Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los timos del ‘tocomocho’ y la estampita sobreviven a la era digital

La policía detiene a cuatro personas que estafaron a sus víctimas con alguno de los sistemas más antiguos y conocidos

Los timos de toda la vida como el tocomocho, la estampita o el falso billete de lotería siguen dando alto rendimiento a los amigos de lo ajeno. Pese a que han sido retratados en decenas de películas y que hay una gran cantidad de información en las redes sociales, todavía hay personas, en su mayoría de edad avanzada, que cae en las redes de los estafadores especializados. Agentes de la Policía Nacional han detenido a cuatro personas de nacionalidad española (tres hombres y una mujer), de entre 26 y 49 años, acusados de timar a personas de avanzada edad, según ha informado esta mañana la Jefatura Superior de Policía de Madrid. 

Los cuatro fueron arrestados in flagranti cuando pretendían estafar a un hombre de 69 años en Madrid. La primera denuncia llegó de un hombre de 75 años, vecino de Sagunto (Valencia) que pagó 3.000 euros por un falso décimo de lotería premiado. Los arrestados habrían logrado alrededor de 47.000 euros en las provincias de Valencia, Murcia, Madrid y Tarragona.

Los más clásicos

El timo del “tocomocho” es el viejo truco del billete de lotería supuestamente premiado que no puede cobrarse. En este fraude suelen actuar dos o más personas que fingen no conocerse entre sí. Para dar verosimilitud muestran un billete de lotería que comparan con la lista de premios, que no se corresponde con la oficial, y el gancho le convence de que han sido premiados y le conviene comprarlos. El inocente transeúnte paga así una cantidad de dinero por unos cupones que comprobará que no valen nada.

Por otro lado, en el timo de la “estampita” participa una persona que se hace pasar por tonto y ofrece un billete auténtico de alto valor como una estampita que va a tirar. Luego explica que tiene muchas más. Un grupo de timadores convencen a la víctima de comprar esas supuestas estampitas, que en realidad son recortes de periódico tapados con un billete auténtico.

Otra modalidad de engaño es el “gordo de la lotería” donde una víctima recibe un correo electrónico o un correo ordinario, donde le comunican que ha sido agraciado con un importante premio de lotería de algún país. Así, se le pide un dinero por adelantado en concepto de gastos, trasferencias o impuestos del premio. En realidad es un premio inexistente.

Una vez que se recibió la denuncia, los investigadores detectaron que se habían producido hechos similares en Alcantarilla (Murcia); en Madrid ciudad -donde cometieron tres hechos-, en Alcobendas, Móstoles y Arganda del Rey; así como en Lorca (Murcia); en Torrent (Valencia); en Ciudad Real y en Tarragona. También descubrieron que el grupo lo integraban varios miembros de un mismo clan familiar y que siempre actuaban en grupo para cometer los timos. Se dirigían siempre a personas de avanzada edad.

Las investigaciones permitieron descubrir que los sospechosos estaban a punto de cometer una nueva estafa, en esta ocasión en Madrid, por lo que montaron un dispositivo de vigilancia para localizarlos y detenerlos. En esta ocasión la víctima era un hombre de 69 años, al que dos personas le habían ofrecido un billete premiado. Otras dos más jóvenes, que se hicieron pasar por policías, se acercaron y se ofrecieron a ayudar al engañado. Los falsos agentes confirmaron que el boleto había sido premiado y se ofrecieron a llevarle a un banco cercano para sacar el dinero acordado con los estafadores. En ese momento, los cuatro fueron detenidos. 

Tres registros domiciliarios en las localidades de Los Navalmorales y Fuensalida, ambas en Toledo, y Navalcarnero (Madrid) permitieron intervenir diversa documentación bancaria. Además se han bloqueado varias cuentas bancarias con un saldo total de 270.000 euros. Los investigadores no descartan que la cantidad defraudada sea mayor, ya que las víctimas de este tipo de fraudes en ocasiones no presentan denuncia por vergüenza, según la policía.