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LOS LUGARES DE...

Entre una fundición o la rosaleda

Juan Cavestanybusca rincones con sabor a lo que la capital ha perdido

El guionista y dramaturgo es el autor de ‘Tres en coma’, ahora en cartel en el Teatro del Barrio

El dramaturgo Juan Cavestany.
El dramaturgo Juan Cavestany.

1. Glorieta de Quevedo. Nunca he vivido aquí pero esta plaza tan bien hecha es para mí el epicentro sentimental de Madrid. Por el oeste se pone el sol en el Argüelles de Baroja, por el este se accede a Olavide, por el norte se adivina Cuatro Caminos y por el sur baja la calle de Fuencarral de los cines fantasma hacia Malasaña.

2. Mercado de Maravillas. En Madrid no tenemos un mercado como el de la Boquería o el Central de Valencia, pero este de Cuatro Caminos es una reserva natural del Madrid más auténtico. Atención a sus zapaterías, mercerías y la pescadería La boutique del mar (Bravo Murillo, 122).

Innovación en escena

Juan Cavestany (1967) lleva al Teatro del Barrio Tres en coma, una obra surrealista en la que se cuentan chistes en morse y el vídeo es un personaje más. Creada para el festival Fringe, estará en cartel los miércoles y jueves, hasta el 4 de septiembre.

3. Pasajes comerciales de San Bernardo y Fuencarral. Me refiero al que une Fuencarral y Corredera Baja de San Pablo y el que comunica San Bernardo con Isabel la Católica. Son como miniplatós de película de los años cuarenta y recuerdan a la Gran Vía de la galería Los sótanos que murió con la globalización.

4. Paso elevado para peatones. Desde esta atalaya se puede contemplar el mastodonte oxidado de Arcelor Mittal, una fundición de acero abandonada que haría las delicias del escultor Richard Serra y que ojalá se pudiera reubicar en pleno centro de Madrid, por ejemplo en la plaza de Colón. Ahí rodé el final del mediometraje El señor (2012), aunque dudaba entre la rosaleda del parque del Oeste y esto. Buscaba un lugar muy impactante, grande y bonito (salida 9AB de la A-42, entre Villaverde y Getafe).

5. Cómic Hunter. En esta tienda de cómics del Rastro se pueden encontrar tebeos y álbumes de los que normalmente a uno sólo se le aparecen en sueños (Mira el Río Baja, 21).

6. Cafetería Oskar. La hamburguesa del Oskar quizás no es la mejor de Madrid, pero tampoco necesita serlo ni pugna por ello. Voy a este bar por su cristalera a la plaza de Santo Domingo y por su fastuosa exposición permanente de fotos de platos combinados (Silva, 2).

7. Billares Gran Match. Enorme y fabuloso salón de billares del Parque de las Avenidas, único en Madrid. Durante una época jugaba bastante al billar aunque no llegué a ser muy bueno porque carezco totalmente de espíritu competitivo. Antes jugaba en el Shooter’s de Gran Vía, pero desde que cerró lo hago en este, ubicado sobre una galería comercial que comprende también un hipermercado de Carrefour y el mítico bar Barracudas (calle de Brescia, 19).

8. Tienda FNAC de Azca. Me gusta más este FNAC que el de Callao porque no huele a alcantarilla y por sus vistas sobre el Corte Inglés de Castellana y el puente de Raimundo Fernández Villaverde.

9. Colegios Mayores de la Universidad Complutense. El inquietante complejo de residencias estudiantiles entre la avenida de Séneca y la calle del Obispo Trejo me atrae de forma inexplicable. Es una zona bella y triste a la vez. En su día no la frecuentaba mucho, pero ahora me provoca unas conexiones neuronales muy raras.

10. Restaurante Hui Fon. Me gustan los chinos muy grandes, con atmósfera de aeropuerto enmoquetado y a ser posible con capacidad para bodas y bautizos. En este de la plaza de Legazpi, además, la comida es buenísima (Maestro Arbós, 3).

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