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El Seprona denuncia a una asociación por malos tratos a animales en perreras

La Guardia Civil descubre hacinamiento de cadáveres y administración de medicamentos y vacunas por personal no cualificado

Un guardia civil en la perrera.
Un guardia civil en la perrera.

Una investigación del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil ha destapado un caso de maltrato animal derivado de las prácticas irregulares que supuestamente llevaba a cabo la asociación Olescan, una entidad que gestiona diversas perreras y centros de acogida de animales de las provincias de Tarragona y Barcelona. Las diligencias policiales han descubierto cadáveres hacinados en los congeladores, medicamentos caducados y la suplantación de la figura de un veterinario por parte de personal que, sin estar cualificado, administraba vacunas y medicamentos a los animales. Al presidente y a un vocal de la asociación se les imputan delitos de maltrato animal, intrusismo profesional y falsificación de documentos.

Las pesquisas arrancaron en verano pasado, coincidiendo con las denuncias que un grupo de voluntarios de la protectora de Torredembarra (Tarragonès) realizó sobre la gestión de la instalación llevada a cabo por Olescan. Esta entidad, que asegura no tener ánimo de lucro, se adjudicó la recogida de animales abandonados de practicamente todos los municipios de la comarca del Alt Camp y del Baix Camp, y trabaja también para municipios del Anoia, Baix Llobregat i Vallès. Según los voluntarios, a pesar de que los consejos comarcales pagaban entre 90 euros y 180 euros por cada animal a Olescan, la atención que recibían los canes era precaria y las instalaciones de la perrera de Torredembarra estaban saturadas. El Seprona, coordinado con la Fiscalía de Medio Ambente de Tarragona, realizó varias inspecciones en diversos núcleos zoológicos con el objeto de revisar el estado en que se encontraban los animales y la idoneidad de las propias instalaciones. Los registros se llevaron a cabo en Òdena (Anoia), Moià (Moianès), Sant Pere de Molanta (Alt Penedès) y en un centro veterinario de l'Hospitalet de Llobregat.

Fuentes policiales manifiestan que se detectaron "diversas irregularidades", tanto en la salud de los animales como en el funcionamiento de las instalaciones. Se levantaron más de 30 denuncias por diversas anomalías. En concreto, en Torredembarra la Guardia Civil denunció sobrepoblación de animales en la instalación, así como la inexistencia de varios documentos exigibles para la gestión de la misma. En otros casos se denunció la falta del libro de registro de núcleo zoológico o la colocación de chips por parte de personal sin formación. La Guardia Civil asegura que era práctica habitual la administración de tratamientos veterinarios por parte d epersonal no facultativo. De las irregularidades observadas se dio cuenta al Departamento de Agricultura de la Generalitat de Catalunya.

Olescan mantiene su actividad pero en su página web hace un llamamiento de urgencia para hallar adoptantes para los animales que tiene en custodia. Informa que su centro de Òdena cerrará el 31 de diciembre. "Solo adopciones responsables, un perro no es un juguete", expone el ruego de la entidad.