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La Thyssen pone a sus maestros a dialogar

Caixaforum Barcelona expone la mayor selección de obras que jamás ha salido del museo de Madrid

Seis de las obras de la colección Thyssen que visitan Barcelona.
Seis de las obras de la colección Thyssen que visitan Barcelona.

Las grandes pinacotecas del mundo presentan sus obras, de forma generalizada, por periodos y escuelas y siguiendo un orden cronológico. El Museo Thyseen-Bornemisza de Madrid no es una excepción y en el Palacio de Villahermosa ofrece un recorrido por la historia del arte, desde el siglo XIII hasta finales del XX, a través de unas mil obras. Por primera vez en sus casi 25 años de historia muchas de estas obras se presentan de una forma diferente, e incluso sorprendente, en forma de diálogos, compartiendo sala e incluso paredes, maestros en principio opuestos como El Greco y Marc Chagall o Rembrandt y Picasso, proponiendo una lectura transversal siguiendo una serie de  hilos conductores como son el arte religioso, el retrato, la naturaleza muerta, el paisaje y las vedutas. Los afortunados que podrán ver esta nueva presentación no serán los madrileños, visitantes habituales de esta gran pinacoteca abierta al público en 1992, sino los barceloneses. La exposición que se celebra en Caixaforum hasta el 5 de febrero, no podría tener otro título que Un Thyssen nunca visto y la comisaría Guillermo Solana, director artístico del museo, que no duda en animar a los madrileños a “venir a verla ya que les sorprenderá".

'Arlequín con espejo' de Picasso. ampliar foto
'Arlequín con espejo' de Picasso.

Y sí que sorprende, ya que pocas veces pueden verse tantas obras destacadas y grandes firmas de la pintura como Fray Angelico, Rubens, Rembrandt, Cezanne, Picasso y Hopper “dialogando” entre ellas en las salas de paredes blancas de Caixaforum. “Estoy en shock, acostumbrado a los colores intensos y el aspecto ‘viejuno’ del palacio de Madrid”. Solana se ha traído 55 obras, a las que ha sumado otras ocho que están en depósito en el vecino Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) pertenecientes también a la colección Thyssen que compró el Estado en 1988.

Una crucifixión de Uccello, una de Gerard David y otra de Juan de Flandes permiten ver los diferentes tratamientos del tema y son el punto de arranque de la muestra. “No es solo una colección de tesoros, sino una herramienta para ver la historia del arte de otra manera; es una exposición con un ritmo muy binario que permite mostrar afinidades y contraposiciones entre artistas y obras, una especie de juego de diferencias”, ha explicado Solana antes de comenzar un recorrido explicando de forma didáctica y amena las obras. Con la fluidez que le caracteriza y ante La Virgen de la Humildad, pintada alrededor de 1433 por Fra Angelico y depositada en el MNAC no ha dudado en decir que “es una de las mejores obras de la colección Thyssen, que desde Madrid reclaman. Es mejor que la que ha comprado el Prado de la duquesa de Alba”.

'Habitación de Hotel' de Hopper.
'Habitación de Hotel' de Hopper.

Los retratos se han seleccionado “con un sentido amplio, no solo de personajes reconocidos”. Son bellísimos todos, en especial Retrato de una joven dama con rosario, de Rubens, “el mejor retrato del museo”, o el Autorrerato con gorra y dos cadenas, de Rembrandt, "una joya absoluta de la colección", según Solana, que asegura que muestra como el pintor holandés construyó su imagen "como si fuera un personaje antiguo". Muy cerca está una obra de Tiziano, Retrato de Antonio Anselmi o el exquisito El retrato de un hombre robusto de Robert Campin. Cierra este ambiente el enorme Arlequín con espejo de Picasso “la cumbre de su periodo neoclásico, aunque cuanto más se mira, menos neoclásico se ve esta pintura camuflada del propio Picasso, ya que con un arlequín que al principio tenía su rostro". En este ambiente también pueden verse un San Jerónimo penitente de José de Ribera, junto a una obra de Giacometti y otra de Lucian Freud, además de otro icono de la pintura como es Habitación de hotel, de Edward Hopper, metáfora de la soledad reflejado en esta joven semidesnuda que lee, explicó “no una carta como se ha dicho sino un horario de trenes”, algo menos romántico.

Las naturalezas muertas están firmadas por autores como Heda, William M. Harnnet, Paul Cézanne, Juan Gris, Picasso o Paul Klee mientras que los paisajes, tanto exteriores de árboles y bosques como Joachim Patinir, Jan Brueghel I, Philips Koninck, Hobbema, Gustave Courbet, Ruysdael, Emil Nolde, Max Ernst, pero también interiores como un pequeño y delicioso Jean-Baptiste Corot del interior de la iglesia de Mantes. El recorrido termina con las vedutas, las típicas venecianas de Canaletto y Michele Marieschi pero también las nórdicas “en las que se inspiran las del sur” de Berckheyde y las del Maestro del Monograma IDM, enfrentadas a otras vistas urbanas como la Rue Saint-Honoré por la tarde de Camile Pissarro, la vista rural de Kandinsky o la hiperurbanas de Max Weber o las cabinas telefónicas de Richard Estes.

Un encuentro imposible

La Anunciación de El Greco perteneciente a la colección Thyssen.
La Anunciación de El Greco perteneciente a la colección Thyssen.

La gran sorpresa de la exposición que se inaugura este viernes es La Anunciación de El Greco, en dialogo con otra del Veronés, contemporáneas pero muy diferentes. Por la calidad de la obra, pero también porque permitirá ver a los barceloneses una obra parecida a la que les pertenece desde hace 25 años por haberla ‘heredado’ del industrial Julio Muñoz Ramonet que la dejó (junto con una colección de arte excepcional) a la ciudad en 1991 tras morir, pero que sus herederas retienen pese a la última voluntad de su progenitor.

Al Greco se le atribuyen tres versiones de este tema: la de la colección Thyssen, la del Museo del Prado y la de la colección Muñoz Ramonet; todas muy parecidas en cuanto a la posición reclinada de la Virgen, las ropas del arcángel y la colocación de piernas y brazos. Los expertos aseguran que la de Muñoz Ramonet (de la que solo se conocen imágenes en blanco y negro), aparte de ser de mayor tamaño que sus hermanas es de mejor calidad.

La obra, junto a otra firmada por Goya están pendiente de ser entregada por las hijas del industrial que la retienen desde que su padre murió pese a que todas las instancias judiciales han asegurado que pertenece a Barcelona. "La obra no tenía que viajar a Barcelona porque estaba comprometida para una exposición en Alemania, pero al final si que lo hizo porque era necesaria para dialogar con esta otra anunciación más contenida de Pablo Veronese", explicó Guillermo Solana.