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Cena con ‘Gandalf’

El guionista y escritor gallego, vive desde hace más de 25 años en Malasaña, dibuja una ruta gastronómica con algún museo y una tienda de juguetes muy especial

El escritor Carlos Montero en la terraza del bar Tita Rivera.
El escritor Carlos Montero en la terraza del bar Tita Rivera.

1. Pepe Botella. Al acabar la carrera —Comunicación Audiovisual, en la misma clase que Amenábar—, fui camarero en este bar: conocí a mucha gente y ligué. No era un sex symbol, pero flirteé con gente que no me esperaba. Mi peor recuerdo: una noche le tiré una bandeja entera de cerveza a un grupo de alemanes. Lo pasé fatal. (Calle de San Andrés, 12).

2. Las Mañanitas. En este restaurante mexicano he cenado muchísimas noches. Me ha acompañado toda mi vida en Madrid y allí he pasado todo tipo de fases vitales amenizadas por mariachis cantando y mucho tequila… ¡Qué borracheras! (Calle de Fuencarral, 82).

3. Marta Cariño. A este lugar puedo ir solo porque siempre hay gente que conozco. Eso solo pasa en Cheers y aquí. Lo llevan unos amigos y tengo algo que ver con el nombre: insistí en que fuera ese en lugar de otro. (Calle de la Palma, 11).

4. Plaza del Dos de Mayo. Malasaña es mi barrio de Madrid y llevo viviendo en esta plaza mucho tiempo. Una vez conocí a un tipo, Gandalf, le llamaban, que vivía por la zona. No tenía muchos recursos, pero en lugar de pedir dinero te invitaba a cenar a su casa. Y fui. No sé por qué, la verdad. Fue raro que me invitara y fue raro que yo aceptara. Durante la velada se me insinuó.

5. Macarena. Comida tradicional con un toque moderno. Lo que hace todo el mundo últimamente, pero muy bien hecho. Las chips de alcachofa están buenísimas y el cochinillo es brutal. (Calle de Puerto de Pajares, 5).

6. La Tita Rivera. A este lugar puedes entrar a las 17.00 y aguantar hasta el cierre bebiendo vino gallego, que es el único caldo que tienen. Me gusta mucho el godello, pero suelo pedir ribeiro, que me recuerda a mi pueblo; a lo que soy. (Calle de Pérez Galdós, 4).

7. Bocadillo de Jamón y Champán. Esta combinación me parece graciosísima. Ya había trabajado de guionista de tele [Física o Química, El Comisario], pero ahí firmé mi primer contrato para hacer un guion de cine: Combustión. También el último, el de No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas, dirigida por María Ripoll y protagonizada por Verónica Echegui; la están rodando ahora. (Calle de Fernando VI, 21).

8. Circo Price. No lo conocía y el año pasado presencié uno de los conciertos más chulos que he visto nunca: el de Silvia Pérez-Cruz. Fue espectacular por el talento de ella, pero creo que el espacio ayudó a crear una atmósfera inolvidable. (Ronda de Atocha, 35).

9.Wonderland. En esta tienda compro los juguetes a mi sobrino. Le encantan los juguetes con luz y aquí tienen de todo. Lo último que le regalé fue un puzle 3D de un cohete. Y ya tengo pensado el próximo: el puzle del submarino de The Beatles. (Calle de Santa Isabel, 11).

10. Museo Abc. Mi capacidad de atención se agota enseguida. Llámame contemporáneo o vago, pero más allá de una hora y pico viendo lo mismo me cansa. Y en el Museo Abc siempre está todo pensado para ese tiempo. Además, me fascina la ilustración. También me gustan los grandes museos, pero los visito poco a poco. (Calle de Amaniel, 29).

 

‘Thriller’ a la gallega

Carlos Montero (1972, Celanova, Orense) vive desde hace más de 25 años en Madrid. Guionista de varias series y películas, acaba de ganar el XX Premio Primavera de Novela con El desorden que dejas, un thriller psicológico ambientado en Galicia.

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