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‘Selfies’, luz y agua en el bus turístico nocturno

TMB explota el éxito de las rutas para turistas y vuelve a ampliar los horarios de verano hasta medianoche

Carlos Garfella Palmer
El autobús turístico nocturno.
El autobús turístico nocturno. CARLES RIBAS

El sol ya se ha puesto en Barcelona cuando los omnipresentes autobuses turísticos de la ciudad encienden de nuevo los motores. Es viernes y unos 250 rusos, ingleses, y sobre todo americanos, se suben a los autocares descapotables para disfrutar de la nueva ruta turística por la Barcelona nocturna. La empresa municipal Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), consciente del filón de sus buses turísticos —hay colas inmensas durante todo el día para subirse a cualquiera de las rutas disponibles—, ha vuelto a poner en marcha este verano, por décimo año, un itinerario alternativo para conocer la ciudad de noche.

Cuando todavía no habían arrancado los cinco vehículos desde la plaza de Catalunya, los turistas ya sacaban fotos y se hacían selfies junto a los primeros atisbos modernistas de Gaudí. La batería de los teléfonos, en la mayoría de los casos, aguantó un trayecto de dos horas y media en el que la Barcelona olímpica y el espectáculo de luces y agua de Montjuïc fueron los protagonistas. El recorrido, impulsado por “Barcelona Smart Moving” y gestionado por TMB, pasa también por delante del Arco de Triunfo, la Casa Batlló y La Pedrera, la Sagrada Familia y el monumento a Colón, entre otros lugares emblemáticos de la ciudad.

Entre los turistas también se camuflaron algunos catalanes, en su mayoría con niños, que aprovecharon para conocer un poco más los monumentos emblemáticos de “la segunda ciudad más importante de España”, tal y como anuncia el sistema de altavoces en catalán, castellano e inglés. Loida Miranda, vecina de Mataró, acudió con su hijo Nail, de 5 años. “A mi hijo le hacía mucha ilusión, y nos hemos animado”, aseguró la mujer, sentada delante de una familia pakistaní que quedó muy asombrada con las fuentes mágicas de Montjuïc. “Una pena no habernos podido quedar más tiempo”, explicaba el padre de familia, Khaid Shaid, antes de volver a subir a uno de los cinco autocares que componían la caravana turística.

“Esto es espectacular”, fueron las palabras más repetidas de un grupo de cuatro universitarias francesas, gratamente sorprendidas con la Torre Agbar, diseñada en 2005 por su compatriota Jean Nouvel. Muchos no pudieron evitar comparar el color blaugrana que reluce de noche sobre el edificio con el F.C. Barcelona. “¡Barça, Barça!”, exclamaron algunos niños segundos antes de que la guía aclarara que la intención del arquitecto no fue homenajear al club de fútbol, sino la roja tierra de Gaudí y al azul cielo de la luz de Montserrat. Aunque muchos se quedaron con las dudas. En parte, porque el sistema electrónico para escuchar la ruta mediante auriculares no funcionó y en algunos momentos del trayecto fue imposible seguir con normalidad las explicaciones.

Ya en la parte final del recorrido, las grúas y las torres más altas de la Sagrada Familia fueron las señales para que los turistas volvieran a desenfundar sus palos para hacer selfies, tan característicos en los últimos años en las arterias más turísticas de la ciudad. “¿Todavía no está terminada?” se escuchó de fondo frente a la plaza de la basílica. Con parada previa en la Pedrera, el recorrido finaliza a medianoche en el centro de la ciudad, en la plaza de Catalunya.

El autobús nocturno se pone en marcha todos los viernes, sábados y domingos del verano hasta el 18 de septiembre. El billete cuesta 19 euros.

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Sobre la firma

Carlos Garfella Palmer
Es redactor de la delegación de Barcelona desde 2016. Cubre temas ambientales, con un especial interés en el Mediterráneo y los Pirineos. Es graduado en Derecho por la Universidad de las Islas Baleares, Máster en Periodismo de EL PAÍS y actualmente cursa la carrera de Filosofía por la UNED. Ha colaborado para otros medios como IB3 y Ctxt.

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