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Cálida acogida a la Real Filharmonía en A Coruña

El violinista francés Coeytaux pone su impecable técnica al servicio de la música tanto en concierto como en sus clases magistrales

La Real Filharmonía de Galicia, dirigida por Manuel Hernández Silva, protagonizó este viernes el primer concierto de abono de la Orquesta Sinfónica de Galicia en 2015. En programa, la obertura de Genoveva, op 81, y la Sinfonía nº 4 -ambas de Robert Schumann- y el Concierto para violín y orquesta nº 3 en si menor, en el que acompañó al violinista francés Amaury Coeytaux. El Palacio de la Ópera presentaba una entrada de aproximadamente el 80% de su aforo.

Las notas iniciales del concierto de Saint-Saëns fueron como una llamada de atención al oído de los aficionados de A Coruña. Coeyteaux extrae de su violín un sonido aterciopelado en los registros graves y medios y de un limpísimo brillo en los agudos y sobreagudos. Su técnica, impecable en todos los sentidos, y una afinación perfecta se pusieron al servicio de una elevada musicalidad. El punto culminante de su versión estuvo en la acogedora calidez en el Andantino quasi allegretto central, y en la bravura de espíritu del movimiento final, Molto moderado e maestoso – Allegro non troppo.

La gran ovación del auditorio fue correspondida con la interpretación del Adagio inicial de la Sonata nº 1, BWV de Johann Sebastian Bach. Una cima de la literatura violinística para culminar una semana en la que, tras los ensayos con la Filharmonía, el músico francés se ha entregado generosamente a la Escola de Altos Estudos Musicais de Galicia, más allá incluso de las previstas clases magistrales para los alumnos de la EAEM.

La música de Robert Schumann abrió y cerró el concierto: la correcta interpretación de la obertura de Genoveva tuvo la salvedad de un cierto desequilibrio dinámico, que habría de reproducirse en varios pasajes de la sinfonía. La RFG exhibió a lo largo de todo el concierto una gran precisión rítmica y un sonido de gran calidad en todas sus secciones e intervenciones solistas. La versión de Hernández Silva, también en tono de gran corrección, adoleció de una cierta falta de lirismo en el segundo movimiento, Romanze.-Ziemlich langsam, y alguna brusquedad en el Scherzo. La Filharmonía volvió a lucir la belleza de su sonido, siendo destacable en este sentido la redonda brillantez de las trompas en el movimiento final.