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Reforma constitucional: consenso de estudiosos que no llega a los partidos

Sala, Barón, y Muñoz analizan el cambio de la Carta Magna con la inspiración de Lluch, Broseta y Tomás y Valiente

Barón, Sala, Morcillo, Barón y Muñoz Machado, en el Centre Cultural La Nau.
Barón, Sala, Morcillo, Barón y Muñoz Machado, en el Centre Cultural La Nau.

Entre los estudiosos, los intelectuales, existe "un raro consenso sobre lo que hay que hacer" para reformar la Constitución, dijo ayer el jurista Antonio Muñoz Machado en la Universitat de València. Pero es "dificil de abordar en España, y menos ahora, en periodo preelectoral", porque los partidos políticos mantienen "estructuras cerradas y poco permeables", incapaces de introducir un tema tan relevante, advirtió Pascual Sala, triple expresidente de los tribunales Constitucional Supremo y de Cuentas. Sin embargo, es algo que habría que hacer  "con luz y taquígrafos, en el Parlamento", proclamó Enrique Barón, expresidente del Parlamento Europeo, "que es lo que hicimos nosotros y ahora no hacemos".

Barón, que participó en la comisión constituyente que puso en marcha el Congreso de los Diputados en 1977, recordó que no eran tiempos más fáciles que los actuales, "con un 40% de inflacción" y con "la caja vacía". El actual presidente de la European Information Society insistió en que "no fue un trapicheo" que hicieran "en cuatro noches", como hay quien da a entender ahora, "sino un proceso que quiso evitar errores del pasado". Eso si, hicieron una Constitución "reformable", teniendo en cuenta que los españoles no han reformado nunca una constitución en dos siglos de historia constituyente.

En la encrucijada territorial

J. M. J.

En la presentación de la conferencia sobre la reforma del Estado, el rector de la Universitat de València recordó la relación de Pascual Sala, Enrique Barón o Santiago Muñoz con los tres ilustres profesores asesinados por ETA a los que rinde tributo la exposición de La Nau. Sala sugirió que esa exposición habría de ser itinerante. 

Los tres ponentes, también coinciden en haber abordado el ordenamiento territorial del Estado y los distintos modelos jurídicos y políticos que implica. Muñoz Machado, doctor honoris causa por la Universitat de València, como también Sala, recibió el Premio Nacional de Ensayo 2013,   por Informe sobre España. Repensar el estado o destruirlo (Crítica, 2012), donde sugiere un renovado escenario constitucional desde bases jurídicas sólidas.

En su último ensayo (La era del federalismo,RBA, 2014) , Enrique Barón aviva el debate sobre la vigencia del federalismo como fórmula de gobierno efectiva para enfrentar los retos sociales, económicos y políticos de la actualidad.

Por su parte, Pascual Sala ha desarrollado un papel clave en los últimos años desde los órganos de gobierno de la judicatura en España.

Personalidades con una dilatada trayectoria en la configuración del modelo territoril, Barón, Sala y Muñoz Machado participaron en la conferencia titulada Estado de derecho y reforma constitucional, que se celebró en el Centre Cultural la Nau como complemento a la exposición Maestros de ciudadanía: Manuel Broseta, Ernest Lluch y Francisco Tomás y Valiente, con la que la Universitat rinde homenaje al compromiso cívico, político y académico de desarrollado por estos tres profesores hasta que fueron asesinados por ETA. Esta exposición, que ha sido comisariada por historiador Marc Baldó, catedrático de la Universitat, ha sido visitada por cerca de 10.000 personas, según informó la institución organizadora, que la mantendrá abierta hasta el 25 de enero.

Muñoz Machado recordó que los partidos están divididos entre los que ven un peligro en la reforma constitucional y los que son favorables a abordarla. Entre los estudiosos, hay pocas discrepancias. Una de ellas es la reforma del Senado, sobre el que este catedrático de Derecho Administrativo que fue profesor de la Universitat de València no está "seguro de que tenga que existir".

De entrada, existe un acuerdo intelectual sobre la necesidad de reformar el artículo 168, que precisamente establece los complejos mecanismos de reforma de la Constitución y que, "en la práctica, la han hecho casi irreformable". También hay consenso sobre la incorporación de una cláusula europea, más allá del artículo 93; una referencia al convenio europeo de derechos fundamentales; un catálogo de derechos que hay que garantiza, como los referidos a las personas sin recursos; reforma de los partidos políticos y especial de su democracia interna; medidas para potenciar la democracia participativa y evitar el abuso de los decretos-ley; cambiar la regulación del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial, y, reformar el célebre título 8º, para afrontar el reparto de competencias territoriales.

El título octavo fue "una apuesta histórica", enfatizó Enrique Barón, que vivió en primera persona el proceso constituyente y reconoció, sin embargo, que no acertaron al elaborar "la lista de competencias, que ha enervado" las relaciones entre las Administraciones y "cargado" de trabajo al Tribual Constitucional. Eso si, se hizo todo "con un espíritu de llegar a acuerdos" que reivindica para el momento presente.

Consideró el Senado "institución necesaria", aunque necesitada de un desarrollo que quedó pendiente en la génesis constitucional. Como europeísta militante, recordó que las dos únicas modificaciones de la Constitución hasta ahora han venido de Europa: la concesión de derechos de ciudadanía a los ciudadanos de la Unión residentes en España y el artículo 135 sobre el déficit, que eso si, "se hizo con nocturnidad y alevosía" y supone un ejemplo de "cómo no hacer una reforma de la Constitución".

 Como Barón, Pascual Sala se refirió al desprecio contemporáneo de la Transición. "No fue una cosa cantada", fue algo que "requirió mucho esfuerzo y conllevó riesgo" para "reinstaurar el sistema de libertades en España", porque se salía de una "auténtica dictadura" en la que el dictador fusiló al principio y fusiló al final, recordó.

"Hacen falta consensos para sentarse en mesas con todos", no solo los partidos, manifestó el jurista valenciano, y ver qué se tiene que reformar y cómo. Para Sala el Senado es hoy inservible y hay que reformarlo. También apuntó la necesidad de abordar la autonomía local, "por su importancia no solo administrativa, sino también política".

"La historia se repite", dijo respecto al título octavo. En 1932 el primer estatuto de autonomía que se abordó fue el catalá. El gallego y el vasco llegaron en el 36. "Los problemas de encaje van por este orden", advirtió, "el problema de la distribución territorial ya fue detectado en la República". El desarrollo de la singularidad es un asunto "político" y "extraconstitucional", subrayó. El expresidente del Cosntitucional concluyó con un tema para él muy querido, que presidió la lección magistral pronunciada el año pasado como honoris causa de la Universitat de València: "considerar los derechos sociales y económicos como auténticos principios".