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El puzzle madrileño de IU sigue sin encajar

La formación intenta recomponerse en la región después de que la dirección nacional aprobara su desfederación hace dos años

Luis García Montero y Raquel López, candidatos de IU en 2015, días antes de las elecciones.
Luis García Montero y Raquel López, candidatos de IU en 2015, días antes de las elecciones.

La irrupción de Podemos en el mapa político trastocó la hoja de ruta del resto de formaciones. Especialmente, la de IU. En Madrid, las encuestas le otorgaban más de un 30% en intención de voto en las elecciones de 2015. Sin embargo, la aparición de otra alternativa, los líos internos y el debate sobre la integración en Podemos sepultaron sus aspiraciones. El 5 de junio de 2015, la dirección nacional aprobó la intervención de la federación madrileña. La expulsión definitiva se produjo días más tarde, en el Consejo Político del 14 de junio. 

Más de 5.000 militantes quedaron huérfanos de una estructura en la que reivindicar un modelo de sociedad hasta que, en abril del año pasado, volvió a constituirse el partido en la región. Sin embargo, solo volvieron 1.700 afiliados. Tras las elecciones locales y regionales, la dirección nacional de IU envió una carta a los afiliados alertándoles de que iba a proceder a su "desfederación". Habían sido meses intensos: saltó a la luz el escándalo de las tarjetas Black, el Consejo Federal expulsó a los portavoces de IU en la Asamblea y el Ayuntamiento de Madrid y Tania Sánchez y Mauricio Valiente, vencedores de las primarias a encabezar las listas en las elecciones de 2015, abandonaron el proyecto.

Sánchez dejó el partido y Valiente, líder de la remozada IU en la región, se presentó a las primarias de Ahora Madrid, cuyas listas terminó engrosando. Ahora es tercer teniente de alcalde de la capital con Manuela Carmena. A todo ello hay que sumar la desautorización que el Consejo Federal hizo a la candidatura municipal de Raquel López, sustituta de Valiente. El líder federal, Alberto Garzón, no participó en ningún acto de campaña con ella, que reaccionó llamándole “miserable” una vez confirmada la debacle electoral, en la que IU se quedó sin representación por primera vez en su historia tanto en el Ayuntamiento de Madrid como en la Asamblea, cuyo cabeza de lista fue el poeta Luis García Montero.

"La desfederación fue más que un error. Todo estaba muy calculado para que cayera Madrid y nos absorbiera Podemos. No podía haber nada a su izquierda", critica López. La otrora parlamentaria apunta directamente a Alberto Garzón: "No solo ha destruido IU, sino que ha sido colaborador necesario para que no exista la izquierda ni en la región ni en el país". López sostiene que al nuevo partido no ha vuelto "ni el 40%" de sus afiliados. "Fueron maltratados y humillados por denunciar que si renunciábamos a nuestras siglas, IU estaba abocada a desaparecer".

Una coartada

Mauricio Valiente, que lidera hoy la nueva IU Madrid, no comparte esa visión. "La desfederación permitió un proceso de unidad popular que nos llevó a gobernar en Madrid o conservar Rivas y otras localidades. La obstinación solo ha servido para mantener a Cifuentes estos dos años como presidenta de Madrid", indica Valiente. En su opinión, entre las razones de la desvinculación estaba la falta de compromiso con la línea política y "una práctica poco democrática" de inflar los censos. Hoy, cifra en más de 2.000 los militantes de IU en la Comunidad e indica que los simpatizantes superan los 5.000. "Pero no son solo los números. Solo hay que ver los cortejos que llevamos a las manifestaciones".

De izquierda a derecha: María Jesús Alonso, Alberto Garzón y Mauricio Valiente en la asamblea regional de abril de 2016. ampliar foto
De izquierda a derecha: María Jesús Alonso, Alberto Garzón y Mauricio Valiente en la asamblea regional de abril de 2016.

"Se expulsó a 5.000 militantes y no se les explicó por qué. Fue la coartada perfecta para liquidar IU", sostiene Libertad Martínez, que fue diputada regional de la formación. Valiente afirma que no se expulsó a nadie, ya que se abrió un proceso de filiación para que volviera todo aquel que así lo deseara. Sin embargo, confirma que existen casos aislados de personas que han generado conflictos que no se les da de alta porque son rechazados por las asambleas de base.

"Tampoco han vuelto la mayoría de los 153 concejales elegidos en 2015. Durante la legislatura nos debemos a las siglas por las que nos presentamos, IU-CM", explica Esperanza Pardo, edil en Algete. El cálculo que maneja Valiente es distinto: solo 50 de esos concejales no se han vinculado aún a la nueva estructura. Sobre la gestión para recuperar la organización, Valiente destaca que "IU ha vuelto a ser un movimiento político y social y no un partido político clásico". "Nuestro pecado fue hacer un discurso y tener una práctica burocratizada y cerrada. Queremos abrirnos y poner en el centro lo esencial, que es cambiar nuestras ciudades", concluye Valiente.

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