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El 80% de coches, motos y ‘bicis’ no respetan los ‘stop’ en Barcelona

Los motoristas encabezan la mortalidad en la ciudad y cometen más infracciones peligrosas

Una motocicleta circula por una calle del barrio de Sants.
Una motocicleta circula por una calle del barrio de Sants.

El 77% de los coches, el 92% de las motos y el 95% de las bicis que circulan por Barcelona no se paran completamente ante las señales de ‘stop’. Es una de las muestras más palmarias de las infracciones que cometen los ciudadanos cuando se desplazan y que aparecen en un estudio del RACC, que también incluye a los peatones. El informe indica que el 30% de los ciudadanos comete infracciones. Y quien comete las más peligrosas y registra mayor mortalidad son los motoristas.

La convivencia en el tráfico

Uno de cada tres ciudadanos comete infracciones o comportamientos irregulares que afectan a la seguridad y la convivencia entre coches, motos, bicicletas y peatones.

Los ciclistas son el colectivo más indisciplinado, cometen irregularidades el 48,3% de los observados, aunque no son peligrosos.

Los motoristas son el segundo grupo cometiendo irregularidades, con un 36% de indisciplina, con 9 de 11 comportamientos peligrosos.

Conductores (20,6%) y peatones (21,2%) tienen el comportamiento más disciplinado.

Con el estudio en la mano, otro titular que sugiere es que todos somos un peligro público, tanto si somos peatones, ciclistas, conductores de moto o de coche. Ahí van llamativos ejemplos de indisciplina de cada colectivo que afectan a la seguridad y la convivencia del conjunto. El 40% de los peatones cruza semáforos en rojo. El 99,5% de los ciclistas no indica con el brazo que va a girar. El 89,8% de los motoristas gira sin poner el intermitente. Y el 37% de los conductores no respeta los pasos cebra cuando hay peatones o bicis cerca.

Pero es curioso, porque otra de las revelaciones del estudio del RACC es que los cuatro colectivos muestran poca predisposición a reconocer sus infracciones, y en cambio todos magnifican las infracciones del resto. El estudio ha observado 15.000 usuarios y ha analizado la frecuencia de 43 comportamientos irregulares en 11 puntos de la ciudad durante el pasado mes de marzo.

Ciclistas infractores

Los dos colectivos que más infracciones cometen son ciclistas y motoristas. Los ciclistas son el que mayor número de maniobras o comportamientos irregulares realiza, pero por su poca velocidad, representan menos riesgo de accidente grave. Solo cinco de los 11 comportamientos se consideran peligrosos, uno entre los cinco primeros. En cambio, las motos son el segundo colectivo en cometer infracciones, pero a la vez, nueve de las 11 que cometen son muy peligrosas, debido a la velocidad a la que circulan.

En cambio, los más disciplinados son los peatones. Solo el 21% realiza comportamientos irregulares y su indisciplina se concentra a la hora de cruzar la calle. En el caso de los conductores, su comportamiento es irregular. Son muy disciplinados en las calles de la red básica, las principales, con solo un 4%-5% de indisciplina; pero en la red no básica (las calles secundarias o sin semáforos), sus infracciones se multiplican por seis.

En menor o mayor medida esta relajación en la red secundaria afecta a todos los colectivos: y este bajar la guardia en la interacción entre modos de transporte provoca más accidentes.

Entre las recomendaciones que lanza el RACC figura señalizar mejor los pasos cebra y emplear mobiliario para dirigir a los peatones de forma que no crucen por donde no deben. Para los motoristas, el RACC pide obligar a que las motos de menos de 125cc lleven el sistema ABS de freno, mejorar las luces de las motos y controlar su velocidad. Además, piden, en algunas infracciones, cambiar multas por formación. Para los conductores el RACC cree que debería ser obligatorio incluir freno automático de emergencia de serie en todos los coches y controlar el exceso de velocidad en las zonas pacificadas de la ciudad.

El estudio también lanza recomendaciones para la administración: que instale cámaras para vigilar que se respeten los semáforos; semáforos con cuenta atrás de segundos para los peatones; mejorar las zonas 30, para evitar que se relajen los comportamientos y el alumbrado de la red viaria, sobre todo en los cruces entre peatones y carriles bici.

El RACC critica el despliegue de la red de carriles ‘bici’

El estudio Auditoria RACC de la convivencia dedica un espacio a subrayar que hay un nuevo actor en la movilidad de Barcelona que, aunque es minoritario (representa solo el 2,7% de los desplazamientos), crece a un ritmo mucho más elevado que el resto: la bici, cuyo uso ha aumentado un 32,5% entre 2010 y 2015. En paralelo a esta realidad, el gobierno de la alcaldesa Ada Colau se ha propuesto triplicar la red de carriles bici, de los 150 kilómetros que había en 2015 a 300 en 2019. Y aquí es donde el presidente del RACC, Josep Mateu, criticó ayer “que se está primando la cantidad por encima de la calidad” y pidió “un diseño de ciudad más inteligente”. Mateu aseguró, por ejemplo, que se están haciendo carriles en zonas de poco tráfico “donde no harían falta, y en cambio se ponen donde hay mucho tráfico y crean un efecto inverso, de congestión que genera más contaminación”, dijo.

En el apartado de recomendaciones del estudio, y teniendo en cuenta que los ciclistas son el colectivo que más infracciones comete (aunque no son graves), el RACC pide que la administración les obligue a tener seguro de responsabilidad civil y haga cursos formativos “en condiciones de tráfico real”. Por ahora, el Ayuntamiento recomienda a los ciclistas tenerla y recuerda que es útil para proteger económicamente a los implicados en un accidente, pero no los evita. Llegado el caso, sería la Dirección General de Tráfico (DGT) quien debería obligar.