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Los padres que convivieron con el cadáver de su hijo declaran que creían que el niño dormía

Las acusaciones mantienen que el niño tuvo una crisis asmática y que no lo llevaron al médico

Los Mossos d'Esquadra en la vivienda dónde se encontró al menor muerto en Girona
Los Mossos d'Esquadra en la vivienda dónde se encontró al menor.

El matrimonio norteamericano que convivió más de un mes con su hijo muerto en un piso de Girona ha declarado en el juicio que se ha hecho este miércoles en el juzgado penal número 1 de la capital gironina, que desconoce qué día murió el pequeño de 8 años. Los Hopkins han asegurado que el menor tuvo un ataque de asma, que le medicaron y mejoró, aunque se fue a dormir y no despertó. Creían que su hijo dormía y fueron conscientes que había muerto cuando entraron los Mossos en su piso el 5 de enero de 2016. Además del matrimonio, otros dos hijos de la pareja convivieron durante días con el cadáver. Las acusaciones mantienen que los padres no llevaron el menor al médico pese a la gravedad de la crisis asmática.

Los Hopkins han afirmado ante el juez que combinaban la medicina tradicional con la homeopatía. Han contado también que en un año y medio solo habían ido dos veces al médico, aunque han dicho que sí iban a la farmacia porque sabían qué tratamiento dar al pequeño. Lo han justificado diciendo que cuando el pequeño tenía un año lo llevaron a un especialista en Estados Unidos.

El fiscal considera que Bruce y Schrell Hopkins, de 41 y 40 y naturales de Detroit, son culpables de un delito de homicidio por imprudencia grave con el agravante de parentesco. Por ese motivo, solicita para ellos 3 años y 3 meses de cárcel. Según la visión del fiscal, ambos progenitores antepusieron su planteamiento religioso, moral o ético a la vida del menor. Sustenta que el niño sufrió una crisis asmática que se agudizó "y los padres, viéndolo, no lo llevaron al hospital ni llamaron a emergencias. No hicieron nada, se dedicaron a rezar y acabó como acabó".

Los Hopkins y sus tres hijos se establecieron en Girona en agosto de 2014 supuestamente huyendo de la peligrosidad de las calles de Detroit y Missouri y por motivos de salud, ya que la madre y los tres hijos padecían asma. La tesis del fiscal se sustenta en los peritos médicos que han declarado, que han manifestado que el niño murió de una crisis asmática, que en ningún caso son tan inmediatas para no dar tiempo a una reanimación. Han sostenido que el cuerpo no tenía restos de medicamento ni de terapia de base ni para tratar ataques y que el tratamiento necesitaba de receta, y ellos no tenían.

En el mismo sentido que el fiscal ha declarado un agente de los Mossos d'Esquadra, que ha detallado cómo la hija le dijo que "le había dado un ataque mientras jugaba y que había días que mejoraba y otros empeoraba" y que no creían en la medicina tradicional porqué una vez la madre fue al médico a tratarse de una alergia y empeoró. Por eso "usaban remedios chinos". Además, le detalló como rezaban cada día en la habitación del pequeño y que "solo Dios iba a decidir si vivía o moría".

Para uno de los psicólogos el comportamiento de la familia recordaba "al de una secta". Habían roto las relaciones con ambas familias hacia diez años, los niños adolescentes obedecían sin criticar, no estaban escolarizados y ni siquiera echaban de menos amigos o novios". La hija, de 18 años, vuelve a estar con sus padres en Sabadell y su hermano, de 15, sigue bajo custodia de la Dirección General de Atención a la Infancia y a la Adolescencia (DGAIA). Ambos se han acogido a su derecho a no declarar.

La propietaria del piso donde vivía esta familia ha explicado que desde septiembre de 2015 dejó de poder comunicarse con ellos, que no le pagaban los recibos y que llamó a los Mossos cuando oyó cánticos y gritos nombrando a Satán. Cuando los Mossos entraron en la vivienda, encontraron el cadáver tapado con una sábana en una habitación en la que dormían todos. "El piso estaba sucio, mal oliente y con todo tirado", han dicho los investigadores.

El abogado de la defensa, Christian Salvador, ha pedido la absolución porqué ha mantenido que la familia acusada siempre ofreció al niño el cuidado y el tratamiento necesario, tanto tradicional como homeopático. Por esa razón defiende que que Los Hopkins no tienen responsabilidad directa en la muerte.