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La fiesta se mueve y reclama cambios

Algunas voces solicitan que se revise el reglamento y se mejore la participación

La financiación o la estructura de la Junta Central Fallera agitan el debate

El reglamento fallero es de tal minuciosidad que establece incluso los complementos que visten las falleras en los actos oficiales.
El reglamento fallero es de tal minuciosidad que establece incluso los complementos que visten las falleras en los actos oficiales.

Si la Constitución de los Estados Unidos tiene 27 enmiendas, ¿por qué el Reglamento Fallero, no puede tenerlas?, defienden algunos falleros. La fiesta evoluciona y sobrepasa en ocasiones un texto con once años de antigüedad y algunas rigideces. La financiación de las comisiones, los cambios en la indumentaria, el traslado de la cremà al tercer lunes de marzo, las mejoras en los jurados de los concursos o el papel de la Junta Central Fallera (JCF) en la fiesta encienden la polémica.

¿Qué hacer entonces? En el mundo fallero conviven diferentes sensibilidades. Algunas voces aisladas reclaman la convocatoria de un Congreso Fallero, un cónclave imprescindible para la revisión reglamentaria. Otros los ven un proceso largo y caro. Carlos Galiana, presidente de la Falla Sevilla-Dénia, llevó la petición a la última asamblea de presidentes de la JCF. Galiana pidió al concejal de Fiestas de Valencia, Francisco Lledó, que los presidentes votasen y el edil replicó que si se hacía, la consulta sería vinculante.

Lledó insiste en que si los presidentes lo quieren, se hará y se revisará todo. Pero atribuye este movimiento a un intento de “politización” de la fiesta.

“Necesitamos un plan estratégico de la fiesta y que la JCF se profesionalice”, insiste el presidente de Sevilla-Dénia. Con la crisis y los recortes de subvenciones es necesaria más que nunca una delegación de patrocinios. Los falleros se desesperan cuando observan que los Sanfermines de Pamplona o la Tomatina de Buñol tienen más repercusión nacional e internacional que las Fallas. “Cuando solicito un congreso fallero lo que pido es la oportunidad de debatir entre todos. Ha llegado la hora de hablar”, apostilla este presidente de falla.

“Los falleros tienen mucha fuerza pero no unión”, dice uno de ellos

La ortodoxia del mundo fallero hace lentos los cambios. Quique Almero, presidente de la Agrupación del Mercat de Jesús, insiste en que son precisas nuevas formas de organizar la fiesta. “Hoy por hoy la dependencia de las Administraciones Públicas es tan grande que coarta mucho la iniciativa de las fallas de autoregularse o autofinanciarse”, señala. La JCF está igual de tocada económicamente que el resto y, en ocasiones, las comisiones denuncian competencia desleal en cuestiones como los patrocinios. El Consistorio aporta los cerca de dos millones de euros de presupuesto de la JCF, del que un 21% se dedica a la subvención de los monumentos falleros.

“Ahora mismo, la sensación es que la JCF es una falla más y se ha olvidado de todas las demás. Tienen su falla en la plaza del Ayuntamiento, sus falleras mayores y cortes de honor, y se ha olvidado del resto de problemática”, dice Juan Antonio Vendrell, fallero desde hace 42 años.

La Federación de Fallas de Gandia, autónoma del Consistorio, es un espejo en el que se miran las comisiones con hambre de cambios. Si la JCF no dependiera orgánicamente del Ayuntamiento “podríamos buscar una marca común o crear una central de compras”, propone Palmero. “Estoy en contra de un nuevo reglamento, bastaría retocar los puntos sobrepasados”, añade el dirigente de la Agrupación.

Para Toni Sánchez, presidente de la Interagrupación de Fallas, la convocatoria de un congreso fallero es largo y caro. “La fiesta se mueve y pasa como con los legisladores del Estado, que van por detrás”, se pronuncia Sánchez a título personal. “Lo que hay en estos momentos es mucho que pelear”, agrega señalando la rebaja del IVA del 21 al 10% o qué hacer ante el desplome del censo fallero. “En la Comunidad hay cerca de 600.000 parados y es lógico que la gente no pueda”, añade.

La madre de todas las reformas es la emancipación de la JCF del Consistorio

Otro de los retos es conseguir otras vías de ingreso y para ello resulta crucial que las fiestas falleras se declaren “gran evento” y así los patrocinadores puedan desgravar a sus patrocinadores. “Es más necesario que nunca” en estos tiempos de precariedad económica, añade Sánchez.

A estos debates más internos se unen otros más de fondo. Jesús Peris, presidente de la Associació d’Estudis Fallers (ADEF) considera buena señal que la izquierda, que había considerado el mundo fallero tierra quemada, se interese por la fiesta. “Creo que en las Fallas se ha producido un relevo generacional y la gente ha cambiado de mentalidad”, apunta el académico. Sin duda la madre de todas las reformas, según Peris, es la emancipación de la JCF del Consistorio municipal, de los políticos.

En un reciente debate auspiciado por la ADEF en La Nau, un fallero planteó sin complejos la posibilidad de que hubiera elecciones en la JCF. Son corrientes de opinión todavía minoritarias que agitan el debate.

Una cosa es segura, los falleros, más que nadie, necesitan poner en valor una fiesta que, según estudios de impacto, mueve cientos de millones de euros anuales, una cantidad parecida a la del presupuesto del Ayuntamiento de Valencia. Sin embargo, recibe menos del 1%. Un fallero describía el talón de Aquiles de la fiesta no hace mucho: “Los falleros tienen mucha fuerza pero no unión ni una sola voz”.

Políticos

C. V.

El mundo fallero ocupa y preocupa a los políticos. El uso del valenciano, la singularización de la falla de la plaza del Ayuntamiento o la organización de una fiesta más sostenible se han colado en los programas electorales de los partidos. Los socialistas apuestan por un plan de impacto de las Fallas, un nuevo sistema de concurso para los monumentos y la elección de categoría, mayor cobertura del seguro municipal de accidentes o la convocatoria de un congreso fallero.

Compromís, que accedió por primera vez al Consistorio en 2011, ha confeccionado un documento con cinco propuestas para mejorar la fiesta. La falla municipal debe ser singular, innovadora y con colaboraciones de otras disciplinas artísticas. Hace falta reubicar la Exposició del Ninot “para dignificarla” y clasificar las figuras según los sectores o el número de censo para favorecer las condiciones de igualdad para el indulto. Es preciso potenciar el uso del valenciano como elemento integrador y de identidad de la fiesta. La reforma del Museu Faller, su reconocimiento oficial y la creación de rutas, con visita a la Ciutat Fallera, completan las propuestas.

Y desde EUPV se demanda un esfuerzo por conciliar los derechos de los ciudadanos con el desarrollo de la fiesta fallera. “Sabemos de la importancia de la fiesta, pero es primordial que las carpas que se instalan cumplan las condiciones de seguridad”, dice el concejal. Este grupo plantea el uso de materiales tradicionales como la madera o de menor impacto ambiental que el poliestireno expandido para los monumentos. Desde 2010 es exigible el límite marcado por la directiva europea de 40 microgramos de dióxido de nitrógeno por metro cúbico.