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El circo

"Apuestas como las de Zheijang no contribuyen al prestigio de la ópera valenciana"

Apuestas como las de Zheijang no contribuyen al prestigio de la ópera valenciana: un nivel tan bajo en cuanto a sonoridad, concepto y payasadas múltiples, no se habían visto aún en el Palau de les Arts. Se empezó por un Beethoven (¡el de la Séptima!) del que ni instrumentistas ni director parecían haber comprendido un solo compás, ácido, con un raro fraseo, brusquedades en los ataques, trayectoria divagante y turbio color. El sonido chirriante, especialmente en los vientos, y la confusión, por parte de la batuta, en cuanto a la importancia de los planos puestos en juego, contribuyeron al destrozo de la que es, quizás, una de la más bellas partituras de la historia. Ciertamente, los músicos chinos eran muy jóvenes y Beethoven, seguramente, les resulta lejano en cuanto a cultura interpretativa. Pero también es cierto que nadie les obliga a tocarlo si todavía no están a punto. Más grave parece, desde luego, que les contrate quien, sin duda alguna, conoce perfectamente los mínimos que requiere el músico de Bonn.

En la segunda parte se ejecutaron obras de compositores chinos que combinaban algún instrumento folklórico con una orquesta y una concepción básicamente occidentales, tratando de conseguir acentos autóctonos que rara vez se sobreponían al pastiche y a edulcoradas atmósferas costumbristas. Con una excepción: Xu Hui, como intérprete del erhu (un tradicional instrumento de arco chino), tocó con una intensidad expresiva y una delicadeza que salvaron barreras de espacio y de cultura, siendo su intervención la única por la que valió la pena asistir al concierto. Un concierto que continuó con dimensiones cada vez más circenses, y que tuvo como colofón un bis de Carmen y otro de Turandot, palmeados con furor por un público al que, en su inmensa mayoría, parecían haberles regalado las entradas, y que se mostraba tan enloquecido como la orquesta y el director. Acabaron todos de pie y encantados por lo que acababan de tocar, oír o palmear, y proporcionaron una lamentable imagen sobre el auditorio donde, sólo un mes antes, pudo disfrutarse una resplandeciente Novena de Beethoven, recreada por su orquesta titular y Riccardo Chailly, ambos en estado de gracia.

Orquesta sinfónica de Zheijang

Director: Muhai Tang. Obras de Beethoven, Shi Wanchun, A. Bing, Zhao Songting y Lu Pei. Palau de les Arts. Valencia, 18 de enero de 2013.

Para acabar, la pregunta del millón: ¿cuánto se ha pagado a la Orquesta de Zheijang por este circo?