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“Mi padre es el cantaor más punk que ha existido”

Soleá, la hija mediana de Morente, se presenta esta noche a cielo abierto en Madrid

Con su padre susurrándole al oído, adelantará algunas canciones del que será su nuevo disco

La cantante Soleá Morente, hija de Enrique Morente. Ampliar foto
La cantante Soleá Morente, hija de Enrique Morente.

"Me parece a mí que lo que tú quieres es cantar. Pero primero, estudia una carrera", le dijo Enrique Morente a la mediana de sus hijas, Soleá. Y aquella de la que el maestro decía que había que llevarla "despacito, despacito", se puso a ello y no paró hasta sacarse Filología Hispánica. Tras ello, el cante le llamó por su nombre y esta noche presenta las primeras canciones del que será su nuevo disco en la azotea del Círculo de Bellas Artes.

Enrique Morente se subió por última vez a disfrutar del fresco de la noche madrileña en el Círculo en 2009, cuando le dieron el premio Ojo Crítico. Aquella noche eligió que su hija Soleá lo acompañara con las Nanas de Yerma. Cinco años después, su hija vuelve a la azotea con un programa abierto en canal entre dos vertientes. El recital arrancará con la pureza de los temas con guitarra flamenca que padre e hija empezaron a montar en un disco que el cantaor nunca llegaría a ver. "Mi padre es mi escuela, de la que bebo todos los días. Trabajo como si él me estuviera hablando al oído. No soy una cantaora, pero el flamenco está en mi identidad y en mi razón de ser", dice Soleá.

La mediana de los Morente, a los 29 años, se mira en su hermana Estrella, de quien dice que "puede cantar lo que quiera, como quiera y donde quiera", y aunque han tirado por caminos diferentes, presume de que les unen el flamenco y la genética. "Estrella me ayuda mucho. El lunes se vino a los ensayos y todas sus aportaciones me hacen grande. Entiende mi música, le gusta y se involucra", dice la cantante, que ha sentido el calor de su hermana en cada paso que ha ido dando hacia esta noche de gran presentación en uno de los palacios de la cultura de Madrid.

Hacer música es mi mejor manera de vivir y sobrevivir"

Probablemente su vida habría sido muy diferente si en 2012, tras la partida de su padre al paraíso del cante, no hubiera recibido la llamada de Los Evangelistas. Este tándem de integrantes de Los Planetas y Lagartija Nick con los que el maestro grabó su inmortal Omega arroparon a Soleá y le propusieron grabar a fuego con su voz la memoria de Morente. "Me ofrecían libertad y conocer otras vías musicales y otras formas de componer", dice la cantante, que recuerda inmediatamente cuando su padre, "el cantaor más punk que ha existido", entró en el mundo del rock: "Omega para mí es el clavo al que agarrarme, y ese flamenco la vía por la que voy andando".

Para la segunda parte de este concierto, una vez superada la parte intimista acompañada de guitarra, Soleá ha preparado algunos de los temas del que será su próximo disco que saldrá al mercado en 2015, de las que dice que tiene "ganas de ver cómo suenan en la realidad", más allá del estudio de grabación de Granada. Para esta parte se acompaña de la luminosidad de una música granadina excelente más allá del flamenco: integrantes de Lori Meyers, Los Planetas y Lagartija Nick. "Mi música tiene esencia de la Alhambra. En Granada hay un ambiente musical estupendo", dice la cantante, que nombra grupos como los ya mencionados, Napoleón Solo o el último que ha escuchado, Dolorosa. Una ciudad que hace mucha más música que la que suena en las cuevas del Sacromonte o la Peña La Platería.

Pero el mundo del encuentro de las músicas que vienen de tierras distintas y de momentos diferentes es un arma de doble filo. La palabra ‘fusión’ encierra peligro, y este diálogo entre sones diferentes no siempre sale bien. "No es fácil casar dos mundos que llevo en el corazón y en la garganta. Pero siempre hay que ser honesto y trabajar con el corazón, sin querer convencer a nadie. Lo único que hay que poner es el corazón y la verdad que uno lleva dentro".

Su hermana Estrella es el Alfa, la cantaora dramática de ceño fruncido y garganta profunda y quebrada de la Granada gitana y atrevida. Soleá es la Omega, la vertiente más arriesgada de su padre, el salto a lo desconocido en una voz calmada y pausada como el agua de un Darro inmutable, cuando servía de rumor de fondo a los cantaores en las noches de verano de Cante Jondo en el Paseo de los Tristes. "Yo quiero cerrar los ojos y sentir. Pienso en hacer música, no me preocupa el porvenir. Hacer música es mi mejor manera de vivir y de sobrevivir: me atrevo a aceptar lo que la vida me ofrezca", concluye.

 

Soleá Morente. Esta noche a las 21.30 en la azotea del Círculo de Bellas Artes. Entradas: 15 euros