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Mas retrasa la formalización de la consulta para evitar su impugnación

La Generalitat no aprobará el decreto de convocatoria antes de septiembre

Francesc Homs, antes de la reunión del Gobierno esta mañana Ampliar foto
Francesc Homs, antes de la reunión del Gobierno esta mañana

El acuerdo sobre la consulta de autodeterminación que los partidos soberanistas catalanes presentaron con gran pompa el pasado jueves sigue sin constar por escrito en ningún acuerdo oficial de la Generalitat. Y no lo estará antes del 15 de septiembre de 2014. Así lo confirmó este martes el consejero de Presidencia, Francesc Homs, quien situó en la “segunda quincena de septiembre” la aprobación del decreto de convocatoria de la consulta. Con ello la Generalitat pretende evitar la inmediata impugnación de la votación por parte del Gobierno central que, de momento, no tiene ningún acuerdo formal susceptible de ser recurrido ante el Tribunal Constitucional.

La Generalitat sabe que el Gobierno se aferrará a cualquier formalismo legal para frenar en los tribunales todos y cada uno de los pasos necesarios para hacer posible la consulta de autodeterminación que Artur Mas quiere celebrar el próximo 9 de noviembre. El presidente catalán también es consciente de que las puertas a cualquier negociación con el Gobierno quedarán definitivamente cerradas si formaliza la convocatoria de la votación. Estos dos argumentos han sido decisivos a la hora de evitar poner por escrito la convocatoria de la consulta mientras no sea estrictamente necesario. La Generalitat cree que 45 días bastarán entre la publicación del decreto de convocatoria y la celebración de la consulta.

Si ésta se acaba convocando, la Generalitat la formalizará entre el 15 y el 30 de septiembre. De esta manera, no solo contará con el impulso político de La Diada (11 de septiembre), sino que el calendario también permite a Artur Mas gobernar con cierta tranquilidad hasta bien entrado el verano. Entre las grandes incógnitas que rodean el proceso está la de ver qué medio legal intenta vehicular la Generalitat para saltarse la casi segura prohibición del Gobierno. La ley catalana de consultas, en trámite en el Parlamento autónomo, podría ser la vía elegida.

Mientras no haya el decreto de convocatoria Artur Mas pretende seguir negociando con el Gobierno central. Sin hacer demasiado caso a las palabras de este martes de Mariano Rajoy, Francesc Homs apeló al espíritu “democrático” del presidente del Gobierno para permitir que los catalanes puedan votar en un referéndum.

“Entiendo que Rajoy se mantenga así —en la negativa— pero creo que es una posición no sostenible en el tiempo porque lo que hay sobre la mesa no es un capricho de cuatro políticos, sino el mandato del pueblo de Cataluña”, aseguró Homs en la conferencia de prensa posterior a la reunión del Gobierno catalán.

Después de que Artur Mas expresara su deseo de reunirse con el presidente del Gobierno para pedirle autorización para la consulta o una contraoferta al plan soberanista, el portavoz de la Generalitat dio por hecho este martes que, en algún momento habrá negociación. “Al final este diálogo se producirá porque hay razones de peso”, entre ellas la de “atender” a lo que votó una mayoría de catalanes en las últimas elecciones. Homs pidió a Rajoy que no “confunda” el poder votar con la independencia.

Esquerra sigue de cerca los contactos que puedan tener Mas y Rajoy. Los socios parlamentarios de CiU están vigilantes para evitar que el presidente catalán acepte una oferta del Gobierno que evite la celebración de la consulta. El líder republicano, Oriol Junqueras, defiende que la consulta debe hacerse “sí o sí”, como reiteró este martes en una entrevista en Catalunya Ràdio.

Una de las discrepancias entre Junqueras y Mas son las acciones a tomar en caso de que el Estado impugne la consulta. El presidente catalán ha planteado en varias ocasiones que el referéndum se puede convertir en unas elecciones que tomarían carácter plebiscitario. El republicano solo quiere oír a hablar de avanzar los comicios si son un paso previo a convocar de nuevo el referéndum y siempre en caso de que el Gobierno la impida el 9 de noviembre. “Si es imposible ir a votar porque alguien se pone de tal manera que no se puede votar, el referéndum lo tendremos que hacer un poco más adelante, quizás después de unas elecciones”, dijo Junqueras, que añadió: “No renuncio al referéndum, de ninguna de las maneras”.

Tras un mes de inquietud por la posibilidad de que Mas quisiera descafeinar la pregunta, Junqueras está aliviado y ha renovado su confianza en el presidente catalán. El republicano espera que Mas cumpla con su intención de convocar la consulta, y la idea de retrasar el decreto oficial hasta septiembre es del agrado de ERC, porque da menos margen al Gobierno para impugnarla.

La confianza renovada entre Mas y Junqueras no se traduce, de momento, en un acuerdo para gobernar en coalición en Cataluña. ERC espera la llamada del presidente catalán para plantear sus condiciones, pero el teléfono no suena: tras liderar el acuerdo para formular la consulta, Mas confía en recuperar en solitario parte del terreno perdido.

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