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Clasicismo a fuego lento

Grupo Salvaje presenta en El Sol su primer disco en castellano siete años después del anterior

Los componentes de Grupo Salvaje. Ampliar foto
Los componentes de Grupo Salvaje.

“El mar representa como nada en la vida lo inexplorado”. Lo dijo un filósofo alemán y lo suscribe Ernesto González, el líder de Grupo Salvaje. Navegantes, aventuras y naufragios pueblan el tercer álbum de la banda madrileña, III, cuya puesta de largo esta noche en la sala El Sol, dentro del ciclo Los Conciertos Sublimes, acaba con siete años de silencio discográfico. En ellos, un traumático cambio de bajista, la terapia grupal correspondiente y el laborioso abrazo al castellano. “Siempre he escrito en inglés, sin ni siquiera un buen manejo. Al escuchar sobre todo música anglosajona, carecía de referentes para escribir en español”, confiesa González, que no solo ha sudado los textos sino también el no sobreactuar en la voz.

Y así como el clasicismo de Johnny Cash, Leonard Cohen o The Who, entre otros, inspira a Grupo Salvaje, el folk-rock de The Byrds y The Flamin' Groovies era el modelo de The Pribata Idaho, su banda de los noventa, bautizada a partir de una canción de los estadounidenses The B-52’s. “Nos hacía gracia la broma en el nombre, pero los que siempre miran por encima seguro que pensaban: ‘y estos tíos de Móstoles de qué coño van”. La cuna de los cinco miembros de Grupo Salvaje (añadan a Pepe y Nano Hernández, Óscar Feito y Carlos Perino) continúa como centro de operaciones: “En Móstoles tenemos el local de ensayo, eso no ha cambiado”.

Tampoco el perfeccionismo que convierte a González en una especie de Kubrick del rock patrio. Ni su obsesión por los exploradores como “carne” de letras: “Otros la encuentran en el amor o el infierno. Yo soy un geógrafo precoz [estudió la carrera]; de niño, pasaba las horas muertas mirando los mapas y aprendiéndome las capitales”. Igual que el disco de 2006, Aquí hay dragones, aludía a la vieja cartografía en el título o dedicaba un corte al explorador polar Scott, el nuevo refleja múltiples lecturas de ámbito marino, de Conrad a Moby Dick. Para unos tipos que visten de negro en escena, la producción de Fino Oyonarte significó “un montón de luz tras un proceso lleno de dudas y momentos muy tensos”. Con el grupo de aquél, Los Enemigos, les une una amistad desde los tiempos de The Pribata Idaho en los que compartían locales en Carabanchel. “Y Josele Santiago es la única persona a la que le he prestado mi guitarra Rickenbacker de 12 cuerdas. Otros me han dejado de hablar por no hacer lo mismo con ellos”, sentencia González.

Este sábado, Mastretta no sonorizará el concierto de El Sol: “Era el técnico de la sala en mis primeras actuaciones, y guardo un gratísimo recuerdo”, aclara González. El que sí tocará es Gonzalo Valle-Inclán, descendiente del escritor y hasta hace poco teclista de la banda. “Le hemos pagado un billete de avión para que venga desde Polonia. Es arquitecto y emigrante forzoso por la crisis. Ha dejado de ser miembro oficial porque, como dice Aldo Linares [músico y dj peruano], ‘amor de lejos, amor de pendejos”.

Grupo Salvaje actúa hoy a las 22:00 horas en la sala El Sol.

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