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Abducidos por Gil de Biedma

Ollé, Gas, Munné y Serrat radiografían al poeta barcelonés en ‘Las personas del verbo’, en el Teatre Lliure

Los intérpretes del espectáculo sobre Gil de Biedma, en el escenario del Lliure.
Los intérpretes del espectáculo sobre Gil de Biedma, en el escenario del Lliure.

Las personas del verbo. Contra Jaime Gil de Biedma, es algo más, y algo menos, que una biografía escénica en torno a la figura del poeta más influyente de la segunda mitad del siglo XX en España. En realidad es una suerte de puzzle cuyas piezas han encajado minuciosamente un puñado de abducidos por Gil de Biedma como el director Joan Ollé, los actores Mario Gas, Pep Munné, Ivan Benet y Judit Farrés, así como el músico y cantante Joan Manuel Serrat (ha regalado la composición de No volveré a ser joven),acompañados de otros profesionales, de las voces de Fabià Estapé, Gabriel Ferrater y Juan Marsé y de la producción del Teatre Lliure (Lluís Pasqual otro abducido), donde permanecerá del 3 al 28 de mayo.

Ollé vuelve a subir a los escenarios textos no dramáticos, como ha venido haciendo desde los años 70 del pasado siglo con Alberti, Salvat Papasseit, Mercè Rodoreda, Mario Vargas Llosa y Javier Cercas, entre otros. En esta ocasión parte de poemas, entrevistas, textos, correspondencia y vivencias del escritor, adscrito a la Generación del 50: "Es un itinerario por la experiencia personal del poeta y, al mismo tiempo, una crónica de España desde la Guerra Civil hasta la Barcelona preolímpica, en la cual Gil de Biedma analiza, con descarnada sinceridad, las relaciones de él consigo mismo y con los otros", apunta Ollé, creador de este espectáculo al que califica de síntesis que radiografía a un hombre cuya poesía tiene demasiada coincidencia con los hechos que vivió, y con otros universos que se encuentran en la literatura de T. S. Elliot o en la pintura de Francis Bacon.

En ese recorrido, Ivan Benet es un trasunto del poeta joven, en Munnè aparece el Gil de Biedma maduro y Mario Gas se adentra en el poeta póstumo cuyo verso Contra Jaime Gil de Biedma (Poemas póstumos, 1968) da título al espectáculo, junto con Las personas del verbo, libro que recoge su poesía completa. Por su parte la actriz y cantante Judit Farrés encarna las mujeres importantes de este poeta en el que la experiencia de su vida es la protagonista de su obra.

Se da la circunstancia de que tanto Ollé, como Munné, Gas y Serrat conocieron personalmente a Gil de Biedma y se sintieron fuertemente atraídos por la personalidad y la poesía de este icono barcelonés, nacido en Nava de la Asunción (Segovia), al que ya quedarán unidos de por vida a través de los escenarios. En los años 80 del pasado siglo ya hubo un intento de poner un pie un espectáculo en el que intervenían Juan Marsé, Nuria Espert, Mario Gas, Serrat y Gil de Biedma; aquello no vio la luz, pero aún hoy Gas recuerda que los encuentros, que no llegaron a ser ni ensayos, fueron desopilantes. En el caso de Munné, quien al conocer a Gil de Biedma se sintió atrapado "por su lucidez, su pausado apasionamiento y su sentido del humor", su ligazón es muy profunda ya que lleva tres lustros paseando su espectáculo Las rosas de papel basado íntegramente en la figura del autor: "Creía conocerlo profundamente, pero el Gil de Biedma de Ollé es distinto al mío y me ha enriquecido la visión que tenía de él".

Ahora hemos puesto en pie una elegía de su mundo interior, no una exposición de datos, ni de estilos poéticos, y en ella vemos el trasfondo contradictorio y atormentado de Jaime, como lo hay en la pintura de Bacon, donde encontramos una amargura incierta", sostiene Gas, quien recuerda que la conversación de Gil de Biedma era profundamente enriquecedora y brillante. De hecho son muchos los expertos en su poesía que mantienen que el autor de Moralidades fue siempre un reconciliador del lenguaje hablado con el poético.

Todos coinciden en señalar que trabajan con un material fuera de serie y que el poeta, fallecido de sida en 1990, fue "el último dandi", aunque rompedor, que no hacía pública su homosexualidad por no herir a la familia, y en el que su vida transcurría entre un lujoso despacho de la Compañía de Tabacos de Filipinas, su ámbito familiar de alta burguesía, los garitos de la gauche divine barcelonesa, los antros del mundo gay, las largas y etílicas conversaciones con sus amigos, su compromiso político antifranquista, muy cercano a la militancia del partido comunista (donde no fue admitido por homosexual) y su contradictorio mundo interior.