La reforma del Bernabéu se enreda

El proyecto del nuevo estadio del Madrid ha sufrido continuas demoras desde que Florentino Pérez anunció su remodelación La financiación sigue sin estar resuelta

Maqueta de GMT Architecken L-35-Ribas del nuevo Santiago Bernabéu.
Maqueta de GMT Architecken L-35-Ribas del nuevo Santiago Bernabéu.

El sueño de Florentino Pérez de convertir el estadio del Real Madrid en un icono de la ciudad y en una manera de aumentar los ingresos del club se ha enredado tanto que ha acabado por parecer una quimera.

El último problema ha sido la decisión del presidente del Madrid de imponer su criterio frente al de otros miembros de la directiva y dar el proyecto al estudio de arquitectura alemán GMP Architekten. La decisión es todavía provisional, aunque Pérez quiere anunciar pronto a los alemanes como ganadores del concurso que él convocó hace ya dos años. Otras opiniones en el club, que no acaban de convencer a Pérez, señalaban que el nuevo estadio debía ir asociado a un nombre de prestigio internacional como Moneo, Foster o Herzog, arquitectos que habían participado en el concurso.

El enfado de algunos en el club ha aumentado cuando se han conocido ciertos tejemanejes en torno al informe de la consultora Bovis, empresa estadounidense contratada para analizar los cuatro proyectos presentados: el realizado por GMP Architekten y los arquitectos catalanes L-35 y Josep Ribas, este último socio del Barcelona; el de Rafael Moneo y los suizos Herzog & de Meuron; el de Norman Foster y Rafael de la Hoz; y el de los estudios Lamela y Populous.

Según fuentes que conocen los proyectos, el informe de Bovis señalaba en un primer momento que había grandes diferencias en cuanto al rendimiento económico que generaría cada estadio. El diseño de Carlos Lamela y Populous tenía previsto dar 82 millones sobre los 40 que ya da el estadio; el de Foster y de la Hoz señalaba unos ingresos adicionales de 76 millones; el de GMP, 52; y el de Moneo, 45. Sin embargo, la redacción final del informe, según las mismas fuentes, asegura que todos los estadios son igual de rentables.

Otra fuente que conoce ese informe confidencial matiza que las proyecciones de los arquitectos son solo eso, proyecciones, pero que han sido los técnicos del club los que finalmente han hecho las valoraciones finales.

En cualquier caso, los rendimientos económicos no serán los que el club esperaba. Ni el centro comercial ni el hotel que pidió Florentino Pérez son rentables. Algunos proyectos incluso eliminaron el centro comercial por esa razón.

Tampoco está claro cómo se financiará la construcción del estadio. El Madrid buscaba un sponsor que pusiera 200 de los 400 millones de euros que cuesta la obra. A cambio ofrecía añadir el nombre del patrocinador al de Santiago Bernabéu. Pero lo del tercer apellido no ha cuajado todavía. Las empresas que ofrecen poner el dinero solo lo harían si su nombre es el único que recibe el nuevo estadio. Incluso en ese caso, harían falta todavía otros 200 millones, lo que obligaría a pedir un crédito o recurrir a un fondo de inversión.

Queda otro asunto que amenaza con perseguir al club blanco. Bruselas estudia el convenio firmado entre el Madrid y el Ayuntamiento en 2011. El acuerdo permitió al club conseguir una parcela de 200 metros cuadrados entre el estadio y el paseo de la Castellana gracias a un intercambio de fincas con el Consistorio. La justicia española ha validado por ahora la operación, pero la Comisión Europea investiga si se trata de una ayuda pública encubierta.

Más problemas. Para aumentar la rentabilidad del nuevo Bernabéu todos los proyectos aumentan el aforo entre 5.000 y 7.000 espectadores. Eso en principio no está previsto en el Plan General de Ordenación Urbana.

Si el centro comercial no es demasiado rentable y tampoco lo es el hotel, ese aumento de espectadores es lo único que podría aumentar los beneficios del club. Está por ver.

Los arquitectos entregaron su propuesta inicial al Madrid en septiembre de 2012. El Club presentó las maquetas a los socios, pero ninguna de ellas acabó convirtiéndose en realidad. El Madrid quería exprimir al máximo su estadio para aumentar sus ingresos al modo de otros coliseos, sobre todo estadounidenses, donde la media de consumo de un espectador dentro del estadio es de más de 10 euros. En el Bernabéu son solo 0,8.

Los arquitectos presentaron sus nuevas ideas antes del verano de este año. No cobraron por ese segundo trabajo extra. Han sido dos años de demoras en los que el proyecto nunca parece tomar el rumbo correcto. Los estudios han llegado a sentirse de alguna forma menospreciados por el silencio del club. Finalmente, Florentino Pérez parece haber decidido. La firma alemana GMP Architeckten es conocida por su participación en el diseño de estadios para el Mundial de Suráfrica.

El Real Madrid no ha querido confirmar ni una línea de este artículo. Tampoco quiso hacerlo la consultora Bovis. A pesar de las filtraciones a la prensa y de que el nombre de GMP se da como ganador, el club prefiere esperar a la rueda de prensa que comunique oficialmente cuál y cómo será el futuro estadio del Real Madrid.

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