Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Bofetadas a los principios

Es difícil entender que el desacuerdo entre Díaz y Valderas se esté ventilando en los medios

Una profesora de instituto marroquí ha sido expulsada del centro por colgar una foto en Facebook tomando una copa de vino. La noticia, aparentemente menor, refleja una realidad que algunos no quieren ver: en Marruecos no hay una democracia homologable.

En el II Foro Mundial de Derechos Humanos celebrado en Marraquech hace un par de meses se denunciaron serias violaciones de esos derechos: torturas, disolución violenta de manifestaciones y juicios sin garantías, entre otras. Además, Rabat sigue incumpliendo el mandato de la ONU de 1991 de celebrar un referéndum en el Sáhara para que los saharauis decidan libremente su destino.

En España, y de manera señalada en Andalucía, hay sensibilidad y simpatía hacía este pueblo. Apoyan su derecho a gozar de paz y soberanía. Numerosas familias acogen a jóvenes saharauis en sus casas durante el verano.

El vicepresidente de la Junta, Diego Valderas, anunció en septiembre que tenía intención de visitar los campamentos de Tinduf (Argelia) este trimestre, para comprobar el resultado de la ayuda de la Junta. La presidenta Susana Díaz le ha prohibido que viaje como vicepresidente. En todo caso, que lo haga como dirigente de IU. Valderas se lo piensa “con tranquilidad pasmosa”.

Díaz, que se entrevistó con el rey marroquí también en septiembre, sostiene que ese viaje crearía un conflicto internacional y que la política sobre Marruecos y el Sáhara es competencia del Gobierno central. Pero, en el fondo, hay una razón económica, como reconoce el portavoz socialista Mario Jiménez: “Las relaciones [entre Andalucía y Marruecos] son muy importantes desde el punto de vista económico”.

Marruecos es el sexto país receptor de las exportaciones andaluzas, con algo más de 1.100 millones de euros. Un argumento de peso para hacer la vista gorda ante la violación de derechos humanos y olvidarse del pueblo saharaui. “Es lógico que la presidenta no quiera cabrear” a los marroquíes, ha sentenciado el consejero de Justicia Emilio de Llera.

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El desacuerdo entre la presidenta Díaz y su vicepresidente Valderas amenaza con romper el pacto de Gobierno. Es difícil entender que este nuevo conflicto se esté ventilando en los medios de comunicación, con duros titulares, en lugar de discutirlo serenamente en los despachos. ¡Recomendación que les ha hecho hasta el mismísimo presidente del PP-A, Juan Manuel Moreno!

Antonio Maíllo, coordinador regional de IU, ha dicho, al conocerse que la base de Morón será sede permanente de la fuerza de respuesta rápida de Estados Unidos en África, que era una “bofetada a la soberanía” española. Ahora, cuando se cede al chantaje económico marroquí y se abandona la defensa del pueblo saharaui, se da una “bofetada a los principios”. Manda el dinero.

@JRomanOrozco

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