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El resultado electoral obliga a pactar en Comunidad de Madrid y capital

El panorama político obliga a todos los partidos a una política de pactos

Cristina Cifuentes valora los resultados electorales
Cristina Cifuentes valora los resultados electorales

La candidatura de Cristina Cifuentes, del PP, ha sido la más votada en la Comunidad con casi el 33% de las papeletas y 48 escaños. Con el apoyo de Ciudadanos (17 parlamentarios) podría gobernar la región, ya que la mayoría absoluta requiere 65 escaños. En el Ayuntamiento, la situación es exactamente la contraria. Manuela Carmena, de Ahora Madrid, a pesar de ser la segunda fuerza más respaldada (20 concejales) podrá tomar el bastón municipal de mando si suma los ediles del PSOE (nueve), ya que la mayoría se establece en 29. Esperanza Aguirre, la candidata del PP, no es alcaldesa por 8.000 papeletas.

El panorama político en Madrid y su Comunidad ha dado un vuelco espectacular que obliga a todos los partidos a una política de pactos. Los resultados electorales del PP tienen una segunda lectura. Aguirre se queda fuera de la Alcaldía por poco menos de 8.000 papeletas, una cifra que Cristina Cifuentes sí consigue en la capital y que la hubiese hecho regidora en el caso hipotético de haber sido la candidata.

“Me siento muy honrada y satisfecha de no haber defraudado la confianza del presidente de mi partido. Ha sido un triunfo complicado en un momento complicado, pero los madrileños en la Comunidad han confiado de forma mayoritaria en el PP”, indicó ayer Cifuentes tras ser preguntada por los resultados logrados por su candidatura.

“Quiero pedir a todas las fuerzas políticas su colaboración para conseguir un gobierno estable y entre todos colaborar en el nuevo proyecto que tengo para la Comunidad. Yo ofrezco colaboración y diálogo a todas las fuerzas políticas para poder llegar a acuerdos puntuales en temas importantes que afectan a todos los madrileños. Mi intención es gobernar para todos. No me cierro a nada, tampoco a un gobierno de coalición”, señaló la ganadora de las elecciones en la Comunidad de Madrid.

“Tenemos una presidenta del PP madrileño que es Aguirre, elegida en un congreso de forma muy mayoritaria, no es el momento ni mucho menos de plantear la celebración de un congreso, y cuando llegue el momento se verá si ella se quiere presentar o quién se quiere presentar, cuando lleguemos a ese río cruzaremos ese puente”, dijo Cifuentes.

Por su parte, Ángel Gabilondo, el candidato mejor valorado, se quedó a un escaño de presidir la Comunidad de Madrid con permiso de Podemos. Veinte años después, Joaquín Leguina, el último presidente socialista de la región, estuvo cerca de encontrar sustituto en el exministro de Educación. “He felicitado a Cristina Cifuentes, le corresponderá a ella la responsabilidad de buscar una mayoria para gobernar Madrid. Si no lo logra, nosotros trabajaremos activamente para configurar una alternativa de progreso, buscando alianzas razonables teniendo como única meta el interés general de la ciudadanía”, expresó el candidato socialista rondando la una de la madrugada.

Gabilondo fue de menos a más desde que a mediados de febrero fue elegido para relevar a Tomás Gómez. En tres meses, el catedrático de Metafísica logró lo que parecía imposible: conseguir las condiciones necesarias para gobernar, deteniendo de paso la sangría de votos socialista, obteniendo incluso más diputados y votos que el exsecretario general del PSM en 2011.

Ocaso del tomasismo

Tras su caída en desgracia, Gómez afirmó que Gabilondo sacaría al menos un diputado más, dando a entender lo contrario. Gómez, a su pesar, sí acertó con su pronóstico. “Se han mejorado los resultados de 2011, encima con otros dos partidos nuevos en liza”, destacaron distintos responsables del PSOE muy vinculados a Ferraz, en alusión a Podemos y Ciudadanos. El desenlace de las elecciones silencia a los rescoldos del tomasismo que todavía quedaban dentro del PSM, y que esperaban un resultado peor del alcanzado.

