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La falta de apoyo de Sánchez aparta a Lissavetzky de la carrera por la alcaldía

El líder municipal socialista anuncia que no concurrirá a las primarias tras las fuertes presiones de los últimos días. Vía libre para el diputado regional Antonio Miguel Carmona, respaldado por Gómez

Lissavetzky, tras la rueda de prensa de esta mañana. Ampliar foto
Lissavetzky, tras la rueda de prensa de esta mañana.

El líder socialista en el Ayuntamiento de Madrid, Jaime Lissavetzky, anunció esta mañana que renuncia a presentarse a las elecciones primarias que celebrará su partido el próximo 19 de octubre para decidir a su candidato en las elecciones municipales de mayo de 2015.

Lissavetzky, que había avanzado en varias ocasiones su deseo de concurrir y, hasta el domingo, se decía convencido de su victoria, cede así a las presiones de la dirección regional de su partido —con la que está enfrentado desde hace años, y que prefiere como candidato al diputado regional Antonio Miguel Carmona— y claudica ante la falta de apoyos para esta batalla del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

Carmona —economista, profesor universitario y muy amigo del secretario general madrileño, Tomás Gómez— anunciará previsiblemente su candidatura en las próximas horas; ya lo ha hecho el sociólogo Enrique del Olmo, que sin embargo debe superar el obstáculo del “elevado número de avales necesarios” (un 20% de la militancia), según denunció hoy.

El Partido Popular no tiene primarias para elegir a sus candidatos, y algunos, como la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, las requieren. El partido socialista sí las tiene, pero parecen sobrarle. Gómez se ha encargado de que sean cerradas, de forma que sólo los militantes y no los simpatizantes puedan votar; así blinda su elección como candidato regional, dado su control del escueto grupo de militantes (15.000).

Las primarias municipales eran ya cerradas por orden de la dirección nacional del PSOE. Gómez tenía previsto desde hace años presentar a un candidato alternativo a Lissavetzky. Pero no tenía claro que fuera a ganar.

Lissavetzky contaba hasta junio con el apoyo del ex secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, al que le une una amistad tan fuerte casi como el recelo que Gómez le profesa. Pero Rubalcaba dimitió tras las elecciones europeas y ocupó su lugar Pedro Sánchez. Este diputado y exconcejal madrileño derrotó a Eduardo Madina en unas primarias en las que Gómez se volcó a su favor. Sánchez había sido su enemigo durante años (llegó incluso a sonar para ser candidato regional en su lugar), pero el favor de la líder socialista andaluza, Susana Díaz, convenció a Gómez para respaldarle.

Lissavetzky siguió confiando en la neutralidad de Sánchez hasta el fin de semana pasado.

El sábado, el Comité Federal ratificó la propuesta de Gómez de celebrar primarias cerradas y le puso al frente, además, de la Comisión de Garantías Electorales. El nombramiento fue interpretado en Madrid como un refrendo ante las críticas internas.

Al día siguiente se celebró un Comité Regional en la capital que convenció a Lissavetzky de que, como explicó esta mañana, “son nuevos tiempos” y “lo mejor para el partido” era retirarse. No recibió una llamada de Sánchez para sugerírselo. Bastó con su silencio, en el que la voz de Gómez creció para convertirse en la única voz posible. Y esa voz no quería a Lissavetzky como candidato. “Hay momentos en los que hay que saber dar un paso a un lado, creo que mi tiempo municipal ha acabado”, dijo el líder municipal, que seguirá en su puesto hasta mayo.

“Doy por terminada mi presencia en la primera línea política, con puestos institucionales; no iré en ninguna lista, ni regional ni nacional, ni iré al consejo de administración de ninguna empresa”, añadió, tras dejar claro que primero se lo había explicado a Sánchez y luego a Gómez.

Lissavetzky aseguró que la decisión era fruto de “una multitud de factores” y negó su “soledad” por falta de apoyo regional o nacional, citando eso sí como compañía a sus propios concejales y a nadie más. “Las conversaciones privadas son privadas”, respondió sobre si había sido presionado por Sánchez para apartarse de la carrera. “Nunca nadie me ha dicho que dé un paso atrás... A partir de ahí, uno hace sus reflexiones”, concluyó.

Paradójicamente, desde la dirección del PSOE también se ha filtrado la idea de que no gusta ningún candidato de los conocidos; es decir, no sólo Lissavetzky, sino tampoco Gómez o Carmona. Eso ha alimentado en las últimas horas rumores sobre un posible aspirante alternativo, algo que parece complicado que pase con la aquiescencia de Sánchez.

El exministro y expresidente castellano-manchego José Bono negó esta tarde en La Sexta “rotundamente” que aspire a la alcaldía (ya declinó en 2007 y 2011) y apostó por Carmona.

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