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El lado inédito de Pérez Villalta

El artífice presenta en Sevilla sus 'Paisajes encontrados', una serie en la que, por primera vez, se enfrenta a las obras sin un plan preconcebido

Pérez Villalta posa junto a 'La pesca prodigiosa', en Sevilla. Ampliar foto
Pérez Villalta posa junto a 'La pesca prodigiosa', en Sevilla.

Guillermo Pérez Villalta es un artista tremendamente meticuloso. Cada pincelada de sus obras tiene una razón de ser, está profundamente meditada y, casi siempre, contiene referencias a la Historia del Arte. Segundas o terceras lecturas que están ahí para quien quiera verlas. De forma que la improvisación nunca ha tenido cabida en su obra, hasta que en 2010 inició la serie Paisajes encontrados. "Fue una experiencia a la que tenía ganas de enfrentarme. Primero pintaba unos fondos, manchas, sin una idea preconcebida, ni estructura geométrica previa, y esas mismas manchas me sugerían paisajes o ciudades. La verdad es que el resultado me ha sorprendido muy gratamente", explica este lunes en Sevilla Pérez Villalta (Tarifa, Cádiz, 1948), horas antes de la inauguración de su exposición Gusto al gusto, en la Galería Rafael Ortiz.

El artífice, como le gusta definirse a este polifacético artista con formación de arquitecto, presenta por primera vez en Andalucía 10 de los 15 temples sobre madera que ha realizado sin seguir un plan, algo totalmente inédito en su vasta producción y que están fechados entre 2010 y 2012. Son paisajes en los que se descubren ecos de Turner, admite el artista andaluz, convencido de que el inglés también dejaba volar su imaginación con las manchas de pintura. Junto a estas pequeñas piezas, Pérez Villalta ofrece otras 14 obras —casi todas sobre madera— en las que rinde homenaje al rococó, un estilo denostado que el tarifeño reivindica, sobre todo, porque "rompió con el concepto establecido del buen gusto". "Fue un movimiento que surgió en Francia en el siglo XVIII y que, visto desde una perspectiva actual, es extremadamente moderno", apunta el artista quien el año pasado anunció que legará todas sus obras y su casa-estudio de Tarifa al Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), un gesto sin precedentes en la comunidad por su importancia, más de un millar cuyo valor en el mercado sobrepasa los cinco millones de euros.

Gusto al gusto, que podrá verse hasta el 25 de abril, incluye dos piezas de formas irregulares que Pérez Villalta llama "amebas" en las que su autor se impregna de la chinoiserie que puso de moda el rococó. "Es una invención europea y me gusta precisamente por eso. Algo falso, totalmente inventado, que reflejaba cómo se entendía entonces en Europa el arte oriental", explica ante La pesca prodigiosa y Los voladores de cometas.

En 'Gusto al gusto', la muestra que inaugura en la Galería Rafael Ortiz, el artista reivindica la libertad del rococó

El artista, que huye de lo evidente en sus trabajos, ha recurrido a óvalos y tondos para presentar a sus figuras sin rostro que, en muchas ocasiones, meditan sobre su existencia. "Últimamente pinto figuras sin rostro porque cuando en un cuadro aparece una cara, el espectador le presta toda su atención y se olvida del resto. Además, si pones una cara tienes que individualizar al personaje y yo prefiero que mis figuras sean como espíritus, sin referencias a una persona concreta", comenta el artista, quien revela que después de mirar la obra durante "un ratito" el espectador acaba poniéndole rasgos a ese óvalo vacío.

Las composiciones de figuras de Nicolas Poussin impregnan obras como el lienzo Los ritos, y la eterna lucha del bien y el mal —un tema al que Pérez Villalta vuelve cada tres años encarnado casi siempre en san Jorge y el dragón— aparece en Caballero y dragón. Pero para su autor, quien casi siempre se muestra insatisfecho con el resultado de su trabajo, la mejor pieza de la muestra es Las tardes de estío. "Es un bodegón fuera de escala, enorme; pero creo que está bien pintado. Tiene de todo, incluso drama porque la rana está a punto de devorar a la libélula. Aunque lo bueno que tiene la pintura es que no se mueve", bromea el artífice, quien después de cerrar el tema de su legado está "más tranquilo" sabiendo cuál será el destino de sus obras.

"Lo que sí me gustaría es que, pronto, podamos mostrar parte de la colección en mi casa de Tarifa y en la antigua iglesia de Santa María. Además, estamos trabajando para que las obras relacionadas con la arquitectura puedan exponerse en el edificio Kursaal de Algeciras que yo diseñé. Nuestra intención es abrirlo la noche de san Juan, porque es una fecha muy ritual y mi trabajo está lleno de rituales", añade Pérez Villalta.