“Es una lástima que Izquierda Unida se haya quedado fuera de la Asamblea. Les necesitábamos, como finalmente ha quedado demostrado”, asentía otro dirigente relevante del PSM. “No haremos estrategias de bloqueo. Si algo ha quedado claro es que ha cambiado profundamente Madrid”, animó Gabilondo. “No nos asustan los acuerdos, no nos asustan los consensos. Solo un límite: justicia y políticas públicas. Queremos combatir las desigualdades”, reiteró el candidato del PSOE.

Mientras Gabilondo mantuvo además al PSOE como segunda fuerza y, por tanto, como referente de la izquierda, el ambiente era mucho más oscuro en el caso del candidato al Ayuntamiento de Madrid, Antonio Miguel Carmona. Con él, el PSOE dejó de ser el partido titular de la izquierda en la capital, quedando en tercera posición, por detrás de Ahora Madrid con el 15,36% de los votos (249.000) y nueve concejales. Muy lejos de la marca de Jaime Lissavetzky en 2011 (segunda fuerza con el 23,93% y 15 ediles), que entonces obtuvo 364.600 votos. Y a mucha más distancia de Esperanza Aguirre (34,5%, 21 concejales) y la plataforma que lidera Manuela Carmena (31,84%, equivalente a 20 ediles). Ciudadanos, que debutaba, se quedó muy cerca del PSOE, con siete concejales (11,41%).

Gobernabilidad

“He transmitido mi enhorabuena a Aguirre y Carmena, como corresponde hacerlo a un socialista. El PSOE sigue jugando el papel de centralidad en la gobernabilidad de este Ayuntamiento”, valoró Carmona, al que le pasó factura haber iniciado la campaña el pasado verano.

“La lucha contra la corrupción será la línea roja que no podrá traspasar nadie. Los ciudadanos han planteado que se pone fin a las mayorias absolutas... Nosotros trataremos de impulsar lo que los ciudadanos han pedido votándonos en inferioridad a otras dos fuerzas políticas. Trataremos de imponer nuestras politicas desde la razón, cooperaremos a la gobernabilidad de este gobierno”, expuso Carmona. “Apostaremos por la transformación de la ciudad a favor de los madrileños, de un cambio tranquilo. El PSOE no será una piedra insalvable. Comienza el tiempo de la política”, se despidió.

Al contrario que en el caso de Gabilondo, no había carteles con su rostro en el salón de las Columnas del Círculo de Bellas Artes, donde el PSOE acarició, hasta que el PP dio la vuelta a los resultados a las 00:20, el Gobierno regional.

El fin del bipartidismo en la región

Los datos son claros. En 2003, los dos grandes partidos (PP y PSOE) consiguieron el 87% de los votos (48% y 39%, respectivamente). En 2007, las papeletas de ambas formaciones sumaron de nuevo el 87% (53,30% y 33,46%). En los comicios de 2011, sufrieron el primer bajón: 79% de apoyos (51,73% y 26,27%). En las celebradas ayer, se quedaron en poco más del 58%. La aparición de dos nuevas fuerzas (Ciudadanos y Podemos) ha dinamitado así la política local tradicional madrileña de dos grandes partidos enfrentados.

El panorama político en la Comunidad se fragmenta, por tanto, en dos nuevos bloques hasta ahora desconocidos en la región. PP y Ciudadanos (aproximadamente el 45% de los votos) y PSOE y Podemos (43% de las papeletas).

La desaparición de dos formaciones asentadas en la Asamblea de Madrid (IU y UPyD) ha perjudicado, en principio, más a la izquierda, porque el 4,16% de papeletas que recibió la lista que encabezaba Luis García Montero -y que no se han plasmado en escaños ya que se requiere un mínimo de un 5% para entrar en el parlamento- han sido las justas para que Cristina Cifuentes tenga opciones de gobernar

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