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Las Campanadas

Vivir las campanadas a ritmo de musical

Con la entrada de varios musicales de la capital el día 31 los espectadores recibirán una botellita de cava, doce uvas y el cotillón

Imagen del musical 'El Guardaespaldas'.
Imagen del musical 'El Guardaespaldas'. EL PAÍS

En la sabana africana de El rey león hay antílopes, suricatos y a las doce de la noche del 31 de diciembre se toman las uvas. Los felinos y las demás bestias celebran con el público la llegada del nuevo año, en esta tradición que, según se dice, trae suerte para los siguientes doce meses. A El rey león (entradas desde 91,80 euros), sin embargo, parece no hacerle mucha falta. Lleva seis años llenando a diario las butacas del Teatro Lope de Vega (Gran Vía, 57) de la capital.

En la mansión de los Addams, situada en el teatro Calderón (Atocha, 18, entradas desde 44,90 euros), también se tomarán las uvas. Incluso Rachel Marron, la estrella protagonista de El guardaespaldas (entradas desde 50,76 euros), parará uno de sus conciertos en la ficción para brindar con el respetable que acuda al Coliseum (Gran Vía, 78).

Difícil elección para la noche más larga

No es fácil elegir entre la inmensa oferta de fin de año. Espacios que muchas veces no dan lo que prometen y se convierten en hormigueros de gente, donde no resulta nada cómodo bailar y beber. Mondo Disko siempre es un valor seguro si de música estamos hablando. Su programación no tiene nada que envidiar a lugares tan respetados como Fabrik, en Londres, o Output, en Nueva York. Para esta ocasión han decidido ceder el testigo de la noche a Konstantin Sibold. El alemán es una de las caras visibles del sello Running Back, abanderado del techno, el house y el disco más sofisticado y elegante. A unos metros de Cocó, la sala que acoge Mondo, se puede disfrutar de El Sol y la música de Trueno. Marcos In Dub, Caravaca, Landikhan y Jordi Castell están llamados a hacer de la entrada de año un momento único. Intensidad y emotividad caracterizan una de las fiestas más cuidadas de la capital.

El uno de enero ya es tradición que en Madrid se celebren las fiestas más masivas de todo el año. A Winter Story, organizador de A Summer Story, se encarga de dar vida al pabellón 7 del complejo ferial de Ifema. Entre los invitados Richie Hawtin, Marco Carola, Loco Dice mano a mano con Luciano, o nuestro artista más internacional, Paco Osuna. Mientras, Elrow, a partir de las 15.00, aterriza en Fabrik con otro plantel de grandes de la electrónica internacional: Adam Beyer, Ramiro Lopez, Rebekah, Ida Engberg, De La Swing o Tini Hessler, son algunos de ellos. Ya en la ciudad, aunque muy próximos a la Plaza de Castilla, existe la opcion de revivir los grandes momentos de la Estación en Chamartín con Stark. Viejos conocidos de aquella sala como Ismael Rivas o Alvaro Espinosa se alternan con otros nuevos como Óscar de Rivera, José González o Bianca.

Los musicales en cartel en Madrid retrasan su hora de comienzo hasta las 22.30 para ofrecer una función especial de Nochevieja, todos menos Billy Elliot y Casi normales, que esa noche descansan para volver el 1 de enero. Nochevieja es la única noche del año en la que la función empezará un día y acabará el siguiente, también comenzará y finalizará en años diferentes. Una buena ocasión para alejarse de las multitudinarias reuniones familiares o los cotillones masificados.

También para cambiar la cerveza y las palomitas por una copa de cava. La entrada a estos musicales incluye, para el público adulto, un benjamín [botella de 20 cl] de cava, además de las doce uvas y el cotillón. El horario de la función se mueve dos horas para que el intermedio, que será algo más largo de lo habitual, coincida con las campanadas, momento en que todo el equipo, artístico y técnico, brindará.

Poco después, retomará la función para que los asistenten averigüen si Simba será capaz de recuperar el reino de su padre, si los macabros Addams aceptan al novio, normal, de su hija Miércoles, o si Frank Farmer, el guardaespaldas, interpretado esa noche por Iván Sánchez, acaba con el acosador de la diva Marron.

La magia también será protagonista de la noche. La función del Mago Pop, uno de los ilusionistas jóvenes más populares del momento, será especial. Su espectáculo Nada es imposible (entradas desde 38 euros), en el teatro Rialto (Gran Vía, 54), sigue triunfando en la avenida madrileña desde su estreno a principios de la temporada. Lo suyo son las grandes ilusiones. Sino que se lo digan a los espectadores que vieron en directo como el ilusionista se teletransportaba a Nueva York en directo durante un programa de Andreu Buenafuente. Para empezar 2018 con buen pie, agasajará a los asistentes con espumoso, doce uvas y el cotillón. Y seguramente con algún juego de magia extra. A ellos sí que les darán las uvas sobre el escenario.

La sala Tribueñe (Sancho Dávila, 31) abre sus puertas el 31 para comenzar el año con arte. Promete una noche de cante y baile con un cuadro flamenco abanderado por Jesús Chozas, Raquel Valencia y un guitarrista invitado, que prefieren no desvelar aún. El recital, en el que habrá fandangos, soleás, tientos, alegrías y farrucas, acabará, poco antes de medianoche, por bulerías y villancicos. Tras las campanadas, se servirá un bufet y una banda en directo hará versiones de pop rock y jazz hasta que el cuerpo aguante. Todo por 61 euros, 40 para los niños. Los asistentes podrán hacer chin chin por soleás, alegrías y algún villancico.

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