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VOLVER TRAS LA CRISIS | David Llach, directivo de logística

“He vuelto para ganar lo mismo que hace diez años”

Llach, licenciado en Administración de Empresas, ha regresado después de pasar por Sidney y Taiwán

David Llach, directivo de logística.
David Llach, directivo de logística.

Pregunta. La situación económica ha mejorado, esto le ha ayudado a volver. ¿Pero qué nivel de ingresos tiene? ¿Está en consonancia con la experiencia que ha acumulado en estos diez años?

Respuesta. Tardé un mes en encontrar trabajo. Mandé quince currículums, realicé seis entrevistas, me ofrecieron dos empleos en plantilla. Los amigos me decían que para mí no hay crisis, pero mi poder adquisitivo ahora es el mismo que cuando me fui con 26 años y ahora tengo 36, hablo chino e inglés. He vuelto para ganar lo mismo que hace diez años y en Australia ganaba tres veces más.

P. ¿Qué más le aportó Australia que no pudo conseguir en Cataluña?

R. Como afición tenía la ilustración, y en Australia tuve la oportunidad de crear mi estudio y vender mis obras y publicaciones. Reducía las horas de mi trabajo en logística para dedicarme a dibujar. Aquí también dibujaba pero allí tuve más facilidad para mover mis creaciones. Australia es un poco como Estados Unidos, países de oportunidades.

P. ¿Por qué podía dedicarle más tiempo a la ilustración en Australia?

R. Porque tienes más tiempo libre. Sales antes del trabajo; puedes hacer media jornada e incluso así ganarte la vida para tener una casa. Tienes más tiempo para tus proyectos y vida personal. El mercado laboral también es más flexible para que te organices mejor el tiempo.

P. ¿No volvieron antes porque la situación económica en España no era óptima?

R. Sobre todo fue por eso. Hubo oportunidades para hacerlo pero la situación económica general no era para nada positiva. Y Australia no tuvo crisis, fue el único país occidental en el que no hubo crisis.

P. Tuvieron la suerte que dependen del mundo asiático.

R. Sí, dependen mucho de China. Pero también están más lejos, todo llega más tarde. Y reaccionaron muy bien. Empecé trabajando para una multinacional norteamericana, que cerró precisamente por la crisis, pero enseguida encontré otros empleos en empresas locales. Otra gran diferencia es que en España es muy difícil ser autónomo. En Australia, te registras en una web del gobierno y ya estás dado de alta de autónomos. Puedes ir facturando y a finales de año declaras a Hacienda, y no haces ningún otro procedimiento.

P. ¿Y no tienen declaraciones trimestrales del IVA o cuotas de la Seguridad Social?

R. El modelo australiano es un punto medio entre Europa y Estados Unidos. La empresa paga tu seguridad social con el IRPF. La sanidad pública está subvencionada. Cuando vas al médico, normalmente, pagas 35 dólares australianos [25 EUROS] por una visita de 15 minutos. Si tienes la opción, según tus condiciones patrimoniales, el gobierno te devuelve estos 35 dólares. El especialista puede cobrarte unos 300 dólares [204 EUROS] y el gobierno te devuelve como mínimo 120 dólares.[81 EUROS] Radiografías, medicamentos, lo tienes que pagar tú y el gobierno puede devolverte parte del gasto. Dependiendo del sueldo, las rentas más altas pagan más.

P. ¿Una de las razones para volver a Cataluña eran las condiciones que podían tener aquí para constituir una familia?

R. No lo hemos tenido en cuenta para volver. Pero en España muchas parejas dicen que no tienen hijos porque no tienen dinero. En Australia no lo oirás nunca, decir eso es una vergüenza. Hay una manera de pensar que si no tienes tres hijos, eres un egoísta. Es un país de fuerte inmigración y los locales, los blancos protestantes, también tienen la sensación que han de tener muchos hijos para no desaparecer.

P. ¿Qué percepción tenía su entorno de amistades en Australia de la crisis económica que sufría España?

R. Los australianos no sabían nada de lo que sucedía en España. Son dos países que viven de espaldas. Hay que destacar que en Australia y Taiwán es mucho más conocida Barcelona que España, por el Barça, por el turismo. Los australianos que han viajado saben algo de España, pero los que no han viajado, los que no han salido de su Estado, no saben nada. 

Periplo de ida y vuelta a Taiwán y Australia

David Llach (Vilafranca del Penedès, 1981) es licenciado en Administración de Empresas y ha estudiado comercio internacional. Casado con una neozelandesa, emigró en 2008 a Sidney para trabajar en empresas de logística y vivir con su mujer. Por razones laborales de ella, residieron dos años en Taiwán. Han vuelto a Cataluña el pasado marzo. Llach trabaja como administrativo para la filial de una multinacional norteamericana. “Hace cinco años no habría encontrado este empleo”, asegura. Llach pudo consolidar una carrera como dibujante durante los años en Australia en el mundo del fanzine y de la ilustración de portadas. El principal problema de su retorno han sido las nuevas normas que establece la Unión Europea para matrimonios con ciudadanos extracomunitarios. Su esposa solo tiene un visado de cinco años de residencia, explica Llach: “La UE quiere que demuestre o que tengo dinero en el banco o un contrato de trabajo; que yo la pueda mantener. Lo primero que hice al llegar fue conseguir un empleo. Yo la esponsorizo. Piden 12.000 euros de ahorros anuales, un seguro médico o un contrato o situación laboral estable”.