrados sobre estos dos puntos pero no así el asunto crucial de la investidura telemática que defiende Junts per Catalunya. Será, pues, la nueva Mesa la que tome la decisión. Los letrados están deliberando desde hace días sobre el asunto. La oposición constitucionalista y los comunes se oponen a esa vía. Esquerra, aunque duda de ella, aguarda a ese informe para pronunciarse.

La presidencia de la Mesa es clave en el caso de que Junts per Catalunya decida finalmente imponer la investidura telemática o por delegación de Carles Puigdemont. Si Maragall es finalmente elegido, tendría que decidir si desoye a los letrados que previsiblemente dirán que esas fórmulas no están contempladas en el reglamento y hacer una interpretación laxa. Romeva también está siendo investigado por el Tribunal Supremo y Castellà genera recelos dentro de algunos sectores de ERC. En campaña, por ejemplo, el democristiano fue el primero en plantear el regreso a la vía unilateral, una idea separada del discurso de diálogo en el que los republicanos cimentaron su programa electoral.

Ensanchar la base

Maragall no confirma el ofrecimiento de ERC. Ocupó el número 13 en la lista como independiente si bien su formación Moviment d’Esquerres (MES) apoyó a los republicanos. Su perfil independentista pero sin hipotecas dentro del partido le permitirán tener perfil propio. Fuentes de Esquerra se muestran confiadas en que pueda de alguna manera frenar las intenciones de Puigdemont. Los republicanos, en privado, esperan que esta sea la forma de tener una legislatura larga para ensanchar la base social del independentismo.

El pasado jueves, Forcadell evitó pronunciarse sobre Maragall. Según el acuerdo de mínimos entre Junts per Catalunya y ERC, el presidente de la Cámara ha de salir de las filas de los republicanos. La aún presidenta del Parlament aconsejó que se trate de una persona que no se encuentre afectada judicialmente en las investigaciones contra el proceso independentista. Cinco de los miembros de la antigua Mesa están libres bajo fianza y se les acusa de delitos de sedición y rebelión por permitir votaciones y debates sobre la independencia de Cataluña.