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El pacto de PSOE y PP abre en Vigo un escenario inesperado

Los populares asumen que deberán esforzarse en explicar un acuerdo que da oxígeno al gobierno en minoría de Caballero

El alcalde socialista de Vigo, Abel Caballero, con el portavoz del PP, Chema Figueroa, en 2011.
El alcalde socialista de Vigo, Abel Caballero, con el portavoz del PP, Chema Figueroa, en 2011.

“¿Estarías dispuesto a hablar sobre los Presupuestos?”. Con palabras parecidas a estas, un día de enero, al finalizar un pleno, el alcalde socialista de Vigo abordó en los pasillos del Ayuntamiento a Chema Figueroa, el portavoz del PP, sobre la posibilidad de negociar las cuentas municipales. Vislumbrada la negativa del BNG, su socio natural durante los últimos siete años, Abel Caballero quería saber si eran ciertas o un farol las ofertas de diálogo que lanzaban los populares desde hacía meses. Solo una semana después, Caballero y Figueroa acordaban en una reunión sin fotógrafos emprender un pacto entre socialistas y populares sin apenas precedentes en la política española. El acuerdo, ya firme, abre un escenario inédito e inesperado en el Ayuntamiento vigués.

La junta de gobierno municipal aprobó este viernes el proyecto presupuestario, ocho días después de que un intercambio de correos electrónicos pusiera fin a unas negociaciones de perfil bajo, en las que ni Caballero ni Figueroa se implicaron directamente y que no tendrán escenificación oficial en un acto de firma. No habrá fotos, salvo la inevitable votación conjunta a mano alzada en el pleno en el que se aprobarán las cuentas, dentro de unas semanas. Sobre el papel, Caballero, en minoría, gana oxígeno para afrontar el último año de su mandato y discurso sobre su capacidad para pactar a izquierda y derecha. El PP, mientras, acepta que inicialmente el acuerdo es mejor para los intereses de la ciudad que para los propios. “Vamos a tener que hacer mucha pedagogía”, asume un portavoz.

Es una forma de reconocer que el PP parece perder políticamente. Porque esa es la gran pregunta que se hace todo el mundo en los círculos políticos locales: ¿qué gana el PP con un acuerdo con Abel Caballero, su gran anatema político? Tenía la oportunidad de asfixiarlo sin Presupuestos a un año de las elecciones, pero opta por negociar. “Gracias a nuestro impulso, el Ayuntamiento va a levantar el bloqueo a actuaciones de la Xunta como la Ciudad de la Justicia, el hospital, el transporte metropolitano… Planteamos seis líneas rojas y el PSOE aceptó las seis, no podíamos rechazar esta oportunidad. Eso sí, estaremos vigilantes para que Caballero cumpla”, explica el concejal Miguel Fidalgo, representante del PP en las negociaciones y secretario general del partido en Vigo.

El sorprendente cambio de actitud del PP encuentra explicaciones diversas en los restantes grupos. En el BNG se especula con una maniobra para poner a Chema Figueroa en el centro del escenario, después de una última etapa en la que su defensa de la política de la Xunta hacia Vigo, no siempre fácil de asumir, le condenó a un rincón. Y en un contexto en el que asoman otros aspirantes a la alcaldía, como el exconselleiro Javier Guerra. Los socialistas sostienen que el propio presidente Feijóo alentó el cambio para darle oxígeno en Vigo en el test de las europeas de mayo, aun en contra del criterio de parte de su Gobierno. Los populares no niegan que recuperan un protagonismo que habían perdido, pero insisten: “Si llevamos tres años pidiendo hospital, Ciudad de la Justicia o transporte metropolitano, ¿cómo podríamos negarnos?”.

En el BNG la sorpresa por el acuerdo es solo relativa . “PP y PSOE se necesitan mutuamente. De hecho, en los últimos tiempos nos estamos acostumbrando a ver a ambos partidos juntos en numerosas instituciones”, opina la portavoz nacionalista, Iolanda Veloso. En ese contexto interpreta el Bloque el fin de los gobiernos bipartitos en las ciudades, de los que solo sobrevive el que lidera el BNG en Pontevedra. Veloso rechaza el pacto por ser “muy perjudicial para la ciudad”, pero entiende que es el PP el que se lleva la peor parte. “Llevan años acusándonos de ser la muleta de Caballero, a ver cómo explican esto ahora”.

¿Se ha alejado el BNG de Caballero para rearmarse electoralmente? “Tajantemente no. La situación es muy distinta a la del año pasado, por ejemplo. Muchos de los acuerdos que planteamos entonces en el Presupuesto no se cumplieron. Cuando el alcalde me preguntó si podríamos apoyarle los de 2014 le contesté que lo primero era cumplir el de 2013. No aceptó y no negociamos”, explica Veloso. Ese mismo día, el alcalde se sentó con Figueroa , que dijo sí al proceso de negociación. “Me sorprendió, la verdad. En seis años el PP no hizo ningún gesto y al séptimo acepta nuestra postura. No me lo esperaba”, confiesa Caballero.

El alcalde habla de seis años, y no de siete, porque a lo largo de 2013 se observó una paulatina relajación de la tensión con el PP. Desde que a Figueroa le tocó defender en Vigo la fusión de las cajas hasta la manifestación en defensa del aeropuerto de Peinador, vivió bajo la presión de las acusaciones de “antiviguismo”. Pero a partir de ahí aceptó subvenciones municipales para impulsar el aeropuerto, un plan del gobierno local para amortizar deuda, otro de inversiones y hasta se opuso a la subida del canon de Sogama que aplica la Xunta.

A pesar de que este acercamiento del PP al PSOE se produjo a lo largo de la segunda mitad de 2013, antes por lo tanto de que estallase el caso Patos, no falta quien atribuye el entendimiento a esta operación judicial de supuesta corrupción que afecta en la provincia a instituciones de ambos partidos. “No lo descartamos”, afirma Veloso, “porque desde luego el pacto de silencio existe”.

El acuerdo presupuestario, aún no hecho público, consta de 27 puntos, de los que solo se conocen los seis más importantes. El más sensible es el que afecta al futuro hospital, al que Caballero se negaba por entender que se beneficia a una institución privada. Se trata de un compromiso firmado por la exalcaldesa popular Corina Porro para ejecutar obras de servicios valoradas en cinco millones de euros. El PP logró que el alcalde desbloquee el proyecto, pero cierta sensación de derrota se extendió en un sector del partido al aceptar que la literalidad del acuerdo evite la mención literal al centro. “En el Presupuesto no se plantea el hospital”, zanja Caballero.

El alcalde considera mucho más asumibles las condiciones del PP que las que otros años le exigió el BNG. Y subraya que 24 de los 27 concejales de la corporación municipal aprobarán sus cuentas: “Es el mayor apoyo que tuvo nunca un Presupuesto en esta ciudad”. Sin duda, el comienzo de una nueva e inesperada etapa.