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El ciudadano kurdo que lanzó un zapato a Erdogan en Sevilla pide asilo político

El ciudadano, con pasaporte sirio, teme por su vida si es extraditado

Hokman Joma, el pasado septiembre.
Hokman Joma, el pasado septiembre.

Joma Hokman, el ciudadano kurdo de 30 años que lanzó un zapato al primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan en febrero de 2010, ha solicitado asilo político internacional para evitar que le extraditen a Siria. “Allí seguro que me condenarían a muerte”, explica.

Aquel zapatazo, que ni siquiera llegó a acertar en la cabeza del mandatario, le ha costado dos años, ocho meses y diez días de prisión. El juzgado de lo Penal 9 de Sevilla le condenó a tres años de cárcel y una multa por un delito contra la comunidad internacional en su modalidad de atentado.

A Hokman han terminado indultándole, pero la decisión se ha tomado cuando casi había cumplido toda la pena. “La jueza suspendió la causa el 2 de noviembre, hasta que llegara el indulto”, relata el afectado. Entonces recobró la libertad.

El Boletín Oficial del Estado publicó la decisión el pasado 21 de diciembre. En el Real Decreto, el ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón condiciona el perdón a que “no vuelva a cometer delito doloso en el plazo de tres años”.

El ciudadano kurdo tiene esperanza de que los trámites para conseguir la protección internacional no se demoren tanto como el indulto. “No puedo seguir de forma irregular, algunos amigos me han ofrecido trabajos de cocinero en un restaurante de kebab, pero no puedo aceptarlos hasta que no se solucione mi situación”, cuenta.

Hasta el próximo 21 de enero no sabrá si su solicitud se admite a trámite. El documento que le entregaron en la Jefatura Superior de Policía de Andalucía Occidental le obliga a comparecer ese mismo día en dependencias policiales. Hasta entonces, tiene autorización para permanecer en España.

Hokman, con pasaporte sirio, aprovechó una visita de Erdogan a Sevilla para gritarle “asesino, respeta los derechos humanos, ¡viva el Kurdistan!”. Durante el juicio, aseguró que no lo hizo de forma premeditada y que solo pretendía llamar la atención sobre la situación de la minoría kurda, un conflicto poco conocido a diferencia del Sáhara y Palestina.

El afectado nació en una pequeña aldea del Kurdistán sirio y entró en España a través de Ceuta. Según cuenta, teme por sus 10 hermanos vinculados a la oposición al presidente Bachar el Asad.