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FOTOGRAFÍA

Imágenes marcianas

Una exposición fotográfica, realizada por artistas con y sin discapacidad visual, reflexiona sobre la sinestesia

Una de las imágenes del proyecto fotográfico Muñeca de Alas Rotas, dentro de la muestra.
Una de las imágenes del proyecto fotográfico Muñeca de Alas Rotas, dentro de la muestra.

A Inma Gómez, enfermera de profesión, un problema de visión le obligó a dejar su trabajo. Cuenta que no le afectó tanto la patología visual como el tener que renunciar a algo con lo que había soñado desde niña. Inma comenzó entonces un proceso de duelo que solo ha podido cerrar convirtiendo su dolor y frustración en imágenes. Su proyecto, Muñeca de Alas Rotas —así como el de otros artistas con y sin discapacidad visual— se puede ver en la exposición Colores Marcianos (hasta el 3 de marzo en Fundación Once; Sebastián de Herrera, 15).

Esta muestra es el resultado del taller fotográfico con el mismo nombre llevado a cabo por el estudio de arte Las Cientovolandos (junto a Fundación Once, Obra Social La Caixa y Lens Escuela de Artes Audiovisuales), entre febrero y junio de 2017. En el taller se exploraron diferentes procesos de sinestesia. “La sinestesia es una capacidad del ser humano que permite percibir sensaciones cruzadas con otros sentidos —como oír colores, ver sonidos o saborear texturas— y que está más desarrollada en las personas creativas”, explica Eva Sala, cofundadora de Las Cientovolando y una de las coordinadoras del taller. “Colores marcianos hace referencia a esos colores desconocidos que se forman dentro de cada uno gracias a los procesos de sinestesia”, añade.

“Ya habíamos realizado anteriormente talleres con personas ciegas, pero en este caso nos pareció interesante comprobar qué pasaría si mezclábamos a personas con y sin discapacidad visual”, cuenta la organizadora. Y prosigue: “Los que nos dedicamos a las artes visuales solemos trabajar con una manera de ver muy formal y encasillada; gracias a este proceso hemos aprendido a mirar de otra forma utilizando otros sentidos”.

La primera fase del taller se desarrolló precisamente en torno a los diferentes modos de ver de cada uno: “Exploramos y compartimos nuestras experiencias a la hora de mirar (cómo y qué vemos) para comprender que existen diferentes percepciones de la realidad”, apunta Sala. “Investigamos en conjunto sobre los temas que nos interesaban y la manera de enfocarlos. Por ejemplo, la dificultad que suponen los reflejos para las personas con discapacidad visual”, añade.

El taller se centró también en la estimulación sensorial a través del cuerpo y su traducción en imágenes porque, según Sala, “la fotografía no habla únicamente de lo que está representado, sino de las sensibilidades de cada uno”. “Fue una fase más abstracta y poética, pero igual de importante; mover el cuerpo ayuda a que la creatividad fluya de manera más natural”, explica Sala, quien próximamente impartirá un curso sobre movimiento y creación fotográfica en la escuela Madfoto.

Finalmente, los participantes de Colores Marcianos llevaron a cabo distintos proyectos fotográficos —de forma individual, colectiva o colaborativa— que han dado lugar a la muestra. “Logramos crear mucha intimidad y confianza entre los participantes. Gracias a eso han salido trabajos muy personales; en algunos casos, como en el de Inma Gómez, incluos sanadores”, cuenta la organizadora y adelanta que ya están desarrollando un nuevo proyecto fotográfico en el que participarán personas con diversidad funcional.