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música

El chico que le dio esquinazo al miedo

El pop melancólico de Neuman deja que se filtre un rayo de luz en ‘Bye fear, hi love’, grabado junto a Ken Stringfellow

Paco Román (izquierda) junto a los otros miembros de Neuman. Ampliar foto
Paco Román (izquierda) junto a los otros miembros de Neuman.

Más que crisis de los 40, lo de Paco Román (Melilla, 1972) ha sido una catarsis en toda regla. Paradigma del hombre tímido, ensimismado y propenso a la nostalgia, el punto de inflexión en la cuarta década le ha servido al líder de Neuman para dar un volantazo en su vida (él, que ni siquiera tiene carné) y conocer algo que se parece bastante a la felicidad.

Román lleva con una guitarra entre los dedos desde crío y atesora, sin exagerar, más de 200 canciones en el cajón, pero no es hasta ahora que la fortuna ejerce de aliada: un grupo joven y adorado por la crítica, el fichaje por una discográfica con pedigrí independiente (Subterfuge), un EP firmado a medias con un ídolo incontestable del rock estadounidense (Ken Stringfellow) y, sobre todo, esa media naranja, sí o sí, por la que dio carpetazo a una relación previa y se mudó a Granada. Con lo puesto. Aunque ahora el equipaje lo engrosa gozosamente Curro, un terremoto rubiejo de seis meses al que está dedicado el tema A part of me.

Paco es ese chico reservado e introspectivo que lo termina contando todo en su cancionero. “Tuve una infancia difícil, muy solitaria y con miedo al abandono, y ello seguramente haya influido en mi carácter, pero ahora ya no me importa hablar del tema”.

Los años le han enseñado a ser más sociable, aunque aún le cueste “un poquito” expandir su círculo de amistades. “Me considero una persona vulnerable, pero he aprendido a ser dueño de mis propios sentimientos. Me emociono con lo que hago, siento mi voz como una prolongación de mi espíritu y canto algo verdadero, real. El oyente solo capta la emoción cuando es sincera”.

Camino del cuarto disco

Neuman debutó en 2010 con Plastic heaven, álbum que ya incluía una de sus piezas inexcusables, I have the will. El tema cobró aún mayor popularidad cuando la Dirección General de Tráfico lo eligió para su campaña publicitaria de 2012.

Ese mismo año llega el segundo trabajo, The family plot, con Doggy, My dad o Lovers como platos fuertes. Mejor grupo y mejor disco del año para Radio 3.

El sello Subterfuge lanza en 2013 una edición numerada de 500 ejemplares en vinilo blanco de Bye fear, hi love. En 2014 llegará el cuarto disco. “Tendrá un tema solo con orquesta, otro con un coro de 60 niños y varios en formato muy crudo, de guitarra y voz. Quiero que sea como un viaje”, adelanta Román.

Neuman actúa esta noche (22.30) en El Sol, con las entradas a 11 euros.

Neuman milita en ese pop pausado y minimalista que va ganando en épica a medida que transcurren los minutos de cada canción. Román las interpreta con los ojos cerrados, a veces entre lágrimas, tan absorto que ni repara en los rostros de las primeras filas. “A mí no me gusta viajar en furgoneta ni dormir fuera de casa, pero las dos horas sobre el escenario son un desahogo que compensa todo lo demás. Actuar me sirve de terapia: aunque haya dormido fatal o pasado mal día, el concierto me lo cura todo”.

Y en ese proceso de sanación ha resultado crucial la figura del pianista Fernando Lillo, un murciano de 28 años que se ha convertido en arreglista, mano derecha, consejero y amigo del alma. “Lovers \[Amantes\] se la dediqué a él y es una canción de amor”, admite. “No me ruboriza interpretarla teniéndole a muy pocos metros en el escenario. Soy una persona agradecida y él se la merece. Nunca me he puesto a componer para arremeter contra nadie: prefiero hablar de cosas bonitas”.

Antaño, cuando no había otros tres músicos “tirando del mismo carro, o del mismo burro”, Paco llegó a ejercer de nómada y ermitaño. Vivió en México y Barcelona y a finales de los noventa lideraba otro grupo, La Fábrica de la Luz, que se desinfló tras un mal fichaje con EMI.

El desencanto hizo mella en aquel joven siempre al filo de la melancolía. “Me pasé un año viviendo en la Sierra de la Pila [Fortuna, Murcia], retirado del mundo y componiendo”, confiesa. Alguna vez le visitaban la novia o unos pocos amigos, pero su única compañía genuina durante aquella temporada de eremita fue un perrito callejero y chiquitajo que hoy ya anda algo mayor y achacoso. Se llama Neuman.

Neuman, el can, ha sido destinatario de varias canciones de Neuman, el grupo. También el padre de Paco, su hija mayor (Ingrid, siete años) o la madre de la criatura. Pero la musa primordial a día de hoy es, claro, Constanza Santaella, esa granadina con la que el músico empezó a sacudirse todos sus atávicos temores.

Ella inspiró Bye fear, hi love [Adiós miedo, hola amor], elocuente título para el reciente EP de seis canciones. “Con 40 años hay que saber arriesgar antes de que se te escape la vida”, resume su novio. Y se le dibuja una sonrisa bastante parecida a la de un hombre feliz.

 

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