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Cortes asegura los servicios básicos pero teme nuevos desprendimientos

Alberto Fabra visita la zona y Compromís pide convocar la Diputación Permanente para que el Consell explique lo sucedido

Un agente de la Guardia Civil en el entorno del desprendimiento de Cortes de Pallás.
Un agente de la Guardia Civil en el entorno del desprendimiento de Cortes de Pallás.

Tras el formidable desprendimiento de tierras del lunes, Cortes de Pallás, un enclave natural privilegiado en el que convive medio millar de personas, avanzaba ayer hacia la normalidad que le permita su actual aislamiento y se situaba en el centro de la agenda política. Por la mañana, el portavoz de Compromís, Enric Morera, pedía la convocatoria de la Diputación Permanente del disuelto parlamento autonómico, para que el Consell informara de los “muy graves” sucesos acaecidos y conocer qué responsabilidad tiene Iberdrola, como gestora de la central eléctrica situada en la zona del desprendimiento. Por la tarde, el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, participaba in situ en una reunión de coordinación con las Administraciones implicadas y los vecinos, a los que manifestaba el compromiso de “recuperar cuanto antes la normalidad del municipio”.

 “Temo nuevos desprendimientos”, reconocía el alcalde, Alberto Sáez, que se preguntaba “cómo se va a sanear la parte de la ladera de la montaña que todavía puede caer”. Geólogos y demás técnicos siguen estudiando y trabajando sobre el terreno. Pero “dentro de lo extraordinario de la situación, los servicios básicos están garantizados”, subrayaba el alcalde, una vez solventado “el trasiego por las pistas forestales”, en particular el camino alternativo que lleva hasta Jarafuel mientras permanezca sepultado el acceso por la carretera CV-248, y asegurados los suministros de provisiones, gas o gasoil, entre otros. Destacaba que el Ayuntamiento dispone de un helicóptero para emergencias médicas que operó ya el miércoles para llevar a Valencia a una paciente y que el Consell trabajaba para que los escolares no perdieran clases tras las vacaciones de Pascua.

Unos 15 niños se quedarán en el aulario del pueblo, dependiente del Colegio Rural Agrupado Alto Júcar, con sede central en Dos Aguas, que cuenta con 10 maestros de Primaria, Infantil y Pedagogía Terapéutica. Los escolares de la aldea de El Oro y del poblado de Iberdrola darían clases en las viejas escuelas de ese barrio ahora incomunicado con el pueblo, que se habilitan para la ocasión con pupitres y demás pertrechos. Hay que prever el acceso de docentes porque solo una maestra reside en la localidad. Los de Secundaria que estudian en el instituto de Buñol, se alojarán en el complejo de Cheste, de lunes a viernes.

En Cortes la sensación es que “podía haber sido peor”, como recordaba ayer Fina Mari Aznar, empleada municipal. Destaca las tres horas que ahora puede costar llegar a Valencia, mientras antes era una hora u poco más. Se dice que pueden tardar tres meses en restablecer la normalidad de las comunicaciones, pero se muestran escépticos mientras no se desescombre la carretera y se vea qué ha quedado de ella.

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