DANZA
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Trampa estética

"Siena", una obra muy bella estéticamente con una escenografía y texto que engullen al baile

Marcos Morau, qué decepción. Siendo el coreógrafo español más prometedor de la danza contemporánea, crea un espectáculo en que relega el baile a un segundo plano, solo pocos minutos. Y además, con el agravante de tener 12 bailarines desocupados en escena. Decepción para la mayoría de los espectadores que la noche del viernes acudieron al Mercat de les Flors para ver Siena, la última propuesta de este desconcertante artista. Los 60 minutos que dura se convierten en una eternidad.

Empecemos por el principio. Marcos Morau (Ontinent 1982) y su compañía, La Veronal, deja en este nuevo espectáculo los paisajes fríos de Islandia, Suecia, Finlandia o Rusia como fuente de inspiración y se adentra en la cultura mediterránea con Siena. El resultado es una obra muy bella estéticamente en que la escenografía y el texto se engullen al escaso y pobre baile. Una lástima, porque Morau es un coreógrafo con talento, que ha sabido mezclar con maestría las ricas frases coreográficas con las emociones que le inspiran los paisajes geográficos que conoce.

La escultura de una Venus de Milo advierte al público en el vestíbulo del Mercat de les Flors que las diosas le acompañarán durante la velada. Y así es. Al entrar en la sala, el espectador ve en el escenario una enorme reproducción La Venus de Urbino, de Tiziano. Este cuadro, más los sugestivos textos recitados en inglés de Pablo Gisbert son los que atrapan la retina y mente. Mientras, el escaso baile se diluye. De los 12 bailarines, ataviados con trajes de esgrima, cabe destacar a Clyde Emmanuel Archer, espléndido maestro de ceremonias en Siena, y la bailarina Sau-Ching Wong, ambos magníficos intérpretes infrautilizados por el autor. El resto se limitan a moverse como los ordenados visitantes de un museo.

Morau ha querido regalarnos un inquietante recorrido sonoro y estético por el arte italiano, que empieza en el Renacimiento, periodo en el que el ser humano se convierte en el centro de universo, y llega hasta la actualidad. La idea central de Siena es recrear el concepto de Écfrasis, la representación verbal de una representación visual y de ello el coreógrafo sale airoso. Pero Marcos Moraumse ha olvidado del baile. Incomprensible.

Este espectáculo volverá a la cartelera del Mercat de les Flors de Barcelona del 4 al 7 de abril.

 

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