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Reacciones a la propuesta de ciu y erc

Mas se queda solo con Esquerra

La declaración soberanista rompe el consenso por la consulta

El PSC votará en contra, Iniciativa la ve excluyente y Duran avisa que es una equivocación

Duran Lleida ayer, en una rueda de prensa en Santiago de Chile. Ampliar foto
Duran Lleida ayer, en una rueda de prensa en Santiago de Chile. EFE

La cuerda del consenso por el derecho a decidir se ha roto. Convergència i Unió y Esquerra Republicana la han tensado demasiado con la declaración soberanista que llevarán al Parlamento catalán el 23 de enero. Partit dels Socialistes e Iniciativa, que defienden la consulta pero no la independencia, rechazan el texto al considerarlo excluyente. Si no hay cambios sustanciales en el texto, CiU y ERC se quedarán solas en su vía secesionista.

La declaración marca como objetivo que Cataluña sea un nuevo Estado y proclama al pueblo catalán como un "sujeto político y jurídico soberano". El presidente de la Generalitat, Artur Mas, plantea la votación como un inicio solemne para su camino hacia la consulta. Por ello deseaba obtener el mayor consenso parlamentario posible, para sacar pecho de un amplio respaldo para la consulta. Pero la radicalidad del texto deja a Mas solo con ERC, lo que le da una exigua mayoría parlamentaria.

El PSC ya lo dejó claro cuando echó un primer vistazo a la declaración y ayer, tras un análisis más exhaustivo, se reafirmó: los socialistas votarán en contra si no hay cambios sustanciales en el documento. El primer secretario socialista, Pere Navarro, pretende que quede fuera de la propuesta toda alusión a una eventual independencia de Cataluña, algo que no pasa por la mente de CiU y ERC. Las formaciones están abiertas a cambios siempre que no cambie el espíritu del texto.

La comisión ejecutiva del PSC decidirá el próximo lunes si presenta un texto alternativo o si enmiendan el documento original para eliminar todas las referencias secesionistas. “A este documento le sobra un proyecto que es imposible que apoyemos: la independencia; y le falta calidad democrática y voluntad de diálogo y consenso”, analizó Navarro en una entrevista en Catalunya Ràdio. El líder socialista calificó la consulta descrita por CiU y ERC como “un mero trámite hacia la independencia”.

Que el PSC no se sume a la declaración entra en los cálculos de nacionalistas y republicanos. De hecho, los socialistas se abstuvieron en la moción para pedir el referéndum que se votó al final de la legislatura catalana, en septiembre. Pero tanto CiU como ERC aspiran a sumar sin muchas dificultades a ICV-EUiA, que apuesta por una vía federalista, para obtener una mayoría más amplia.

Los ecosocialistas ponen pegas al texto al considerarlo “excluyente”. El líder de Iniciativa, Joan Herrera, tendió la mano para mejorarlo con enmiendas y así sumarse a la petición de la consulta. “Nosotros no nos descolgaremos del derecho a decidir, por mucho que en el contenido y las formas lo hagan mal. Nosotros intentaremos hacerlo más amplio”, dijo Herrera, que pidió que el consenso incluya a los agentes sociales y lamentó que el contenido del texto aparte claramente al PSC. “No hay que cometer el error de expulsar a algún partido de la voluntad del derecho a decidir”. La Candidatura d'Unitat Popular ve con buenos ojos la mayoría del texto, pero someterá a la decisión de sus bases el sentido de su voto.

Mas necesita del apoyo de PSC, ICV y la CUP para dar legitimidad a la declaración. Solo con el voto de esas formaciones el líder de CiU obtendría la mayoría de dos tercios que desea para lucir consenso. Entre las cinco formaciones suman 107 de los 135 diputados del Parlament.

La secretaria general de ERC, Marta Rovira, se comprometió en una entrevista en TV-3 a hacer “todo el esfuerzo” para sumar a más formaciones al consenso. La redacción del texto fue a tres bandas para completar el complicado encaje de bolillos gracias al cual gobierna Mas. La propuesta original la redactó Convergència; Esquerra la amplió y subió el tono.

Unió revisó el contenido, intentó limar algunas expresiones y acabó dando su aval a regañadientes. El líder del partido, Josep Antoni Duran Lleida, avisó desde Chile que aprobar la declaración soberanista solo con los votos de CiU y ERC es un error: “Nos equivocaríamos. Se debe intentar un consenso más amplio”. El democristiano aprovechó para comentar la financiación ilegal de Unió por el caso Pallerols. Pese a admitir la sentencia judicial, Duran negó que el partido se hubiera lucrado ilegalmente y se presentó como víctima: “Sé que estorbo por el debate Cataluña-España, pero no dimitiré”.

La declaración de soberanía no solo despierta el recelo en Unió. También los sectores moderados de Convergència han visto como su opción de apostar por la consulta de forma gradual saltaba por los aires con la apuesta independentista que supone el texto. La dependencia que CiU tiene en ERC le obliga a abandonar el tradicional equilibrio en que se mueve la federación nacionalista.

El empresariado también se mostró contrariado con la declaración soberanista. El presidente de la patronal catalana Fomento del Trabajo, Gay de Montellà, pidió un último intento para reformar la financiación: “Creemos que lo que continúa siendo de gran necesidad es el pacto fiscal”. Precisamente ayer el Gobierno inició los trámites para reformar la financiación autonómica. El Ejecutivo catalán aclaró que quiere negociar las cuentas —aspira al concierto económico en paralelo a la apuesta por la independencia— de forma bilateral.

Los partidos más contundentes en el rechazo al texto independentista son los que ya en el inicio han sido excluidos de la negociación. Ciutadans la consideró “un desafío al Estado” y el PP catalán estudia mecanismos legales para frenarla.

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