Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

El venerable ‘abuelo’ de los aeropuertos españoles cumple 80 años

Barajas operó 378 vuelos y llevó a 2.873 pasajeros en 1933, cuando se abrió al tráfico comercial

En 2012 el aeropuerto acogió a casi 45,2 millones de pasajeros, unos 123.000 al día

Fotogalería FOTOGALERÍA
Vista aerea de las instalaciones en aquellos años.

El 15 de mayo de 1933 un trimotor de hélices, modelo Fokker VII, sobrevuela el moderno  aeropuerto nacional. El piloto otea el terreno bajo su avión. Busca una referencia en el suelo, algo que le sirva para ubicarse. Son los años treinta y aún queda mucho para el GPS. En esta época, hay que fiarse de los ojos y guiarse mediante referencias en el paisaje, calculando la posición gracias al rumbo y la velocidad o mediante la posición del sol o, si es de noche, alguna estrella.

El aviador divisa un dibujo, un círculo blanco pintado en el terreno que tiene escrito en su interior un nombre: “Madrid”. Esa es la señal. Dirige el avión y enfila la pista, de 1,4 kilómetros de largo, en realidad una línea de tierra compactada cubierta de hierba. Desciende, bascula y, momentos después, el pájaro de metal toca tierra con sus ruedas. Es el 15 de mayo de 1933, y el Fokker VII  entra en la historia de la aviación española. Con su aterrizaje, Barajas se abrió a la aviación comercial. El miércoles se cumplieron 80 años de aquello.

El aeródromo fue proyectado en 1929 para suplir a los de Alcalá, Carabanchel y Getafe. Fue inaugurado de forma oficial el 30 de abril de 1931, pero aún hubo que esperar dos años más para que comenzasen las operaciones comerciales regulares, tras la apertura al tráfico civil mediante una orden ministerial del 24 de abril de 1933. Una terminal aún en construcción, un hangar de 2.700 metros cuadrados, un edificio destinado al mando y para probar motores, cuatro depósitos subterráneos para gasolina y aceite así como una central eléctrica formaban prácticamente sus instalaciones. La primera pista asfaltada no llegaría hasta 1944.

Cartel de las rutas y precios para Madrid-Barcelona y Madrid-Sevilla ampliar foto
Cartel de las rutas y precios para Madrid-Barcelona y Madrid-Sevilla

El emplazamiento era entonces un páramo situado junto a lo que actualmente es el distrito de Barajas, en Madrid, y que entonces era un pueblo. El municipio estaba bien conectado con la capital a través de la carretera de Francia. Las 500 fanegas (161 hectáreas) de terreno yermo que medía entonces se han multiplicado hasta alcanzar las 4.000 hectáreas de hoy, suficiente para instalar 200 parques de atracciones como el de Madrid o dar cabida a localidades como Fuenlabrada o Leganés. El número de operarios ha pasado en esas ocho décadas de 4.500 hasta los 45.000, de más de 90 nacionalidades distintas, de la actualidad.

En su primer año en funcionamiento se operaron 378 vuelos que llevaron a 2.873 pasajeros. A lo largo de estas ocho décadas, por sus terminales han desfilado 990 millones de usuarios que han tomado los 10,65 vuelos que han despegado desde sus pistas. Únicamente el año pasado el aeropuerto acogió a casi 45,2 millones de pasajeros (123.000 cada día), unas 15.700 veces más que entonces, que contrataron a alguna de las 80 compañías que allí operan para volar a cualquiera de los 179 destinos que ofrecen en 65 países. La cifra, pese a todo, es un 9% menor que la de 2011. Aún así, el aeropuerto de Barajas, el primero de España en capacidad y el quinto de Europa, generó en 2011 el 6% del PIB de la región y el 9% de Madrid capital.

Los primeros destinos regulares, de la compañía estatal Líneas Aéreas Postales Españolas –más tarde absorbida por Iberia- tuvieron como destino Barcelona y Sevilla. Las tarifas, aprobadas en diciembre de 1932, eran de 150 pesetas para el billete de Madrid a Barcelona y de 125 pesetas para el de Sevilla. Para las mercancías y el exceso de equipaje la tarifa era de una peseta y media por cada kilo en el viaje a Barcelona y una peseta por kilo en la ruta Sevilla. Los aviones solo podían llevar 8 pasajeros y dos tripulantes. Hoy, los Airbus 380 pueden transportar hasta a 853 viajeros.

La evolución en las aeronaves pronto evidenció que las instalaciones se estaban quedando obsoletas. Las ampliaciones comenzaron a mediados de la década de los cincuenta, cuando hasta Barajas llegaban medio millón de viajeros anuales. En 1954 se construyó la Terminal Nacional, que actualmente es la T2 y en 1971, cuando ya acogía a cuatro millones de usuarios, se hizo la T1, dedicada al tráfico internacional. En 1980, y con vistas al Mundial de fútbol del año 82 se acometió una profunda reforma de la Terminal Nacional.

En el 2000 se presentó el Plan Barajas, para aumentar la capacidad del aeropuerto hasta los 70 millones de pasajeros al año. El proyecto culminó el 4 de febrero de 2006 con la puesta en marcha de una nueva área terminal, que incluye la actual T4 y su edificio satélite, el T4S, con más de 750.000 metros cuadrados —tanto acero se empleó que con él se podrían hacer tres torres Eiffel—. Las dos instalaciones tienen capacidad para 35 millones de pasajeros al año y dos pistas, que permiten hasta 120 vuelos por hora. Gracias a ello, en 2007 Barajas alcanzó su cifra récord de viajeros, 52,8 millones. Una proeza, teniendo en cuenta que todo eso comenzó con un avión tomando tierra, en un pequeño aeródromo hace ahora 80 años.

Sigue con nosotros la actualidad de Madrid en Facebook, en Twitter y en nuestro Patio de Vecinos en Instagram

Más información