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ARTE Y PENSAMIENTO

Vanguardia renacentista

Una exposición en la Biblioteca Nacional recupera la figura, injustamente olvidada por la Historia del Arte, de Francisco de Holanda en el quinto centenario de su nacimiento

Fiat lux, una de las imágenes del libro 'De aetatibus mundi imagines', escrito entre 1545 y 1573 por Francisco de Holanda.
Fiat lux, una de las imágenes del libro 'De aetatibus mundi imagines', escrito entre 1545 y 1573 por Francisco de Holanda.

Francisco de Holanda se propuso una ambiciosa tarea: dibujar la historia del mundo desde el Génesis hasta el Apocalipsis en seis edades que recorren toda la peripecia universal. El resultado lo recogió en el libro De aetatibus mundi imagines —iniciado en 1545—, una de las mayores joyas que alberga la Biblioteca Nacional de España (Paseo de Recoletos, 20-22; www.bne.es).

Algunas de sus ilustraciones tienen un aspecto puramente renacentista, otras tienen un toque contemporáneo —incluso parecen viñetas sacadas de un cómic— que podría atribuirse, extrañamente, a la actualidad: durante los cuarenta años que tomó la realización de la obra el estilo del artista fue cambiando, pasando del hermetismo a lo bíblico, y de ahí a los anuncios del Barroco.

Como explican en la Biblioteca, “en De Holanda encontramos avances de técnicas luego utilizadas por Goya o William Blake”. La exposición Francisco de Holanda (1517-1584) en su quinto centenario: Viaje iniciático por la vanguardia del Renacimiento (hasta el 14 de enero en la BNE) recupera esta figura injustamente olvidada por la Historia del Arte. Comisariada por Manuel Parada López de Corselas y Enrique Schiaffino.

De Holanda, nacido en Lisboa, ejerció de hombre renacentista y, por tanto, polímata (la sabiduría que abarca conocimientos sobre campos diversos de la ciencia, arte o las humanidades; resumido de manera somera, un inquieto cultural). De Holanda fue pintor, ilustrador, cartógrafo, miniaturista, humanista, arquitecto... Además de uno de los pioneros de la teoría artística, que desarrolló en forma de diálogos, como en el libro Da pintura antiga (1548), el primero de su género escrito en la península Ibérica.

En ese volumen dialoga con otros artistas, como Miguel Ángel o Giulio Clovio, bajo las doctrinas neoplatónicas que estaban en boga en la época: mucho de lo que conocemos de las ideas artísticas de Miguel Ángel procede de esta obra. Otra de las personas con las que De Holanda trató fue el rey Felipe II, al que se piensa regaló De aetatibus mundi imagines cuando este fue proclamado rey de Portugal.