Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

La Sala Ultramar estrena sede con una de miedo

Se inaugura con una obra coral que deja vía libre a la verdad y los excesos provocados por el vino en Nochevieja

Una escena de 'La ronda del miedo', con la que Sala Ultramar estrena nueva sede.
Una escena de 'La ronda del miedo', con la que Sala Ultramar estrena nueva sede.

El miedo y los miedos que paralizan o mueven a los hombres y mujeres de nuestro tiempo están presentes en la obra que este miércoles estrena la sala Ultramar de Valencia en su nueva sede. Será por tanto, un doble estreno, dramático y espacial. La nueva sala que se inauguró en 2012 a iniciativa de dieciséis profesionales de la escena procedentes de distintas compañías y grupos, se ha trasladado ahora a la que fuera sede del Teatro de los Manantiales, en la calle Alzira.

 El montaje, titulado La ronda del miedo tiene seis autoras y un autor. Mertxe Aguilar, Carmen Valera, Iaia Cárdenas, Marta Chust, Guada Sáez, Sonia Alejo y Javier Sahuquillo han escrito nueve escenas que tienen su origen en el taller impartido por el dramaturgo Paco Zarzoso en la SGAE de Valencia bajo el título de In vino veritas. Zarzoso la describe como una “hija de Carícies de Belbel y nieta de La ronda de Schnitzler” que propone una “reflexión sobre los miedos de nuestro mundo”.

 Zarzoso planteaba las bases para crear una pieza de “teatro ebrio” en el que la verdad que el vino descorcha y los excesos que su ingesta provoca adquieren protagonismo. Al final, aquel taller de escritura dramática de 2010 ha dado lugar a las nueve escenas de La ronda del miedo, unas cómicas, otras trágicas, y algunas tragicómicas, que se suceden en “ese ritual pagano de festejo, embriaguez, soledad y locura que es la Nochevieja”, en palabras de su director, Javier Sahuquillo. La interpretación corre a cargo de Toni Sancho, Marta Chust, Víctor Vila, Blanca Martínez, José Zamit, Mafalda Bellido, Mertxe Aguilar, Pau Gregori y el propio director.

 Se trata de una pieza “joven, femenina y ebria”, al decir de Sahuquillo, que incluye “comedia, casi comedia del absurdo, pero que también quiere provocar inquietud y tensión en el espectador”. Permanecerá en escena hasta el 31 de marzo.