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La Thyssen muestra el salto a lo moderno

“Fijar una sede del museo es prioritario”, dice el nuevo alcalde de Sant Feliu de Guíxols

Carmen Cervera, en el Espacio Carmen Thyssen de Sant Feliu de Guíxols.
Carmen Cervera, en el Espacio Carmen Thyssen de Sant Feliu de Guíxols.

En el tránsito de los siglos XIX al XX, Barcelona, París y Nueva York experimentaron una infinidad de cambios sociales. Relatarlos a través de 52 obras de arte es lo que pretende la nueva exposición que, hasta el 18 de octubre, se podrá visitar en el Espacio Carmen Thyssen de Sant Feliu de Guíxols.

Barcelona-Paris-New York. D’Urgell a O’Keeffe es la cuarta exposición temporal que acoge ese espacio a partir de la amplia colección de la baronesa. A diferencia de los años anteriores, la muestra se centra ahora en un entorno más cosmopolita y “utilizamos el arte para narrar una historia”, destaca Pilar Giró, comisaria de la muestra.

La revolución del cambio de siglo influyó profundamente tanto en la transformación de las ciudades como en la aparición de nuevos hábitos sociales: fue el momento de la revolución industrial, el triunfo del capitalismo y la aparición de la sociedad burguesa.

“Barcelona como referente más próximo se refleja en París, que despierta a la vida moderna, mientras Nueva York toma el relevo a París en su avance hacia las nuevas ideas estéticas”, traza Giró. En la exposición, se ven las ciudades, pero también sus habitantes como motores del cambio. “Además de pasear por estas nuevas ciudades que ofrecen nuevos espacios de ocio y de relaciones sociales, los habitantes nos invitan a visitar el interior de sus casas, huyendo de la vorágine urbana”.

El catalán Modest Urgell y la norteamericana Georgia O’Keeffe abren y cierran el relato cronológico de la exposición, en la que también se pueden ver obras de Claude Monet, Camille Pissarro, Gustave Loiseau o Camille Corot. También tienen un peso los pintores catalanes reivindicando “una de las grandes labores de la Baronesa como coleccionista: preservar, y difundir nuestra memoria y sensibilidad”, resaltó la comisaria.

Carmen Thyssen destacó que “mi interés siempre ha sido poner los grandes pintores internacionales conocidos mundialmente junto a los catalanes que están al mismo nivel”.

De las 52 obras de la exposición, algunas se muestran por primera vez, como Barcas en la playa, de Modest Urgell, Ibiza, de Menchu Gal, o Desnudo en el jardín, de Pere Pruna, recientes adquisiciones. También se pueden ver dos acuarelas de Oskar Kokoschka, que raramente se exponen.

El flamante alcalde de Sant Feliu de Guíxols, Carles Motas, marcó como una prioridad de su mandato “definir la sede definitiva del Museo Carmen Thyssen en Sant Feliu; es un reto y buscaremos las complicidades necesarias; es un proyecto estratégico de ciudad”.

Motas anunció que el viernes se reunirá con el Director General de Patrimonio Cultural de la Generalitat, Joan Pluma, para tratar la futura ubicación y no descartó la sede actual del Monestir de Sant Feliu como la definitiva. “Uno no necesariamente descartaría al otro”, dijo la baronesa en relación al museo que se baraja también para Barcelona.