Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
TEATRO

Descenso a la esencia

"Dugne" es un retrato de la pobreza y la miseria humanas

Del “ser o no ser” del Hamlet (Hamletas) que Oskara Korsunovas nos ofreció en la pasada edición del festival Temporada Alta, a una versión de Los bajos fondos de Gorki que lo es sin serlo. La pieza más conocida del dramaturgo ruso, escrita en 1902, es un retrato de las clases sociales más desfavorecidas de la Rusia zarista a partir de una serie de personajes que se alojan en una casa de huéspedes, a cual más marginado de la sociedad.

Dugne es también un retrato de la pobreza y la miseria humanas que sobrevuela los tres primeros actos de la pieza para caer en picado sobre el cuarto desintegrando el conjunto, reduciéndolo a apenas una hora, y salpicando, literalmente además, al público con sus restos y con las reflexiones que provocan.

Sentados ante una mesa llena de vasos y botellas de vodka, los diez intérpretes abordan la puesta en escena como si se tratara de una rueda de prensa, desde la negación de toda teatralidad, con ropa de calle y luz de sala, hasta el punto que si no fuera por los sobretítulos en catalán de lo que dicen en lituano el espectador podría llegar a pensar que improvisan sobre la marcha. Korsunovas traslada el realismo que Gorki quiso impregnar en su obra con una cercanía absoluta, permitiendo que los personajes invadan la platea con sus acciones: lo mismo escupen un trago de vodka como invitan a compartirlo.

DUGNE

 A partir de Los bajos fondos de Maxim Gorki.

Dirección: Oskaras Korsunovas.

El Canal (Factoria Cultural Coma Cros).

Salt, 9 de noviembre.

Fragmentos del cuarto acto de la pieza salen de los labios de unos seres que siguen teniendo un pie en Hamletas, pues cuenta Korsunovas que fue durante la creación de ese montaje que surgió la idea del que nos ocupa. Reconocemos las palabras de Satine recordando lo que le contaba su padre: “El hombre vive para ser mejor”, y las “palabras, palabras, palabras” del propio Hamlet, como el famoso monólogo del “ser o no ser” que pronuncia el personaje del poeta al final de la función en una fusión con el clásico shakesperiano que resulta de lo más natural, pues para el director lituano tampoco están tan lejos una obra de otra. La fe en el ser humano viene a sustituir, en Dugne, a la fe en Dios de Los bajos fondos: su esencia, sin embargo, se mantiene intacta.