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Los casos de corrupción aplastan el intento del Consell de lavar su imagen

Ciscar rechaza el adelanto de las elecciones y la oposición exige una catarsis

El vicepresidente José Ciscar con el portavoz del PP, Jorge Bellver, en las Cortes.
El vicepresidente José Ciscar con el portavoz del PP, Jorge Bellver, en las Cortes.

La losa de la corrupción aplasta los intentos del Consell de dar un giro a una gestión con la ruina de la Administración autonómica y más de 17 años de desgaste a las espaldas. Las comparecencias de los consejeros del Gabinete remodelado en diciembre por el presidente Alberto Fabra, que han tardado dos meses en explicar sus propuestas ante las Cortes Valencianas, evidenciaron este miércoles que el Ejecutivo autonómico busca lavar la imagen de su gestión con apelaciones a la transparencia y la participación, pero la oposición no está dispuesta a extender cheques en blanco. Al contrario, los tres grupos de izquierda fueron muy duros con Fabra y con el PP al descalificar su trayectoria, criticar la escasa predisposición a depurar responsabilidades y esgrimir los escándalos que gravitan casi sobre cualquier ángulo de la política del Consell.

Sin embargo, Fabra no estaba presente. Ni él, ni la mayoría de su equipo. Tampoco asistieron al pleno su predecesor, Francisco Camps, ni la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, ni la expresidenta de la Cámara, Milagrosa Martínez, a quien el fiscal pide 11 años de cárcel por el caso Gürtel y que se enfrentaba a una moción de reprobación en Novelda, donde es alcaldesa. Sí que lo hizo Rafael Blasco, exconsejero y exportavoz parlamentario, que simboliza hoy, con su imputación en el fraude en las ayudas de cooperación, los problemas judiciales que se acumulan sobre la memoria reciente del poder del PP.

El vicepresidente de la Generalitat, que desde la crisis del Consell de diciembre, también es consejero de Agricultura, Pesca, Alimentación y Agua, abrió las intervenciones, con una llamada al diálogo. José Ciscar planteó un nuevo modelo de Administración “más eficiente, más austera y más sostenible” y propuso un enfoque de “la gestión pública por resultados”.

También se comprometió en una defensa de “la reputación corporativa” de la Comunidad Valenciana. Lo que dio pie a que la oposición vapuleara su declaración de intenciones. “El Consell es un equipo de segunda división”, dijo Ignacio Blanco, de Esquerra Unida, que comparó a Ciscar con un portero que hace paradas para lucirse pero no puede evitar que lo goleen. Nueve goles son, según el parlamentario, los nueve imputados que se sientan en los escaños del PP, pero también lo son casos como Gürtel o Nóos o las sentencias contra las licencias de TDT o contra la prohibición de emisiones de TV-3. “No paran de besarse el escudo pero no sudan la camiseta”, dijo Blanco, que atribuyó la culpa al entrenador, es decir, a Fabra, quien quiere que Ciscar haga a la vez de portero y de jugador de campo (como titular de Agricultura). “Si Fabra dimitiera y convocara elecciones nos ahorraríamos muchos trámites”, añadió.

El grupo socialista dio al vicepresidente trato de consejero de Agricultura

Ciscar había anunciado la intención del Consell de promover una Ley de Sociedad Civil. Pero el portavoz de Compromís, Enric Morera, le espetó: “Intentan aparentar normalidad cuando todo se cae. Tenemos un enfermo en la UVI y nos ofrecen tiritas”. El diputado reclamó la convocatoria de elecciones anticipadas y proclamó: “Si quieren recuperar la marca Comunidad Valenciana echen de la vida pública a toda la gente con sospecha de participar en delitos de corrupción”. Tras recordar que la fiscalía pide 11 años de cárcel a una expresidenta de las Cortes, Morera pidió “una catarsis”. “El suyo es un Gobierno que ya no tiene crédito”, concluyó.

Ciscar respondió: “Elecciones, sí. El 24 de mayo de 2015. Hasta entonces les da tiempo de hacer un proyecto, que no lo tienen”.

El grupo socialista optó por dar al vicepresidente trato de consejero de Agricultura y fue la diputada del área, Vicenta Crespo, quien le interpeló. “Su consejería parece un bazar”, le dijo a Ciscar, a quien calificó de “consejero de todo a cien” y de quien vaticinó que será “el liquidador del campo valenciano”. Crespo recordó que la remodelación del Consell vino propiciada por la dimisión del consejero de Hacienda, José Manuel Vela, al ser imputado por pasarle a Blasco un documento del sumario en el que está implicado. “Usted está más preocupado por los problemas de corrupción o de crisis interna de su partido”, le dijo al vicepresidente, cuando los agricultores necesitan “un consejero capaz de tomar decisiones valientes”.

La comparecencia del consejero de Gobernación y Justicia, Serafín Castellano, fue una repetición del intercambio. Castellano anunció un centro de mediación para reducir litigios y avanzó que el comité de expertos sobre los incendios acabará sus trabajos en abril. La socialista Verònica López le calificó de “consejero con suerte” por haber esquivado hasta ahora las sospechas de las adjudicaciones al constructor Taroncher y a la empresa Over Marketing. Lluís Torró, de Esquerra Unida, dijo que el Consell “está incapacitado para tomar ninguna iniciativa política”, y Josep Maria Pañella, de Compromís, afirmó que “está muerto, amortizado”.