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OPINIÓN

Plenos sin minifalda

El Procés ha dado un giro inesperado por la propuesta de Junts pel Sí y CUP de emitir en el 'Parlament' una declaración de independencia. Pero no es un giro inesperado, es una propuesta del programa de Junts pel Sí, formulada por CDC y ERC en marzo

Con la propuesta de resolución de Junts pel Sí y CUP, puede parecer que hay novedades en uno de los dos temas que pueden desencadenar algún tipo de ruptura por aquí abajo —el Procés Català y las lógicas post15M—. Pero lo malo del concepto novedades es que no siempre describe objetos novedosos. Verbigracia: en el mundo de la moda, fundamentado en el acopio de novedad, tal vez después de la minifalda no ha habido ninguna otra novedad estructural. Las novedades aludidas, ¿son minifaldas, esa novedad que marca un antes y un después, o son batamantas, esa prolongación de dos temas, de por sí poco sexis, como lo son la bata y la manta?

El Procés ha dado un giro inesperado por la propuesta de Junts pel Sí y CUP de emitir en el Parlament una declaración de independencia. Así dicho, suena a minifalda. Pero a), no es un giro inesperado. Es una propuesta del programa de Junts pel Sí, formulada por CDC y ERC en marzo de este año. La novedad es que estaba previsto que la presentara en el Parlament —y, se supone, la modulara, limitara y la vaciara— el president favorito de la Divina Providencia, negociado paranormal, que, en este caso, no ha estado por la labor. Y, b), muy importante, y mucho, no es una declaración de independencia.

Es una declaración de intenciones. Una intención no es un decisión, como sabemos todos los fumadores. ¿Es importante, sea como sea, que un parlamento vote una intención? Respuesta: sería más importante votar una decisión. En este caso, la cosa es como si cualquier otro parlamento hiciera una moción contra el hambre en el mundo. Es una novedad, sí, pero si no se implementa, no es una minifalda. ¿Se implementará? El elemento minifaldero del asunto es el punto quinto de la propuesta de resolución —“Considera pertinent iniciar en el termini màxim de trenta dies la tramitació de les lleis de procés constituent, de seguretat social, i d’hisenda pública”—, que indica que tenemos un mes para ver si la cosa va en serio, o es un —otro— elemento del Procés —la Conselleria d’Exteriors, l’Agència Tributària... el Procés— destinado a morir de risa.

La CUP ya avisó que una DUI —otro indicio de que esto no lo será—, no se podía hacer con el resultado del 27-S

Puede ser que en esta ocasión se opte por la desobediencia/la minifalda, sí. Pero la resolución posee muchos elementos batamanteros para pensar en esa posibilidad. Empezando por su nombre artístico —utilizado por Forcadell en Twitter—: “proposta de resolució sobre l’inici del procés cap a l’estat català”, un concepto único, inexistente en el mundo. Es decir, sin significado. Sólo se le pone un nombre tan largo a algo que se desea poco claro. O, al menos, mucho menos claro que la diáfana declaración-de-independencia de toda la vida. La cosa, en fin, se parece bastante, en espíritu y gramática, al Procés1.0, aquella construcción léxica del Ejecutivo, pero en esta ocasión por vía legislativa. Es decir, tiene aspecto de objeto propagandístico.

Orienta a ello también la respuesta propagandística de PP, C’s y PSOE. En caso de peligro de la Unidad Nacional —han utilizado ese concepto vintage/yuyu; en esta ocasión, y esto es absolutamente minifaldero, no se ha podido apelar a la unidad-de-todos-los-demócratas de cuando se ponían místicos; el concepto democracia, si se fijan, dejó de usarse non-stop tras la reforma exprés, cuando se pelaron el concepto democracia—, hubieran hecho un bloque férreo, y no su dramatización escénica, que por ahora no disimula diversos intentos de mantener la individualidad, y de crear estilo propio y épico ante su electorado. Mas indicios batamanteros: la propuesta —lo dicho, del programa de Junts pel Sí, y portadora de la honestidad política que uno pueda otorgar a sus partidos integrantes—, no encaja con CUP, en tanto que CUP ya avisó que una DUI —otro indicio de que esto no lo será—, no se podía hacer con el resultado del 27-S. Y en tanto que la propuesta de intenciones, si deja de serlo, pasa por un itinerario demasiado parecido a la Transición española: un parlamento se declara constituyente sin avisar nítidamente, escribe una constitución en la que, si quieres el rabo, te has de quedar con todo el cerdo, etcétera.

Esta mañana a primera hora, lo único minifaldero en todo este lío es que un Legislativo está trabajando sin Ejecutivo, situación que Podemos Andalucía, por ejemplo, rentabilizó a través de varios goles democráticos. El rescate ciudadano sería una minifalda.