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ERC y la CUP redoblan la presión sobre Mas con la lista sin políticos

Junqueras alega que ese plan es la mejor forma de demostrar que el 27-S es un plebiscito

Artur Mas, ayer, durante la clausura del II Congreso del deporte catalán.
Artur Mas, ayer, durante la clausura del II Congreso del deporte catalán.

Esquerra y la CUP redoblaron ayer la presión sobre Artur Mas al exigir una candidatura unitaria independentista para el 27-S sin políticos. “Es la mejor forma de demostrar que las elecciones son un plebiscito sobre la independencia”, dijo Oriol Junqueras, líder de ERC. La CUP, que aprobó en Castellón concurrir bajo el nombre CUP-Crida Constituent, y se dio una semana para saber si la fórmula prospera. Mas reiteró su llamamiento a la unidad para lograr un pacto. Miquel Iceta (PSC) tachó el proceso de “vodevil” y Ramon Espalader (Unió) avisó del riesgo de que se forme un tripartito independentista.

El líder republicano afirmó, en una entrevista en el 3/24, que la candidatura sin políticos es la que genera más consenso. “Nosotros estamos dispuestos a apartar nuestras siglas y a dar un paso atrás para ser generosos para el objetivo común”, dijo Junqueras que recordó que la entidades independentistas y la CUP están a favor de esa estrategia. La izquierda independentista y anticapitalista aprobó precisamente ayer su candidatura rupturista y seguir debatiendo la hipótesis de una lista sin políticos con el único objetivo de “contar votos en favor de la independencia y convocar nuevas elecciones constituyentes.

El inacabable debate de la lista única

La conferencia del 25-N. Tras el 9-N, Mas dictó una conferencia en el Fòrum en el que expuso su plan: formar una lista unitaria con partidos y entidades independentistas que estaba dispuesto simbólicamente a cerrar.

La convocatoria del 27-S. El plan de Mas fracasó al generar el rechazo de ERC. Las negociaciones duraron semanas y culminaron el 14 de enero con la convocatoria de elecciones anticipadas el 27-S compartiendo una hoja de ruta en común aunque concurriendo cada partido por separado.

La propuesta de Molins. CiU dejó de existir a mediados de junio y el día 20 de ese mes Mas rescató la idea de la lista unitaria. Pidió a la ANC, Òmnium y la AMI que impulsaran una candidatura (diferente a la de ERC y la CUP). Se brindó a ocupar el lugar que le ofrecieran.

El contraataque de ERC. Junqueras apoyó el 1 de julio una lista sin partidos. La CUP y las entidades respaldaron que Mas no figure en ella. Convergència se opone.

En su análisis, Junqueras recordó que, por ahora, Convergència no ha descartado la candidatura unitaria. La realidad es que los convergentes no han rechazado abiertamente esa posibilidad pero no cesan de enviar señales en contra. Neus Munté subrayó que en la lista no puede haber “exclusiones de ningún tipo” y recordó que Mas se lo ha jugado todo asumiendo “riesgos personales y políticos”. En declaraciones a Catalunya Ràdio, la vicepresidenta del Gobierno catalán señaló que hay un sentimiento generalizado de que Mas ha coliderado el proceso con mucho rigor. Para sostener su argumento, Munté aseguró que su partido dispone de una encuesta que revela que los encuestados quieren que el presidente sea candidato y que tres partidos independentistas juntos (CDC, ERC y la CUP) rebasarían la mayoría absoluta. Según sus datos, con un 70% de participación, el 55% de los votos apoyarían está opción y si alcanza el 75%, del 51%.

Mas encajó con fastidio tener que anular la cumbre independentista a petición de la CUP pero desde entonces ha enviado mensajes conciliadores. Lo hizo el viernes ante los empresarios del Consejo asesor de la reactivación económica (Carec) y ayer en el II Cngreso del deporte catalán. El president insistió en esta idea: “Gente diferente, con sensibilidades diferentes, puede llegar a acuerdos y no pasa nada. El partido se juega hasta el último minuto”, dijo reiterando su confianza de que el pacto se cerrará en unos días. Y agregó: “En la sociedad hay rivales y adversarios. Tacharlos de enemigos es un error”.

Ramon Espadaler, secretario general de Unió, mostró su estupor la valoración de Munté y alertó de que se pueda formar un gobierno tripartito, la fórmula tan denostada por los nacionalistas. “Se preocuparía más por la independencia que por gobernar”, dijo tras presentar a la nueva ejecutiva de Barcelona. Unió reiteró, como el PSC, que el 27-S se celebrarán solo unas elecciones autonómicas y no un plebiscito sobre la secesión. Miquel Iceta, ratificado como candidato a esos comicios igual que Carme Chacón a las generales, tachó la negociación de “vodevil” y alertó del riesgo de que la política catalana acabe sumida en el ridículo. “¡Basta ya de engaños y de líos! Mas podría pasar a la historia como el que más ha debilitado la causa de Cataluña”, afirmó.

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