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ANÁLISIS

Plan para hoy

Hay algo de crooner en un 'conseller' en pie, micrófono en mano y doblado sobre sí mismo para no perder de vista los papeles

Momento del minuto de silencio por las víctimas de Germanwings.
Momento del minuto de silencio por las víctimas de Germanwings.

La diferencia entre un parlamentario de tropa y un miembro del Govern es que el primero tiene el micrófono fijo y a los que mandan se lo dan portátil como en los karaokes. La verdad es que hay algo de crooner intimista en un conseller en pie, micrófono en mano y doblado sobre sí mismo para no perder de vista los datos de los papeles. Expresando sus sentimientos sobre el empleo sumergido (¡cómo no lo va estar con una economía hundida!), las listas de espera o los jabalíes del campo. Precisamente sobre la plaga de jabalíes le ha preguntado este miércoles el diputado republicano Dionís Guiteras al responsable de agricultura, Josep Maria Pelegrí, que ha explicado que ésta no sólo afecta a Cataluña sino a toda Europa. A nuestros políticos les encanta argumentar como cuando antiguamente se estropeaba el televisor y se decía: “es de ellos”.

El caso es que en la sesión de control al Govern, ha hecho esta mañana ERC una pregunta de campo con sus moradores y otra de playa cibernética en referencia a la externalización del CESICAT (que es el organismo público catalán que controla la seguridad en la red). El diputado Roger Torrent ha sostenido que externalizar no es el modelo que defienden los republicanos y el conseller Felip Puig le ha contestado que en CiU ya saben cuál es su modelo desde que llegaron al Govern y se lo encontraron con una inflación bla, bla, bla...

Un ujier con barba fue el encargado de hacer sonar el timbre que llamaba a esta sesión plenaria, la número 52 de la X legislatura. Lo hizo insistentemente y retumbaron los timbrazos por los pasillos de Parlament. Subían los diputados las escaleras del hemiciclo con sus ordenadores portátiles bajo el brazo como las carpetas del bachillerato. (En el hemiciclo, los de arriba son los que están más abajo en la escala de poder, y los de abajo son el Gobierno). Antes de empezar la sesión, se guardó un minuto de silencio en homenaje a las víctimas de la catástrofe aérea de Germanwings, y con todos los presentes en pie se escuchaban, como en una guerra lejana, los disparos de los fotógrafos de prensa. (Pero es que el periodismo, por esencia, por lealtad a la vida, no tiene derecho al silencio).

Subían los diputados las escaleras del hemiciclo con sus ordenadores portátiles bajo el brazo como las carpetas del bachillerato

Esta vez han sido Felip Puig y Boi Ruiz los consellers más solicitados. Tienen en común un aspecto de jugador de rugby antiguo. Sin embargo, entre la siguiente generación de parlamentarios, como es el caso del conseller convergente Santi Vila, el republicano Oriol Amorós o el socialista Maurici Lucena, lo que se lleva es el estilo del entrenador de fútbol moderno, corriente Guardiola. Lo que se ha plasmado a lo largo de la mañana es que el tema identitario está dejándose de lado, y se han puesto los partidos a priorizar lo social, quizá porque vaya a ser tendencia en las municipales que están a la vuelta de la esquina (como todos los municipales y también los cacos). La salud y el yihadismo (en el fondo, sentirse sano y salvo, fuera de peligro) han acaparado la mayoría de las intervenciones. Ha sido el grupo popular a quien se le ha ocurrido mezclar en su intervención lo identitario con la yihad, lo que ha dado pie a un arrebato de inspiración y elocuencia por parte del conseller de Unió Ramon Espadaler, que ha arrancado una larga y sonora ovación procedente de todas partes (de izquierda a derecha, indistintamente). Ya lo decía el presidente del Gobierno español, el popular Mariano Rajoy: “is very difficult todo eso”.

En el turno de preguntas al president Artur Mas, la tónica ha sido la misma, los temas han sido los mismos, y el esquinazo al que fuese el asunto estrella de los titulares (el procés) ha sido el mismo. Hasta el líder republicano Oriol Junqueras ha optado por cambiar de melodía y esta vez se ha erigido ante los asistentes en valedor de la PAH en el Parlament. El President no se ha querido quedar atrás y le ha dicho que en eso cuente con él para lo que haga falta. Los encontronazos los ha dejado Mas para Alicia Sánchez-Camacho, que se remite a la revista Forbes como otros al Aranzadi, y para Albert Rivera, que ha retomado el tema de los vínculos fotográficos entre el yihadismo y el Govern.

Una de las obras maestras en la retórica de Artur Mas es eludir una respuesta diciendo: “usted no quiere una respuesta”. Lo practica especialmente con el líder de C's. Y así ha sido hoy también. Pero ni siquiera en esta sesión, los citados enfrentamientos han mostrado la virulencia, la animadversión, de ocasiones anteriores. Aunque para suaves (aparte de los que tocan con Yosi), las intervenciones de Miquel Iceta. Desde que los socialistas tienen que subir al hemiciclo procedentes de los infiernos subterráneos a donde son confinados los grupos no mayoritarios (con el penar de un rey moro que ha perdido la Alhambra y es condenado a discurrir por las faldas de la Sabika), sufren ataques de melancolía de Estado.

Tales recaídas les conducen a mostrarse como príncipes sin reino que propone grandes pactos imaginarios. Esta vez, le han sugerido a Artur Mas que convoque la Junta de Seguridad de Cataluña, dada la situación de amenaza yihadista en que se vive, y el President ha dicho que hará lo que esté en su mano, pero que lo ve difícil, pues ya se sabe cómo ponen las cosas los del Ministerio de Interior, en el Gobierno central. Así lleva una buena temporada el grupo socialista, buscando un plan. Ya lo dice el refrán: “plan para hoy, hambre para mañana”.