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Madrid pierde gran parte del impacto positivo de los Juegos por la crisis

De los 100.000 nuevos empleos que se esperan, la mitad de ellos ya se han volatilizado

Las obras del Centro Acuático (a la izquierda) y del estadio olímpico de La Peineta, el pasado mes de marzo. Ampliar foto
Las obras del Centro Acuático (a la izquierda) y del estadio olímpico de La Peineta, el pasado mes de marzo.

Madrid lleva 20 años soñando con organizar unos Juegos Olímpicos, y más de una década preparándose para hacerlo. Ha caído derrotada en dos ocasiones (en 2005, ante Londres; en 2009, ante Río; el tercer intento se resolverá el 7 de septiembre), pero el Ayuntamiento (en manos del Partido Popular desde hace 22 años) presume de que no ha sido en vano.

Las cifras demuestran sin embargo que gran parte de los beneficios atribuidos al sueño olímpico se han volatilizado en la crisis; así, las ventajas económicas de obtener los Juegos de 2020 estarían en gran parte amortizadas ya.

Infraestructuras ya hechas. Según un estudio económico del Ayuntamiento, Madrid se ha gastado 6.536 millones de euros en infraestructuras en los últimos 10 años, lo que ha permitido crear 44.600 empleos directos, la mayoría en la construcción. El estudio puntualiza sin embargo que la ambición olímpica ha actuado “más como revulsivo que como motor fundamental” de esa inversión, que estaba prevista ya en el plan urbanístico de 1997. En otras palabras: cuando la alcaldesa, Ana Botella (PP), o el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, proclaman que el 74% de las infraestructuras están ya listas, en realidad incluyen en la cuenta inversiones (metro, carreteras, etcétera) que se habrían hecho sin proyecto olímpico en lontananza. El empleo generado por esas obras se añade también a los dividendos de las candidaturas. Sin embargo, los cinco últimos años de crisis han volatilizado ese impacto positivo: en abril de 2008, la capital tenía 124.400 parados registrados, de los que 15.800 correspondían al sector de la construcción; en abril de 2013, había 261.300 parados, 32.600 de ellos en la construcción.

Infraestructuras por hacer. Las inversiones pendientes suman 2.316 millones de euros: 1.751 millones para grandes sedes deportivas a las que costará encontrar utilidad tras la cita, y 565 millones para infraestructuras de transporte “de carácter puntual” (accesos por metro, tren y carretera a los recintos deportivos). Según el estudio, esas obras generarán 15.800 empleos directos, es decir, unos 2.000 al año. Así pues, tres cuartas partes de los empleos derivados de las infraestructuras necesarias para organizar los Juegos ya están amortizados: se generaron en años anteriores, y se los llevó por delante la crisis.

Atracción turística. El otro indicador económico tomado en consideración es la llegada de turistas a la capital, que según el estudio se ha visto propulsada desde 2004 por las candidaturas olímpicas, y seguirá creciendo merced a los Juegos (en caso de obtenerlos, claro) hasta 2025.

El sistema empleado por el Ayuntamiento para sostener esa afirmación es sin embargo muy cuestionable. El estudio atribuye a las candidaturas olímpicas la diferencia entre la tasa nacional y la madrileña de crecimiento del número de viajeros de 2004 a 2012. Así, obtiene 1,4 millones de turistas adicionales (1,1 millones nacionales y 300.000 extranjeros) en la capital, y achaca a esa diferencia la creación de 4.800 empleos directos en ese periodo. Pero, durante la mayor parte de esos años, el Ayuntamiento tuvo no uno sino dos organismos dedicados a la promoción turística; sólo en 2010, se gastó más de 13 millones de euros en vender la ciudad.

En cualquier caso, ese supuesto beneficio también habría sido arrasado por la crisis: en abril de 2008, había 95.000 parados registrados en el sector servicios; cinco años después, eran 200.000.

Un sueño olímpico. El estudio municipal sigue siendo pese a todo el intento más serio de cuantificar el impacto económico de los Juegos. En abril de 2013, Botella se sacó de la manga en una entrevista que su organización supondría 320.000 empleos entre 2013 y 2020. El estudio rebaja esa cifra a la mitad en el mejor de los casos. Ofrece un escenario conservador, en el que se habrían creado ya 49.400 puestos directos y se generarían de 2013 a 2025 otros 53.500. Y un escenario optimista que eleva la última cifra a 56.400.

Contabilizando empleos indirectos e inducidos, el sueño olímpico generaría entre 169.000 y 173.500 empleos de 2004 y 2025.

En comparación, las cuentas de la lechera de Eurovegas son 260.000 empleos hasta 2022.

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