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La plantilla cotiza al alza; el presupuesto, a la baja

La revalorización del equipo a partir de la cantera contrasta con los problemas económicos y de patrocinio del Espanyol

Los jugadores del Espanyol se abrazan tras un gol de Héctor Moreno.
Los jugadores del Espanyol se abrazan tras un gol de Héctor Moreno. EFE

En la ciudad deportiva del Espanyol hay un informe que sitúa a la plantilla blanquiazul como la séptima que más se ha revalorizado respecto de la temporada anterior: un 27,8% de crecimiento. Los tres primeros situados en la lista son el Eibar, el Córdoba y el Deportivo, que el curso pasado jugaron en Segunda A y el incremento está relacionado con el cambio de categoría. Después aparecen el Valencia, el Villarreal, el Sevilla y el Espanyol, en ese orden.

En el verano de 2014, el Valencia invirtió en su plantilla 68,3 millones; el Villarreal, 18,7; y el Sevilla, 20,95. Números lejanos a los del Espanyol, que apostó 2,2 millones por Álvaro y Montañés. El resto de los fichajes (Caicedo, Cañas, Arbilla, Salva Sevilla y Lucas Vázquez) llegaron a coste cero. “Tuvimos un técnico valiente que apostó por jugadores de la casa”, explican desde el club. Esta temporada debutaron cinco canteranos: Pau, Bailly (transferido al Villarreal por 5,5 millones), Duarte, Jordán, Jairo y Luque. “No es fácil sentar en el banquillo a Colotto, Javi López o Cañas, para que jueguen Eric, Arbilla y Duarte”, agregan las mismas fuentes.

En los despachos de Cornellà se insiste en rebajar el presupuesto en dos millones

“Con las deudas [130 MILLONES] que tiene el club, necesitamos generar activos; esos son los jugadores”, afirman en Sant Adrià. El 95% de la plantilla es propiedad del Espanyol y su confección estuvo en manos del director deportivo, Óscar Perarnau, y su grupo de trabajo, seis personas que promedian 1.000 euros de sueldo (el de los ojeadores del Celta, por ejemplo, es de 3.000). Para armar el puzle del primer equipo contaban con un presupuesto de 18,5 millones. Antes del comienzo de la temporada pasada había directivos que querían reducirlo a 15 (en 2010-2011 era de 27). Ahora, en los despachos de Cornellà se insiste en rebajar el presupuesto en dos millones, por más que el presidente Joan Collet lo desmienta. “El próximo año habrá novedades”, ironizó Collet; “igual se va el director deportivo, Lardín, Morales, Sergio García, el equipo femenino y nos cargamos la escuela de niños. Igual rebajamos el presupuesto del primer equipo o del fútbol base”.

La continuidad de Perarnau, cuyo contrato acaba el 30 de junio, no está garantizada. El vestuario lo elogia: “Óscar hace magia para fichar”. Y Sergio González lo pide: “Se desvive por su trabajo. Es mi principal valedor y el de la cantera. Es una pena que no se le valore en su justa medida”. “Valoramos a Perarnau y queremos que siga, lo digo alto y claro”, contesta Collet.

Apellido del estadio fugaz

Desde que el estadio de Cornellà—El Prat abrió sus puertas en 2009, el plan del Espanyol fue conseguir un nombre para su nueva casa. Pasaron cinco años hasta que el club pudo conseguir el naming right para el estadio: la empresa china Power8. Menos de un año después, el acuerdo que tenía firmado —un contrato de siete años por valor de 35 millones—, puede desaparecer. ¿El motivo? La empresa, que se dedica a proveer servicios tecnológicos y de software, ha llevado a cabo presuntamente una estafa piramidal, según El Periódico.

“Si se demuestra que hay una estafa, emprenderemos las acciones legales oportunas para lavar nuestra honorabilidad e imagen", afirma Rafael Entrena, vicepresidente del Espanyol. Power8 había pagado toda la primera temporada y adelantado el 30% de la próxima. Sin embargo, a partir de marzo, la empresa china dejó de cumplir los adelantos. "No tenemos más información que la que ha salido. Estamos en contacto con ellos por los impagos. De hecho, hemos interpuesto una denuncia penal para que nos paguen lo que nos deben de la próxima temporada”, acaba Entrena.