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El teatro de la corrupción

Torredembarra investigará por qué el anterior alcalde paralizó las obras y permitió el deterioro del Teatre Auditori

Teatre Auditori de Torredembarra.
Teatre Auditori de Torredembarra.

El nuevo alcalde de Torredembarra, Enrique Grangel (PSC) —nombrado tras la detención y entrada en prisión de su antecesor en el cargo, el alcalde Daniel Masagué (CiU)— anunció ayer que llegará “hasta el final” para dirimir las causas que han dejado al Teatre Auditori del municipio abandonado desde 2010, con las obras paralizadas y víctima del vandalismo.

Las obras de este equipamiento se iniciaron con el Gobierno local socialista en 2007, pero una moción de censura con concejales tránsfugas en 2008 posibilitó un cambio de gobierno. Con Massagué en la alcaldía, el proyecto se fue retrasando pese a tener las vías de financiación ya consignadas. Además, sufrió una importante desviación de presupuesto llegando hasta los cuatro millones de euros, doblando la previsión presupuestaria inicial. En el año 2010, con esta cantidad ya gastada y ya con parte de la tercera y última fase avanzada, se decidió parar las obras.

Desde entonces, ha desaparecido parte del material y el interior está destrozado, según explicó ayer Grangel en una visita al equipamiento. Durante estos cuatro años sin actividad, toda la instalación eléctrica ha sido robada, los cristales están rotos y muchas de las salas que ya estaban listas para abrir han quedado destrozadas. El nuevo alcalde quiere saber ahora por qué razones se pararon las obras y, sobre todo, cómo ha podido perderse parte de la inversión hecha y que hubiera permitido abrir el Teatre Auditori en poco tiempo.

“Este era un proyecto que no gustaba a Massagué”, asegura Grangel, quien cree que la dejadez del anterior alcalde ha hecho llegar la situación hasta este punto. El concejal de Urbanismo del municipio, Ramon Ripoll, asegura que en su momento se compraron equipos de aire acondicionado que ahora han desaparecido y se han tenido andamios durante un año alquilados sin uso; lo mismo ocurre con los equipos de megafonía, que han desaparecido.

Los técnicos municipales trabajan ahora para cuantificar el dinero que se ha perdido y la inversión a acometer para llevar el proyecto a su fin. Grangel, según los resultados de las pesquisas en marcha, no descarta llevar a los juzgados por vía civil o penal el abandono de la obra y el hecho de no haber tapiado el edificio. El Gobierno municipal cree que tras la paralización de las obras podría haber órdenes políticas y no técnicas. Grangel asegura que tiene la sospecha de que el anterior alcalde tenía la intención de que el edificio acabara muy destrozado con el fin de tener que volver a licitar las obras a una nueva empresa y por un precio más elevado.

Daniel Masagué fue detenido el pasado 26 de junio por presunta corrupción política y favorecer a la empresa Teyco, propiedad de la familia Sumarroca. El consejero delegado de la empresa, Jordi Sumarroca, está imputado por delitos contra la administración pública.

La Generalitat, por su parte, reclama al consistorio el retorno de una subvención de 900.000 euros que concedió al proyecto y que ahora se tendrá que devolver si el equipamiento no acaba abriendo.

La hoja de ruta del nuevo equipo de gobierno municipal pasa ahora por encontrar una empresa que quiera terminar la obra civil y que, cuando esté en funcionamiento, también se encargue de la explotación del Teatre Auditori.